¿Se gana por un voto?: así es el sistema de votación en Brasil

Este domingo se elige Presidente en Brasil. Qué dice la ley sobre el ganador, cómo funciona el voto electrónico y por qué cada sufragio cuenta
¿Se gana por un voto?: así es el sistema de votación en Brasil

Este domingo 25 de octubre, en Brasil se llevó adelante el balotaje presidencial entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro. La disputa llega a su instancia final muy reñida, después de una primera vuelta ajustada y con la expectativa puesta en una definición que puede depender de una diferencia mínima.

En este escenario, una pregunta cobra especial relevancia: ¿se puede ganar una elección presidencial por un solo voto? La respuesta es sí. La legislación brasileña no establece una diferencia mínima entre los candidatos para proclamar al ganador de la segunda vuelta. Lo determinante es cuál de los dos obtiene más votos válidos.

El sistema electoral del país vecino tiene particularidades que ayudan a entender cómo se define la presidencia, qué sufragios se contabilizan y de qué manera se conocen los resultados.

Cómo se gana el balotaje presidencial en Brasil

La legislación brasileña establece que, para ser elegido presidente en primera vuelta, un candidato debe obtener la mayoría absoluta de los votos válidos, es decir, más de la mitad, sin contar los votos en blanco ni los nulos.

Si ningún postulante alcanza ese porcentaje, los dos candidatos más votados pasan a una segunda vuelta. En esa instancia, resulta elegido quien obtiene la mayoría de los votos válidos.

La regla está contemplada en el artículo 2 de la Ley de Elecciones brasileña, la Ley 9.504 de 1997. No se exige una ventaja determinada en cantidad de votos ni un porcentaje adicional para reconocer la victoria.

Por eso, si el escrutinio definitivo arroja una diferencia de un voto válido entre los dos postulantes, ese resultado alcanza para definir la elección. Si uno obtiene 60 millones de votos y el otro 59.999.999, gana el primero. Lo mismo ocurre si la diferencia es de apenas un sufragio.

La clave está en que el resultado final refleje la totalidad de los votos computables y que la autoridad electoral complete los procedimientos correspondientes.

Qué pasa con los votos en blanco y nulos

Una diferencia importante del sistema brasileño es que los votos en blanco y los nulos no se suman a los votos válidos utilizados para determinar quién gana la presidencia.

Esto significa que el porcentaje que obtiene cada candidato se calcula sobre los sufragios válidos emitidos a favor de las candidaturas, no sobre la totalidad de las personas que acudieron a votar.

Por ejemplo, si en una elección se registran 100 votos, de los cuales 90 son válidos, cinco son blancos y cinco son nulos, la distribución porcentual entre los candidatos se calcula sobre esos 90 votos válidos.

Si un candidato obtiene 46 votos válidos y el otro consigue 44, el primero gana con el 51,1% de los votos válidos, aunque represente el 46% del total de sufragios emitidos.

Este mecanismo explica por qué los porcentajes informados durante el escrutinio pueden diferir de los que se obtendrían si se tomara como base la totalidad de los votos registrados.

Cómo funciona el voto electrónico en Brasil

Brasil utiliza urnas electrónicas para registrar los sufragios y realizar el cómputo inicial de cada mesa electoral. El mecanismo permite que, una vez finalizada la votación, cada equipo genere un documento con el resultado de esa sección.

Ese documento se conoce como Boletín de Urna (BU) y contiene la cantidad de votos registrados para cada candidatura, además de otros datos de la votación.

Los resultados de cada urna se transmiten para que la Justicia Electoral reúna y totalice la información de todo el país. A medida que los boletines son recibidos y procesados, se publican los datos parciales del escrutinio.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) dispone de herramientas digitales para consultar la evolución de la elección y acceder a los resultados por jurisdicción. También es posible revisar los boletines correspondientes a las distintas secciones electorales.

El procedimiento distingue dos etapas: el cómputo de los votos registrados en cada urna y la totalización nacional, que consiste en reunir los resultados de todas las secciones. Por eso, los primeros datos difundidos no necesariamente anticipan el resultado final.

Por qué los resultados pueden cambiar durante el escrutinio

Cuando la diferencia entre dos candidatos es estrecha, el porcentaje de votos de cada uno puede variar a medida que se incorporan nuevas secciones electorales.

Esto ocurre porque los resultados parciales no representan necesariamente una muestra uniforme del electorado. Los votos que se incorporan en cada momento corresponden a lugares específicos y pueden modificar la distribución porcentual acumulada.

Por esa razón, una ventaja inicial no equivale a una victoria confirmada. Para conocer el resultado es necesario observar cuántas urnas fueron totalizadas, cuántos votos se contabilizaron y cómo evoluciona la diferencia entre los candidatos.

En una elección muy pareja, incluso una variación pequeña en el porcentaje puede representar una cantidad importante de sufragios. La referencia central es la diferencia absoluta de votos válidos y el avance de la totalización.

¿Y si los dos candidatos terminan empatados?

La legislación electoral brasileña también contempla la posibilidad de un empate. Según la explicación publicada por el Tribunal Superior Electoral, en las elecciones mayoritarias, si dos candidatos obtienen exactamente la misma cantidad de votos, se aplica un criterio de desempate por edad: resulta favorecido el candidato de mayor edad.

De todos modos, se trata de una situación distinta de una victoria por un voto. Si un candidato obtiene un sufragio más que su rival, no existe empate y no hace falta aplicar ese criterio.

En el caso de la elección presidencial, la regla permite resolver jurídicamente una eventual igualdad exacta en la votación.

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