Milei reivindicó la "causa Malvinas" y la usó para pegarle a la ONU con un plan de fondo
El Presidente ratificó el reclamo argentino, con duras críticas al organismo. La mira, en el desarrollo de la IA y Argentina como polo
En su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas el presidente Javier Milei repitió sus críticas ya conocidas a la organización multilateral, pero esta vez las recargó con la acusación de haber "mirado para otro lado" y no tener "autoridad" frente al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y el incumplimiento de las resoluciones internacionales por parte del Reino Unido.
Milei se presentó por tercera vez ante la ONU desde que inició su mandato. En las ocasiones anteriores también fue crítico del rol del organismo pero esta vez fue mucho más duro y, desde el arranque, lo calificó como "una organización inútil que solo sirve para alimentar a una casta de parásitos fatalmente arrogantes".
Si bien en esta 81° Asamblea hubo muchos presidentes que reclamaron cambios -con múltiples enfoques- en la ONU, Milei fue posiblemente uno de los más duros y se apoyó para eso en la "causa Malvinas" a la que hace poco adoptó como un tema central de su agenda, con la mira puesta en el proyecto petrolero Sea Lion que se desarrolla ilegítimamente en las islas.
El Presidente expresó un reclamo contundente al Reino Unido para encontrar una solución "pacífica" e incluso hablar de negocios en torno a las islas, pero el tema le sirvió principalmente para descalificar a la ONU con un segundo objetivo de fondo: cuestionar todo intento de regulación de la Inteligencia Artificial (IA) y prometer una Argentina totalmente abierta a ser un polo mundial de esa industria.
La defensa de la "causa Malvinas" que hizo Milei, con la ONU como apuntada
"Malvinas es para nosotros una causa nacional y es tambén una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar", señaló Milei en su discurso.
El mandatario se refirió a la resolución 31/49 de la Asamblea General, aprobada en 1976, que insta a la Argentina y al Reino Unido a "abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa permaneciera abierta" y subrayó que "50 años después, la situación no ha cambiado pero las modificaciones unilaterales continúan".
Milei apuntó contra el proyecto Sea Lion por operar en la cuenca Malvinas Norte "mediante licencias británicas que Argentina rechaza por ilegales a ilegítimas". Al respecto, preguntó "de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y la resolución queda impotente frente a la realidad", otro dardo a la ONU.
"Una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde su autoridad", sentenció el mandatario, quien planteó la disputa por Malvinas como un caso que pone en tela de juicio el rol de la ONU, una argumentación que le sirvió para sostener cuestionamientos al organismo en todas las áreas, desde la salud -con la pandemia- hasta el posicionamiento frente al avance de la IA.
La estrategia de Milei frente al Reino Unido: ¿que planteó en la Asamblea?
La cuestión Mavlinas fue planteada por Milei en dos tonos. Uno acorde a la pelea política interna, donde intenta descolocar a la oposición y mantener en control la agenda pública con un tema transversal e identitario para todo el país, y otro con una lógica más bien comercial para tratar de forzar un diálogo con el gobierno británico sobre el reclamo argentino, que sería inédita.
En el primer caso, apuntó que los gobiernos argentinos anteriores "optaron por una defensa discursiva" de la cuestión Malvinas mientras que la suya es una "defensa pacífica, práctica y efectiva". Marcó así una diferencia con la oposición, que le cuestiona el giro nacionalista.
Al plantear que su gobierno acudió a las "herramientas jurídicas disponibles", aplicó sanciones a las empresas relacionadas con Sea Lion y sus proveedores y envió un proyecto de ley al Congreso para endurecer más esas penalidades, Milei dejó en claro que su idea de una defensa "práctica y efectiva" es una que impacta donde más duele en cualquier conflicto internacional: los negocios.
Tras reiterar el argumento histórico de Argentina respecto de que los isleños no tienen derecho a la autodeterminación porque son "población implantada" en un territorio en disputa, el mandatario también mencionó que la defensa de esa "libre determinación" por parte del gobierno británico podría jugarle en contra en el reclamo de independencia que empezaron a hacer Gales, Irlanda del Norte y Escocia.
Seguidamente Milei llamó al Reino Unido a "encontrar una solución pacífica" y también a "intercambiar opiniones con miras a resolver la controversia sobre la explotación de recursos", con lo que sugirió un enfoque más comercial.
De hecho, en el mismo tramo del discurso Milei destacó el valor de Vaca Muerta y confirmó la estrategia anticipada por este medio: usar el potente yacimiento argentino como palanca para tratar de frenar las inversiones petroleras en Malvinas. "Vengan, inviertan, desarróllense, háganlo con nosotos, pero con un límite", que es no explotar en las islas, subrayó el Presidente.
En ese sentido, remarcó que "Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU esté a la altura de su propio mandato" y con ello retomó la línea central de su exposición: cuestionar la autoridad del organismo multilateral.
¿Cuál es el plan de Milei detrás de sus fuertes críticas a la ONU?
Fiel a su costumbre, Milei ponderó varias veces en su discurso al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien también se alineó en la política frente a la Inteligencia Artificial o "Súper Inteligencia", como la bautizó el norteamericano.
Ese alineamiento implica ir en contra de cualquier intento de regular el desarrollo de esa tecnología, a contramano de las advertencias de distintos especialistas en el tema sobre los riesgos para la humanidad de una carrera entre potencias.
"Prudencia sí, miedo no", sostuvo Milei al tiempo que acusó más o menos directa a la ONU de alimentar temores y "escenarios distópicos" que "carecen de sentido desde el punto de vista económico".
El Presidente aseguró que la IA "puede multiplicar nuestra productividad en una magnitud que todavía no comprendemos". Señaló que puede transformar la economía, la medicina, la educación e incluso la "forma de gobernar", un planteo más osado.
Montado sobre ese argumento, Milei abrió las puertas del país a la industria. "Ante la IA la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad. Tenemos los minerales críticos, la energía y el talento para competir" en esa cadena de valor, afirmó al tiempo que asumió el "compromiso de no regular de manera preventiva" -como cree que intenta hacer la ONU- y "responsabilidad limitada para las empresa que operen con agentes de IA".
De esta forma, el jefe de Estado libertario profundiza su idea de convertir al país en un polo mundial para esa industria, plasmada ya en la nueva "Ley de Sociedades" y en el Súper RIGI, dos proyectos que aguardan aprobación del Senado.
Pero además de la oportunidad de inversiones que observa para la Argentina en este rubro, Milei también pretende ser una vez más el mejor aliado de Trump y los EE.UU. en la región. En ese sentido, subrayó que la IA "no es un asunto geopolíticamente neutral, es necesario que Occidente lidere el desarrollo" de esta tecnología.
Milei sostiene su alineamiento total con Trump, que tiene entre sus puntos de contacto el desdén frente al rol de la ONU, donde hoy el tema central son los desafíos que plantea la IA. Esa alianza también mira de reojo a la cuestión Malvinas y la posibilidad de que esa lealtad expresada por el libertario le arranque a EE.UU. algún guiño para la disputa con el Reino Unido. Hoy no parece factible ese gesto, pero con Trump nunca se sabe y por eso el Gobierno mantiene esa apuesta.