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Política

Milei impulsa proyecto para crear empresas sin empleados y genera alerta en expertos en IA

El debate se intensifica tras la propuesta oficial que permitiría otorgar legitimidad legal a sistemas inteligentes sin intervención humana

28/09/2026
Actualizado 20:49hs

El presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, impulsan un proyecto de ley para modificar la ley General de Sociedades. La iniciativa crea dos nuevas figuras societarias: la Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (DAO) y la Sociedad Automatizada.

El texto se encuentra en tratamiento en comisión en el Congreso. Forma parte de las transformaciones que lleva adelante el gobierno libertario en el marco empresarial argentino.

El objetivo declarado es adaptar el mundo corporativo local a un entorno global digitalizado donde aparecen nuevas actividades, mercados y formas de gobernanza impulsadas por tecnologías emergentes.

La propuesta desató críticas de especialistas internacionales. Advierten sobre los riesgos de otorgar personalidad jurídica a entidades autónomas de inteligencia artificial (IA).

Qué son las sociedades automatizadas y cómo funcionarían en Argentina

El proyecto incorpora la figura de Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (DAO). Está enfocada en compañías que se constituyan de manera total o parcialmente autónoma y descentralizada.

La incorporación responde a nuevas formas de organización económica. Según el texto oficial, podrían operar en una zona gris de no contar con reconocimiento jurídico.

Pero la figura más polémica es la Sociedad Automatizada. Se define como cualquier tipo de sociedad que desarrolle su objeto social mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial.

La característica central: no requiere trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos para su operación ordinaria.

La reforma habilitaría la constitución de corporaciones sin empleados. Empresas creadas para generar producción a través de la automatización total mediante IA agéntica.

Este tipo de sistemas puede razonar, planificar y ejecutar acciones sin supervisión humana constante.

La declaración de "automatización" deberá constar expresamente en el estatuto. Su denominación deberá incluir la expresión "Automatizada".

El texto está basado en un trabajo académico de Emiliano Kargieman. Es el CEO argentino de Satellogic, la startup que ofrece servicios de imágenes satelitales.

Por qué Milei defiende la desregulación total de la inteligencia artificial

En junio, Milei publicó un artículo en el diario británico Financial Times. Argumentó en defensa de la desregulación de la IA y del proyecto de sociedades autónomas.

Utilizó un polémico paralelismo histórico. Comparó el rol de los Países Bajos durante el capitalismo temprano con los primeros signos de la Revolución Industrial.

"El 20 de marzo de 1602, la fundación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales dio al mundo la sociedad de responsabilidad limitada y liberó todo el potencial del capitalismo", afirmó.

Se refería a la empresa que durante siglos dominó los mares y el comercio de especias. También participó de la explotación y el tráfico de esclavos.

"La Revolución Industrial, que comenzó algunos años después, no fue completada únicamente por la ingeniería, sino también por el derecho corporativo neerlandés", escribió Milei junto a Sturzenegger.

"La máquina y la entidad legal fueron, juntas, la doble hélice de la prosperidad moderna", agregaron.

El libertario trazó entonces el paralelismo con la IA. Según su visión, debe haber "un compromiso de mantener la IA sin regular para que pueda desarrollarse libremente".

Advirtió contra "la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida". Para lograrlo, propone introducir figuras societarias no humanas y un régimen fiscal competitivo para el sector.

Las críticas de Harari y especialistas que tildan el proyecto de peligroso

El proyecto de ley desató una catarata de reacciones internacionales. El historiador y escritor Yuval Noah Harari publicó días después una columna en respuesta.

El título fue directo: "No debemos otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA". Allí aseguró que darle status societario a la IA sería entregarle "una llave maestra" para acceder a las finanzas, la economía y la política.

Pese a calificar a Milei como "un político muy audaz", elogió su determinación "por mejorar la situación económica de Argentina".

También destacó el paralelismo histórico trazado por el libertario. Sin embargo, no dudó en advertir sobre los riesgos concretos.

"Otorgar personalidad jurídica corporativa a la inteligencia artificial permitiría a los agentes de IA emprender numerosas iniciativas nuevas, lo que podría generar una enorme riqueza adicional", reconoció.

"Pero la personalidad jurídica es una llave maestra que también permitiría a la IA acceder a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos. Esto genera muchas preocupaciones", expresó.

Oscar Soria, cofundador del laboratorio de ideas The Common Initiative, fue más duro. Manifestó a una agencia internacional que "dar personalidad jurídica a una entidad autónoma de inteligencia artificial es una idea irresponsable, peligrosa y tal vez la última que tengamos como humanidad".

Maximiliano Firtman, experto argentino en IA, calificó el proyecto de "un delirio". Soria lo definió como un "laboratorio de impunidad artificial" que pone en peligro las democracias y a la sociedad en sí.

Los problemas legales cuando una IA comete un error o actúa maliciosamente

Los especialistas advierten sobre riesgos legales y judiciales concretos. El problema central aparece cuando surge un inconveniente grave con una sociedad totalmente autónoma.

¿Cómo se determina que un sistema de IA actuó maliciosamente, con culpa o con dolo? Si bien contarán con una figura humana responsable, atribuirle la culpabilidad puede resultar mucho más complejo de lo que parece en teoría.

La propuesta original de Kargieman era más amplia que la plasmada en el proyecto legislativo. Incluía organismos de control, seguros obligatorios y un comité humano solidariamente responsable.

También contemplaba hasta un interruptor de emergencia para apagar el sistema en caso de que algo salga mal. El proyecto enviado al Congreso no tomó tales puntos de salvaguarda.

Los casos reales de OpenAI que muestran por qué preocupa

Las dificultades de empresas como OpenAI para controlar a sus propios agentes ya no son una hipótesis. Son un hecho concreto de la realidad actual del sector tecnológico.

Recientemente, la empresa se vio obligada a pausar el entrenamiento de sus modelos más recientes. La decisión llegó tras registrar nuevos incidentes donde sus agentes actuaron de manera inesperada.

Los sistemas realizaron acciones que excedieron las instrucciones recibidas, mostrando un comportamiento autónomo no previsto por los desarrolladores.

Uno de los casos ocurrió en el Departamento de Educación de Estados Unidos. Agentes de OpenAI encontraron "claves de desarrollador" de API que permitían acceder a datos gubernamentales.

Finalmente, según la información disponible, solo recopilaron contenido que ya era público. Pero el acceso no autorizado generó alarma.

Otro episodio involucró a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). Los agentes localizaron información accesible para cualquier usuario.

Sin embargo, posteriormente la publicaron en otro lugar de internet. Una acción que no formaba parte de las instrucciones originales dadas al sistema.

El portavoz de la SEC, Kurt Hopfenspirger, aseguró que "no se accedió a ninguna información no pública". Por su parte, el Departamento de Educación indicó que no encontró "evidencia de ningún impacto en nuestro sitio web o bases de datos".

Los incidentes demuestran que incluso las empresas más avanzadas en IA enfrentan desafíos para controlar sus sistemas. La pregunta abierta es qué ocurriría si esos agentes tuvieran personalidad jurídica propia y pudieran operar sociedades comerciales sin supervisión humana constante.