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Política

Londres respondió a Milei y dijo que no habrá diálogo sin el consentimiento de los kelpers

El gobierno británico ratificó la autodeterminación de los isleños y defendió la continuidad de las operaciones petroleras en la región

23/09/2026
Actualizado 17:31hs

El Reino Unido le respondió a Javier Milei por las Islas Malvinas. Fue este miércoles, horas después del discurso presidencial ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Londres dejó en claro que no habrá negociación de soberanía sin el consentimiento de los kelpers.

El gobierno británico acusó a la Argentina de negar el derecho de autodeterminación de los isleños. Y volvió a defender las actividades económicas que se desarrollan en el archipiélago.

La posición británica quedó incorporada al registro oficial de la 81° Asamblea General. Milei había calificado a Malvinas como "una causa nacional". Reclamó al Reino Unido que retome las negociaciones por la soberanía. Y cuestionó a la ONU por no haber conseguido avances en la disputa.

El cruce diplomático se produjo después de que el Gobierno argentino endureciera su estrategia alrededor de Malvinas y del proyecto petrolero Sea Lion, lo que generó una respuesta inmediata de Londres que ratificó su postura histórica.

La respuesta británica que cierra cualquier diálogo sobre soberanía

"El Reino Unido no tiene ninguna duda sobre su soberanía" sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y sus áreas marítimas circundantes. Así lo señaló Londres en su comunicado oficial.

El Gobierno británico sostuvo que los isleños tienen derecho a determinar su estatus político y su desarrollo económico, social y cultural. Es el argumento central de su posición.

El comunicado elevó el tono frente a la posición argentina. Afirmó que la Argentina "continúa negando" ese derecho a los habitantes de las islas.

Londres fue más allá. Sostuvo que esa postura es incompatible con los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Y agregó que "no es el comportamiento que esperamos de una democracia".

El referéndum de 2013 que Reino Unido usa como escudo

El Reino Unido volvió a utilizar como argumento el referéndum realizado en las islas en 2013. Participó el 92% del padrón y el resultado fue contundente.

El 99,8% votó por mantener el actual estatus de territorio británico de ultramar. Londres considera que esa consulta cierra el debate sobre la voluntad de los isleños.

La posición argentina es distinta: el Gobierno sostiene que el principio de autodeterminación no resulta aplicable a la disputa por Malvinas y basa su reclamo en las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la existencia de una controversia de soberanía entre ambos países.

La Argentina fundamenta su postura en que las resoluciones de la ONU llaman a ambas partes a negociar. Pero Londres descarta ese camino sin el aval de los kelpers.

La batalla por el petróleo que escaló la tensión

Londres también respondió a las últimas medidas argentinas contra la explotación de recursos naturales en las islas. Afirmó que el desarrollo de hidrocarburos constituye una "actividad comercial legítima" regulada por las autoridades isleñas.

Sostuvo que la legislación argentina no tiene aplicación sobre el territorio. Es un rechazo frontal a las sanciones dispuestas por la Casa Rosada.

El Gobierno británico cuestionó específicamente las acciones contra empresas vinculadas con el sector petrolero. Las calificó como un intento "inaceptable" de ejercer jurisdicción extraterritorial.

Afirmó que no tienen justificación bajo el derecho internacional. También sostuvo que esas medidas afectan los negocios internacionales y son incompatibles con el libre comercio.

La respuesta británica se produce después de que el Gobierno argentino endureciera su estrategia alrededor de Malvinas. La Casa Rosada dispuso sanciones específicas.

Y envió al Congreso un paquete de Defensa de la Soberanía Nacional que amplía las herramientas contra empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas.

El proyecto Sea Lion es el principal objetivo de estas medidas. Se trata de un yacimiento petrolero que el Reino Unido considera estratégico para el desarrollo económico del archipiélago.

El nuevo cruce vuelve a concentrar la disputa en dos puntos centrales: la aplicación del principio de autodeterminación a los habitantes de Malvinas y la legalidad de la explotación de hidrocarburos, temas sobre los que ambos países mantienen posiciones irreconciliables.

Milei insistió ante la ONU con la apertura de negociaciones de soberanía. Londres respondió que no las aceptará sin el consentimiento de los isleños. Y ratificó su respaldo a la explotación de los recursos naturales.