Aerolíneas Argentinas perdió plata por la suba de combustible y no pidió ayuda al Estado
Aerolíneas Argentinas volvió a registrar pérdidas en el primer semestre de 2026, después de dos años consecutivos de ganancias.
La compañía cerró los primeros seis meses del año con un resultado negativo de $95.580 millones, equivalente a unos u$s63 millones, como consecuencia del fuerte aumento del precio del combustible aeronáutico en medio del conflicto en Medio Oriente.
Según explicó la empresa, el encarecimiento de su principal insumo operativo generó un sobrecosto superior a los u$s 100 millones entre enero y junio. Pese al resultado negativo, la línea aérea de bandera sostuvo que no necesitó recurrir a nuevos aportes del Estado para afrontar sus obligaciones financieras.
Los números surgen del informe de ejecución presupuestaria de empresas públicas que elabora la Secretaría de Hacienda, dependiente del Ministerio de Economía. De acuerdo con ese documento, los costos de Aerolíneas Argentinas aumentaron un 38,3% interanual durante el primer semestre, mientras que los ingresos crecieron un 20,7%.
La diferencia entre ambas variaciones reflejó la presión que ejerció el combustible sobre las cuentas de la compañía, que había conseguido cerrar 2024 y 2025 con resultados anuales positivos.
Guerra en Medio Oriente: el combustible aeronáutico subió casi 90%
Fuentes de Aerolíneas Argentinas precisaron que el precio del combustible aeronáutico, conocido como Jet A-1, trepó alrededor de un 90% desde el inicio de la crisis en Medio Oriente y alcanzó su nivel más alto en más de una década. El único antecedente reciente de un valor superior fue un pico transitorio registrado en 2022, durante la guerra en Ucrania.
"Después de dos años de resultados anuales positivos, el aumento del combustible tuvo un impacto en el resultado operativo de Aerolíneas Argentinas, agregando un sobrecosto de más de u$s100 millones solo en el primer semestre", señalaron desde la compañía.
La empresa, presidida por Fabián Lombardo desde fines de 2023, sostuvo que el resultado operativo habría seguido siendo positivo si los precios del combustible se hubieran mantenido en los niveles contemplados en el presupuesto para 2026.
En concreto, Aerolíneas Argentinas terminó el semestre con un EBIT negativo de u$s 84 millones. Sin embargo, al descontar el impacto del mayor precio del combustible, el indicador habría arrojado una ganancia de aproximadamente u$s 25 millones.
El EBIT mide el resultado operativo antes de intereses e impuestos y permite evaluar el desempeño de la actividad principal de una empresa, sin incluir los efectos de su estructura financiera y tributaria.
En la aerolínea no esperan una baja significativa del combustible en el corto plazo, aunque consideran que el impacto más fuerte sobre las cuentas se concentró durante el primer trimestre del año.
"Con la guerra el precio del combustible se fue al doble y justo comenzaba la temporada baja, con los pasajes del verano ya vendidos y en un momento del año con ingresos bajos", explicaron fuentes de la compañía.
De acuerdo con las estimaciones internas, el sobrecosto por combustible podría alcanzar los u$s 150 millones en todo 2026, un 50% por encima de lo previsto originalmente.
Cómo evolucionó el resultado operativo de Aerolíneas Argentinas
La evolución de los primeros semestres de los últimos años permite dimensionar la recuperación que había conseguido la compañía antes del nuevo shock energético.
En el primer semestre de 2023, el EBIT había registrado una pérdida cercana a los u$s 266 millones. En el mismo período de 2024, el rojo se redujo a u$s 44 millones, mientras que en 2025 se transformó en una ganancia de u$s 66 millones.
Según las fuentes de la empresa, esa mejora respondió a las medidas implementadas desde 2024 para aumentar la productividad, reducir gastos y revisar procesos operativos.
Aunque el encarecimiento del combustible volvió a llevar el resultado operativo a terreno negativo, Aerolíneas Argentinas mantuvo un EBITDAR positivo de u$s 64 millones en los primeros seis meses de 2026.
Este indicador contempla los gastos operativos, incluido el combustible, pero se calcula antes de descontar intereses, impuestos, depreciaciones, amortizaciones y alquileres de aeronaves. Su resultado positivo indica que la operación genera recursos antes de considerar esos conceptos.
Aerolíneas Argentinas cubrió las pérdidas con caja propia y sin recurrir al Tesoro
Uno de los puntos que la compañía destacó fue que pudo afrontar el resultado financiero negativo del semestre sin solicitar nuevas transferencias al Estado nacional.
Desde Aerolíneas Argentinas señalaron que no recurren a fondos del Tesoro desde mediados de 2024 y que no prevén hacerlo durante este año ni en 2027.
"La reducción de gastos, las mejoras de productividad y la revisión de procesos realizadas desde 2024 permitieron que la compañía cubriera íntegramente el resultado financiero negativo del primer semestre con la caja disponible al inicio del ejercicio, sin nuevos aportes del Estado ni financiamiento bancario", explicaron las fuentes.
La situación contrasta con el período comprendido entre 2008 y 2024, durante el cual la aerolínea recibió transferencias estatales por más de u$s 8.000 millones.
Además, durante el primer semestre de 2026, la empresa abonó todos los vencimientos financieros previstos sin recurrir a refinanciaciones.
En junio terminó de cancelar el fideicomiso financiero Global ARSA, contratado en octubre de 2023 por u$s 100 millones. A su vez, a fines de 2025 ya había liquidado los pagos pendientes de los leasings financieros correspondientes a las 30 aeronaves de su propiedad.
De esta manera, la compañía busca sostener el equilibrio financiero alcanzado en los últimos años, pese al deterioro que provocó el aumento de uno de sus principales costos operativos.
El encarecimiento del combustible golpea a las aerolíneas de todo el mundo
El problema de Aerolíneas Argentinas forma parte de una crisis más amplia que afecta a la industria aerocomercial internacional.
A fines de septiembre, el monitor de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) registraba un precio promedio mundial de u$s 185,43 por barril de combustible aeronáutico. Antes del conflicto, el organismo proyectaba un promedio de u$s 88 para todo 2026.
En su informe de junio, IATA había elevado su estimación del precio promedio anual a u$s 152 por barril y calculado que el gasto global en combustible alcanzaría los u$s 350.000 millones, frente a los u$s 252.000 millones de 2025.
El organismo también recortó un 44% su previsión de ganancias para el conjunto de la industria: pasó de estimar u$s 41.000 millones a proyectar u$s 23.000 millones para 2026.
Con ese escenario, el margen neto esperado para el sector se ubicó en apenas el 2%, con una ganancia promedio de u$s 4,50 por pasajero.
Las cifras corresponden a las proyecciones publicadas en junio. En el sector aerocomercial consideran que las condiciones podrían haberse deteriorado desde entonces, a medida que el combustible continuó encareciéndose.
Aerolíneas internacionales cancelan rutas y reducen sus flotas
La crisis energética también empezó a tener consecuencias concretas sobre la continuidad de las operaciones de distintas compañías.
En Estados Unidos, Spirit Airlines cesó sus operaciones el 2 de mayo de 2026, después de 34 años de actividad. La aerolínea de bajo costo, que ya había atravesado dos procesos de quiebra, no consiguió sostener su operación frente al encarecimiento del combustible y cerró tras no alcanzar un acuerdo de rescate financiero que llegó a discutirse en la Casa Blanca.
En septiembre, la compañía letona AirBaltic solicitó protección bajo el Capítulo 11 de la legislación de quiebras estadounidense para reorganizar su deuda. La empresa, que no había cubierto su exposición al combustible, obtuvo un compromiso de financiamiento por 350 millones de euros y proyectó reducir su flota de 54 a 36 aeronaves hacia fin de año.
Las grandes aerolíneas tampoco quedaron al margen de la presión sobre los costos. Según datos del sector, los resultados operativos del segundo trimestre cayeron interanualmente alrededor de un 56% en Lufthansa, un 50% en Copa Airlines, un 46% en LATAM Airlines y un 34% en Air France-KLM.
El grupo Lufthansa anticipó que el sobrecosto anual superaría los 1.500 millones de euros que había estimado previamente. Como parte de su respuesta, comunicó la eliminación de 20.000 vuelos de corto alcance hasta octubre, con un ahorro calculado de 40.000 toneladas de combustible.
United Airlines, por su parte, anunció en marzo un recorte de aproximadamente el 5% de sus vuelos programados para los dos trimestres siguientes.
En América Latina, la brasileña Gol informó la suspensión de sus vuelos a Punta Cana debido al encarecimiento del combustible. La decisión mostró cómo el aumento de los costos empieza a modificar no solo los resultados financieros, sino también la oferta de destinos y frecuencias.
En ese contexto, Aerolíneas Argentinas enfrenta el desafío de absorber el impacto de un insumo que no controla sin volver a depender de las transferencias estatales. El resultado del primer semestre volvió a ser negativo, pero la empresa sostiene que las medidas operativas y financieras implementadas desde 2024 le permiten afrontar el escenario con recursos propios.