Lula ganó en Brasil y las encuestas, que daban vencedor a Bolsonaro, volvieron a fallar

Con una diferencia más ajustada de lo esperado, la votación sorprendió a los analistas y dejó en duda la fiabilidad de las encuestas en Brasil
Lula ganó en Brasil y las encuestas, que daban vencedor a Bolsonaro, volvieron a fallar

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil tras imponerse en la segunda vuelta electoral a Flávio Bolsonaro. Con el 99% de las urnas escrutadas, el mandatario obtuvo el 51,75% de los votos válidos, frente al 48,25% del senador del Partido Liberal (PL), y continuará al frente del Ejecutivo durante los próximos cuatro años.

El resultado revirtió el escenario de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, cuando Bolsonaro había quedado en primer lugar, con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. Esa diferencia de casi dos puntos había obligado a definir la elección en un balotaje y le había dado al senador una ventaja inicial que también se reflejó en buena parte de las encuestas posteriores.

Sin embargo, los sondeos publicados en los últimos días de campaña anticipaban una competencia ajustada, con Bolsonaro por delante por uno o dos puntos en la mayoría de las mediciones. El resultado final mostró una ventaja de 3,5 puntos para Lula, que terminó imponiéndose pese a que las principales consultoras no lo señalaban como favorito.

Qué encuestadora estuvo más cerca del resultado

Entre las mediciones incluidas en los datos previos a la segunda vuelta, Voz Brasil fue una de las que mejor anticipó el resultado al ubicar a Lula por delante de Bolsonaro. El sondeo, realizado entre el 20 y el 22 de octubre sobre una muestra de 2.100 personas, había registrado un 45,4% de intención de voto para el presidente y un 44,3% para el senador.

Si se excluyen los votos en blanco, nulos e indecisos y se calcula la proporción de cada candidato sobre el total de votos atribuidos a ambos, la encuesta proyectaba aproximadamente un 50,6% para Lula y un 49,4% para Bolsonaro. La diferencia estimada era de 1,2 puntos a favor del presidente, frente a los 3,5 puntos que obtuvo finalmente, lo que la convirtió en la medición más cercana al resultado real.

Entre los relevamientos más cercanos a la votación, Coleção también había mostrado una leve ventaja de Lula. Su encuesta, publicada el 23 de octubre, registraba un 46,5% para el presidente y un 46% para Bolsonaro. Al normalizar esos porcentajes, la proyección era de aproximadamente 50,3% contra 49,7%.

Ambos estudios coincidieron con el orden final de los candidatos, aunque ninguno anticipó la magnitud de la diferencia. La comparación debe tomarse con cautela porque las consultoras utilizaron distintas metodologías y no todas presentaron sus resultados con la misma base de cálculo.

Qué encuestas se equivocaron más

La mayoría de las consultoras que midieron la intención de voto durante los últimos días ubicó a Bolsonaro por delante de Lula. Entre ellas estuvieron Datafolha, PoderData, Palver, Futura, Nexo, Gerp, Veritá y AtlasIntel.

Datafolha, por ejemplo, proyectó un 48% para Bolsonaro y un 47% para Lula en su última medición, realizada entre el 23 y el 24 de octubre. PoderData registró un 49% para el senador y un 48% para el presidente, mientras que Palver estimó un 50% frente a un 49%.

AtlasIntel también ubicó a Bolsonaro en primer lugar, con un 49,9%, frente al 48,4% de Lula. Veritá calculó una diferencia de dos puntos a favor del senador, con un 49,8% contra un 47,8%.

La principal diferencia entre esas proyecciones y el resultado fue la identificación del candidato que terminaría ganando. Aunque las brechas estimadas eran reducidas, la mayoría de los estudios no anticipó la ventaja final del presidente.

En varios casos, la diferencia entre los postulantes estaba dentro del margen de error declarado por las consultoras.

Qué mostraban las encuestas después de la primera vuelta

La primera vuelta había dejado un antecedente relevante para interpretar los sondeos del balotaje. El 4 de octubre, Bolsonaro terminó primero con el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula obtuvo el 45,16%. La diferencia fue de casi 1,9 puntos porcentuales, pero ninguno alcanzó la mayoría absoluta necesaria para ganar en esa instancia.

El resultado había contradicho buena parte de las encuestas previas a la primera votación, que en general ubicaban a Lula por delante. Bolsonaro llegó así a la segunda vuelta con una ventaja electoral concreta, además de un impulso en los sondeos que se realizaron durante las semanas siguientes.

En los primeros relevamientos posteriores a la primera vuelta, la diferencia a favor del senador fue más amplia. AtlasIntel, por ejemplo, le atribuía un 51,1% frente al 45,7% de Lula en su encuesta realizada entre el 3 y el 8 de octubre. Datafolha, en su medición del 6 y 7 de octubre, registraba un 49% para Bolsonaro y un 45% para el presidente.

Con el avance de la campaña, la brecha se redujo en varios estudios, aunque la tendencia general continuó favoreciendo al candidato del PL. En las últimas mediciones, buena parte de las consultoras registró diferencias de uno a tres puntos, mientras que algunos relevamientos mostraron una ventaja de Lula.

La campaña de la segunda vuelta estuvo marcada por la disputa por los votos de los candidatos que habían quedado fuera de la contienda y por la movilización de los electorados de ambos postulantes. El resultado final mostró que la ventaja obtenida por Bolsonaro en la primera instancia no se tradujo en una victoria en el balotaje.

Cómo se definió el balotaje

El escrutinio del domingo mostró una competencia cambiante durante las primeras horas. Bolsonaro llegó a ubicarse por delante en distintos momentos del recuento, pero Lula recuperó la ventaja a medida que avanzó la carga de resultados de las regiones donde cuenta con mayor respaldo electoral, en particular el nordeste brasileño.

La distribución territorial del voto fue uno de los factores centrales de la elección. Mientras Bolsonaro tenía una base electoral importante en el sur, el sudeste y el centro-oeste, Lula conservaba un respaldo significativo en el nordeste y en sectores de menores ingresos.

La diferencia final de 3,5 puntos a favor del presidente dejó un resultado distinto del que anticipaba la mayoría de los sondeos publicados antes de la votación. Aunque varias consultoras habían señalado que la disputa era estrecha, la mayor parte ubicaba al senador por delante.

La elección volvió a mostrar las dificultades para anticipar el resultado de una contienda polarizada cuando las diferencias entre los candidatos son reducidas. En este caso, Lula revirtió la ventaja de la primera vuelta y se impuso en el balotaje, mientras que las encuestas finales no lograron anticipar ni su victoria ni la distancia que terminó obteniendo.