Reino Unido renovará sus aviones de guerra en Malvinas y elevará su capacidad militar
Londres prevé reemplazar en 2027 los cazas desplegados en el archipiélago por unidades de una versión más moderna, con mayor capacidad de radar y armamento
La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas volvió a quedar en el centro de la agenda internacional, mientras el Reino Unido prepara una actualización de su presencia militar en el archipiélago. Londres tiene previsto retirar los cuatro Typhoon actualmente destinados a las islas y reemplazarlos por aeronaves de una versión posterior.
La modificación alcanzará al Escuadrón 1435, responsable de la presencia de estos aviones en las Fuerzas Británicas de las Islas del Atlántico Sur. La nueva dotación estará integrada por cuatro Typhoon de la Tranche 2, que serán trasladados desde otras unidades de la flota británica.
La diferencia entre ambas generaciones no es solo de antigüedad. Los aparatos que llegarán al archipiélago disponen de sistemas de radar y armamento más avanzados, lo que permitirá actualizar las capacidades militares disponibles en la zona.
El Gobierno británico ya fijó una ventana para concretar el movimiento. Luke Pollard, ministro de Estado para la Preparación de la Defensa y la Industria, informó el cronograma al responder una consulta del parlamentario conservador Ben Obese-Jecty.
La previsión oficial es realizar la rotación a fines de noviembre o principios de diciembre de 2027. Pollard señaló que "los cuatro aviones Typhoon de la Tranche 1 actualmente asignados a las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur sean sustituidos por cuatro aviones Typhoon de la Tranche 2 procedentes de la flota existente".
Una vez que los cazas actualmente estacionados en las islas sean enviados nuevamente al Reino Unido, tampoco continuarán en servicio. Según Pollard, "serán dados de baja del registro de la Autoridad de Aviación Militar e iniciarán el proceso de retirada de servicio".
Por qué Reino Unido actualiza los cazas de Malvinas
La renovación no estará acompañada por la fabricación de nuevos aviones específicamente para el Atlántico Sur. Los cuatro Typhoon que se incorporarán ya forman parte del inventario de la Real Fuerza Aérea británica y serán reasignados desde otras unidades.
El UK Defence Journal, publicación especializada en defensa, seguridad internacional y fuerzas armadas, consideró que la operación implicará "una mejora de las capacidades" británicas en el Atlántico Sur. El medio, no obstante, remarcó que se trata de aeronaves provenientes de la flota existente.
La actualización también marca el desplazamiento de los primeros modelos de Typhoon que todavía permanecen vinculados con la misión en las islas. Los ejemplares de la Tranche 1 corresponden a las primeras unidades de producción y fueron entregados durante los primeros años de la década de 2000.
La Real Fuerza Aérea comenzó a retirarlos de manera gradual en 2019. Los fuselajes que quedaron disponibles fueron destinados principalmente a actividades de entrenamiento y al despliegue en Malvinas.
La misión en el archipiélago tiene una característica particular. Según el análisis de UK Defence Journal, "el requisito más exigente es la alerta de rápida reacción". La función exige mantener capacidad para responder con rapidez ante una eventual situación que requiera la intervención de los cazas.
La respuesta del Reino Unido al reclamo argentino
La actualización de la presencia aérea británica en las Islas Malvinas se produce en un momento de renovada tensión diplomática entre Buenos Aires y Londres. En los últimos días, el Gobierno británico volvió a dejar en claro que no contempla modificar su posición sobre el archipiélago y que mantendrá el control que ejerce sobre el territorio.
El primer ministro británico, Andy Burnham, defendió públicamente esa postura ante la Cámara de los Comunes y aseguró que su Gobierno actuará de manera firme frente a cualquier cuestionamiento sobre las islas. "Vamos a ser implacables a la hora de defenderlas", afirmó durante una sesión parlamentaria.
La declaración se produjo después de que el Gobierno de Javier Milei anunciara nuevas medidas contra empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las Malvinas. La Argentina busca endurecer las sanciones contra compañías que participen de actividades petroleras en el área cuya soberanía reclama el país.
El cruce también tiene una dimensión económica. Uno de los principales focos de atención es el proyecto Sea Lion, impulsado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. La iniciativa prevé avanzar con la explotación de hidrocarburos en aguas próximas a las islas y se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto entre ambos gobiernos.
En paralelo, Milei intenta aprovechar el nuevo escenario generado por las declaraciones de Donald Trump, quien abrió la posibilidad de revisar la tradicional posición estadounidense frente a la disputa. El Gobierno argentino interpreta que una eventual modificación de la postura de Washington podría fortalecer su reclamo diplomático.
Así, el reemplazo de los cuatro Typhoon se produce mientras la cuestión Malvinas vuelve a combinar movimientos militares, disputa por recursos naturales y presión diplomática entre Argentina, Reino Unido y Estados Unidos.
Trump volvió a referirse a un eventual conflicto por las islas
La renovación de los aviones se conoce después de nuevas declaraciones de Donald Trump sobre la disputa entre la Argentina y el Reino Unido.
Durante su visita a Dublín, Irlanda, el presidente estadounidense fue consultado por la posibilidad de un enfrentamiento entre ambos países. Su respuesta fue que una guerra por las Malvinas constituiría un "desastre potencial" y sostuvo que podría intervenir si Buenos Aires o Londres recurrieran a él.
"Estoy seguro de que me llamarán para intervenir en ese desastre potencial, pero si lo hacen, probablemente podré solucionarlo", afirmó Trump.
El mandatario agregó que la Argentina y el Reino Unido son actualmente dos países que están "enfadados" entre sí.
No fue la primera señal de Trump sobre la cuestión. A fines de agosto había planteado incluso la posibilidad de que Estados Unidos retirara su apoyo a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas.
El contexto vuelve a poner el foco sobre la presencia militar británica en el archipiélago: mientras Londres prepara el recambio de sus cuatro cazas para fines de 2027, la disputa diplomática por la soberanía continúa acompañada por movimientos y declaraciones en el plano internacional.