No es por todo y para todos: en qué casos se puede pedir asilo en EE.UU., como Bolsonaro
La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil rumbo a Estados Unidos, después de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a poner en discusión una pregunta que trasciende la política latinoamericana: ¿en qué casos una persona puede solicitar asilo en territorio estadounidense y qué debe demostrar para conseguirlo?
El senador brasileño dejó el país en medio de un conflicto judicial. Según informó Reuters este martes, Bolsonaro no había cumplido una orden del Supremo Tribunal Federal para entregar sus pasaportes, dictada en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero en la que niega haber cometido irregularidades.
La noticia tuvo otro elemento relevante: un alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense indicó que el país otorgaría visas de entrada a Bolsonaro y a su familia. Sin embargo, ese anuncio no equivale a una concesión de asilo político ni confirma que el senador haya presentado una solicitud de protección bajo esa figura.
En tanto, según explicó en A24 Simón Levy, presidente de The Americas Council y en base a fuentes norteamericanas, "Flávio Bolsonaro recibirá la condición de asilado político en Estados Unidos".
La diferencia es central. Mientras una visa permite viajar o solicitar el ingreso a Estados Unidos de acuerdo con sus condiciones, el asilo es una protección migratoria sujeta a requisitos legales específicos y a una evaluación de las circunstancias de cada solicitante.
Flávio Bolsonaro viajó a EE.UU. post elecciones: qué dice la ley sobre el asilo político
La legislación estadounidense permite solicitar asilo a una persona que se encuentra físicamente en el país o que llega a su territorio, con independencia de su situación migratoria, aunque existen restricciones y excepciones.
La sección 1158 del título 8 del Código de Estados Unidos establece el marco legal para estas solicitudes. Según la norma, el solicitante debe demostrar que reúne las condiciones para ser considerado refugiado conforme a la definición adoptada por la legislación estadounidense.
En términos generales, esto requiere acreditar que sufrió persecución en el pasado o que tiene un temor fundado de sufrirla en el futuro por alguno de cinco motivos reconocidos: raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social particular u opinión política.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través de la Oficina Ejecutiva para la Revisión de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés), explica que no alcanza con manifestar temor a regresar al país de origen. La persona debe demostrar que el daño sufrido o temido guarda relación con alguno de esos motivos y que se cumplen las demás condiciones de elegibilidad.
Las cinco causas por las que se puede solicitar asilo en EE.UU.
La ley contempla distintos motivos de persecución. No todos se relacionan con la política ni con la actividad de dirigentes públicos.
- Raza: cuando una persona es perseguida por su origen racial.
- Religión: cuando sufre daños o amenazas por sus creencias o prácticas religiosas.
- Nacionalidad: cuando la persecución está vinculada con su nacionalidad.
- Pertenencia a un grupo social particular: una categoría jurídica cuya aplicación depende de las características del grupo y de las circunstancias del caso.
- Opinión política: cuando una persona es perseguida por sus ideas políticas, por las posiciones que se le atribuyen o por determinadas actividades vinculadas con ellas.
En el caso de dirigentes, funcionarios, militantes o integrantes de la oposición, la opinión política puede ser un fundamento relevante. Sin embargo, la existencia de una disputa con el Gobierno o de una causa judicial no demuestra, por sí sola, que exista persecución en los términos exigidos por la ley.
La clave es establecer si el daño responde a uno de los motivos protegidos y si el solicitante puede presentar elementos que respalden su relato.
Cuándo un conflicto judicial puede convertirse en persecución política
Uno de los puntos más delicados al evaluar un pedido de asilo es diferenciar una persecución por motivos políticos de una investigación penal o de un proceso judicial ordinario.
Una persona puede sostener que una causa en su contra es una herramienta de persecución. Pero esa afirmación, por sí sola, no garantiza que cumpla los requisitos para obtener protección en Estados Unidos.
Las autoridades migratorias deben evaluar las circunstancias particulares, la gravedad del daño alegado, los motivos de quienes lo provocan y las pruebas disponibles. También deben considerar si el riesgo proviene del Estado o de particulares frente a los cuales las autoridades no pueden o no quieren brindar protección.
La EOIR señala que la persecución debe alcanzar un nivel de gravedad considerable. Entre los ejemplos posibles menciona agresiones físicas, secuestros, amenazas graves o riesgo de muerte. La discriminación o el hostigamiento de menor intensidad, por sí solos, generalmente no alcanzan ese umbral.
Otro elemento relevante es determinar si la persona podría trasladarse a otra región de su país de origen y encontrar allí condiciones de seguridad. Si existe una alternativa razonable de protección dentro del propio país, ese factor puede afectar la evaluación del pedido.
Por eso, el asilo no funciona como un mecanismo automático para evitar una condena, eludir una investigación o continuar una disputa política desde el exterior. Cada solicitud debe analizarse conforme a los requisitos legales y a las circunstancias acreditadas.
Qué pruebas se necesitan para obtener asilo en EE.UU.
La evaluación no se limita a la declaración del solicitante. La persona debe explicar de manera consistente qué ocurrió, por qué considera que está en riesgo y cuál es la relación entre ese riesgo y alguno de los motivos protegidos por la legislación.
Según las características del caso, pueden resultar relevantes documentos judiciales, denuncias, amenazas, registros médicos, comunicaciones, testimonios, información sobre hechos de violencia y reportes sobre la situación del país de origen.
No existe una lista única de pruebas que garantice la aprobación. La documentación debe permitir evaluar el relato, el contexto y el riesgo individual. La falta de un documento específico tampoco determina automáticamente el rechazo: lo importante es la valoración integral de los elementos disponibles y de los requisitos aplicables.
La normativa estadounidense también exige, como regla general, que el pedido se presente dentro del primer año desde la llegada al país. El Código de Estados Unidos contempla excepciones vinculadas con cambios de circunstancias que afecten la elegibilidad o con circunstancias extraordinarias relacionadas con la demora.
Además, existen impedimentos y restricciones que pueden impedir la concesión del asilo, incluso cuando una persona manifiesta temor de regresar a su país. Entre ellos hay determinadas situaciones vinculadas con delitos, seguridad y solicitudes anteriores, cuya aplicación depende de las circunstancias y de la norma correspondiente.
Visa, asilo y refugio: tres conceptos diferentes
La confusión entre estos términos puede llevar a interpretar de manera incorrecta las noticias sobre dirigentes que abandonan sus países en medio de crisis políticas o judiciales.
Una visa es un documento que permite viajar a Estados Unidos o solicitar el ingreso bajo determinadas condiciones. La admisión efectiva depende de las reglas migratorias aplicables y de los controles correspondientes.
El asilo, en cambio, es una forma de protección para quienes reúnen la definición legal de refugiado y cumplen las condiciones exigidas por Estados Unidos. Obtener una visa no concede ese estatus, ni implica que una solicitud de asilo haya sido presentada o aprobada.
El refugio es otra vía de protección, generalmente vinculada con un procedimiento de admisión desde fuera de Estados Unidos. No debe confundirse con el pedido de asilo que se tramita cuando la persona ya está en el país o llega a su territorio.
La diferencia también tiene consecuencias prácticas. Si una persona recibe asilo, puede permanecer legalmente en Estados Unidos bajo ese estatus, solicitar autorización para trabajar y, si reúne los requisitos, iniciar posteriormente un trámite para obtener la residencia permanente.
El caso Bolsonaro y los límites de la protección política
La salida de Flávio Bolsonaro vuelve a mostrar cómo las derrotas electorales, los conflictos entre poderes y las investigaciones judiciales pueden cruzarse con las decisiones migratorias.
El senador viajó a Estados Unidos después de perder el balotaje presidencial del 25 de octubre de 2026 frente a Lula y de no cumplir el plazo judicial para entregar sus pasaportes. La investigación por presunto lavado de dinero constituye parte del contexto judicial de su salida, aunque Bolsonaro niega haber cometido irregularidades.
El anuncio estadounidense sobre las visas de entrada de Bolsonaro y su familia no permite concluir que exista un pedido de asilo ni anticipar cuál sería su resultado si se presentara uno.
El antecedente de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, también forma parte del contexto político. Jair Bolsonaro viajó a Estados Unidos después de las elecciones brasileñas de 2022 y posteriormente regresó a Brasil. Más tarde recibió una condena de 27 años de prisión por su participación en un plan golpista, según la cobertura de Reuters.
Pero el paralelismo político no reemplaza el análisis jurídico. Para que una persona obtenga asilo en Estados Unidos debe demostrar que reúne las condiciones previstas en la legislación y superar la evaluación de las autoridades competentes.
En definitiva, abandonar un país después de una derrota electoral o enfrentar una investigación judicial no concede automáticamente derecho al asilo. La protección está prevista para quienes acrediten un temor fundado de persecución por motivos específicos y cumplan los demás requisitos legales. La decisión depende de los hechos y de las pruebas de cada caso, no solamente de la relevancia política de quien la solicita.