Trump admitió el revés electoral y ya anticipa cómo enfrentará al Congreso demócrata
Los demócratas ganaron ambas cámaras y limitarán la agenda de Trump, que anticipó vetos y cuestionó a dirigentes de su propio partido
La derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos dejó a Donald Trump frente a un escenario político mucho más complejo para los dos años que le quedan en la Casa Blanca. Con los demócratas al frente de ambas cámaras legislativas, el presidente perdió margen para impulsar su agenda y deberá negociar con una oposición que ahora tendrá capacidad para condicionar sus decisiones.
El resultado también alteró los planes del mandatario para esta etapa de su gestión. La posibilidad de avanzar con sus proyectos de transformación de Washington sin mayores obstáculos quedó debilitada por una nueva distribución del poder en el Capitolio. Además, el revés electoral abrió una discusión sobre el futuro del Partido Republicano, que deberá definir cómo se reorganiza de cara a las presidenciales de 2028.
Trump no tardó en responder. Mientras reconoció que esperaba un desempeño más favorable de sus candidatos, también buscó minimizar el impacto de la votación y responsabilizó a algunos dirigentes por los resultados adversos. En paralelo, dejó en claro que no piensa concederle vía libre a la nueva mayoría demócrata.
El Congreso demócrata obliga a Trump a cambiar de estrategia
La pérdida del control legislativo representa un obstáculo concreto para el presidente. Aunque conserva las atribuciones del Poder Ejecutivo, la nueva mayoría opositora podrá intervenir en el tratamiento de las leyes y limitar las posibilidades de que la Casa Blanca convierta sus prioridades en iniciativas aprobadas por el Congreso.
Ante ese panorama, Trump combinó dos mensajes. Por un lado, manifestó su disposición a conversar con los demócratas. Por otro, recordó que cuenta con la facultad presidencial de vetar las normas que lleguen a su despacho.
En una conversación telefónica con dos periodistas de The New York Times, el mandatario se mostró dispuesto a explorar acuerdos con sus adversarios. "Esperamos con interés colaborar con ellos. Probablemente llegaremos a algún tipo de acuerdo", manifestó.
Sin embargo, condicionó ese entendimiento a la actitud que adopte la oposición. "Creo que colaboraremos con los demócratas y nos llevaremos muy bien con ellos. Si no, seremos muy duros con ellos y ellos serán muy duros con nosotros", precisó al Journal.
La posibilidad de bloquear proyectos también apareció en sus declaraciones públicas. Durante la jornada electoral, Trump difundió la imagen de una gorra roja con la palabra "VETO" escrita en blanco, una referencia directa a su advertencia de que podría frenar las leyes promovidas por un Congreso demócrata.
El presidente defendió esa herramienta como una de las principales atribuciones de su cargo. "Es uno de los poderes más fuertes que tiene un presidente", remachó en la Fox. Después, describió cómo imagina una negociación tras sucesivos rechazos a las iniciativas opositoras: "Me envían propuestas descabelladas y las veto. Después de un par de meses de vetos, se preguntan: ‘¿Cómo podemos lograrlo?’ Y trabajamos juntos".
Una derrota que Trump no esperaba pese a sus advertencias
La posibilidad de perder terreno en las legislativas había inquietado al presidente mucho antes de la votación. En enero, cuando todavía faltaban meses para los comicios, convocó a los congresistas republicanos a un retiro con la intención de fortalecer la cohesión interna y evitar que el partido llegara dividido a las midterms.
En ese encuentro, Trump planteó que una derrota podía tener consecuencias directas sobre su permanencia en el poder. "Tenemos que ganar las de mitad de mandato porque si no ganamos... Encontrarán una excusa para destituirme. Me van a destituir", advirtió.
También pidió a sus aliados que defendieran los resultados de la gestión republicana: "No podemos dejar que olviden que hicimos un trabajo excelente", remachó.
Meses después, el desenlace electoral terminó por convertir aquellas advertencias en un antecedente de la preocupación que había acompañado al mandatario durante la campaña. Pese a su intervención directa, los candidatos republicanos no consiguieron evitar el avance demócrata.
Trump había multiplicado su actividad en Truth, donde publicó cerca de 200 mensajes para respaldar a postulantes de su partido y cuestionar a sus rivales. También emprendió una gira por alrededor de 30 estados desde principios de octubre. En sus actos, buscó transformar la elección legislativa en una evaluación de su propia presidencia y pidió a los votantes que actuaran como si él también figurara en las boletas.
El esfuerzo no alcanzó para revertir el escenario. La inflación, el encarecimiento de la vida, los aranceles y la guerra contra Irán alimentaron el malestar de una parte del electorado y afectaron las posibilidades republicanas. Trump llegó a las elecciones con niveles de popularidad especialmente bajos para un presidente que afrontaba unos comicios de mitad de mandato.
Trump atribuye el resultado a su ausencia en las boletas
Después de conocerse el avance opositor, el presidente intentó separar su desempeño personal del resultado obtenido por los candidatos de su partido. En Truth sostuvo que la elección habría tenido otro desenlace si su nombre hubiera estado entre las opciones de los votantes.
"¡Yo no aparecía en la boleta electoral y, si hubiera aparecido, habríamos cosechado UNA VICTORIA APLASTANTE!", escribió.
La afirmación contrastó con el papel que había asumido durante la campaña, cuando pidió a los estadounidenses que votaran como si él estuviera en juego. El mandatario había apostado a que su presencia en los actos y su respaldo a los candidatos republicanos serían suficientes para modificar las tendencias electorales, como —según su estrategia— había ocurrido en las elecciones de 2016 y 2020.
Su primera reacción ante los resultados también dejó ver su sorpresa. En una entrevista con Fox News, cadena a la que recurrió durante buena parte de la jornada, expresó su decepción por el desempeño de los postulantes republicanos. "Bueno, estoy un poco sorprendido. Pensé que lo harían mejor. Tuvimos tremendos actos de campaña", reaccionó. En otra conversación con The Wall Street Journal, resumió el resultado con una frase: "A veces las cosas no salen como uno espera".
La interna republicana empieza a mirar hacia 2028
El resultado de las midterms también puede modificar el equilibrio de poder dentro del partido gobernante. Trump no podrá buscar un nuevo mandato presidencial en 2028 y la pérdida de influencia legislativa podría acelerar las discusiones sobre quién conducirá al espacio en la próxima contienda electoral.
En la política estadounidense se conoce como pato cojo al dirigente que atraviesa la última etapa de su mandato sin posibilidad de volver a presentarse. La expresión cobra relevancia en este caso porque el presidente deberá completar su gestión con un Congreso adverso y con dirigentes republicanos que empiezan a posicionarse para el ciclo político siguiente.
Trump anticipó que analizará el desempeño de los candidatos y sus resultados. "Voy a convertirme en un analista político, tanto para bien como para mal, sobre las razones por las que estos candidatos ganaron y perdieron", escribió en su red social.
Pero sus primeras evaluaciones estuvieron acompañadas por cuestionamientos a dirigentes de su propio espacio. Uno de los señalados fue el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, quien perdió el cargo frente a la demócrata Gina Hinojosa, en una elección histórica.
Trump atribuyó el resultado a un supuesto giro hacia posiciones moderadas durante los últimos meses de campaña. "Si no se hubiera convertido en un republicano moderado en los últimos seis meses de su carrera política, no habría perdido. Volvió a su fórmula original, ¡y no fue nada agradable!", criticó.
La explicación omitió el peso de las decisiones del propio presidente en la interna republicana de Texas. Trump había respaldado a Ken Paxton, fiscal general del estado involucrado en distintos escándalos, para competir por un escaño en el Senado, en lugar de apoyar a John Corbyn. Esa intervención terminó por convertirse en otro factor de tensión para el partido.
Pese a los resultados, el mandatario aseguró que no se arrepiente de haber elegido a determinados postulantes. Entre ellos mencionó a Darline Graham, quien perdió la carrera al Senado por Carolina del Sur, y a Paxton, cuya derrota en Texas estuvo entre los golpes más importantes que recibió el oficialismo durante la noche electoral.
Con menos poder en el Congreso y una disputa sucesoria que empieza a tomar forma, Trump deberá administrar dos frentes al mismo tiempo: la relación con una oposición fortalecida y las tensiones dentro de un Partido Republicano que ya comienza a discutir su futuro sin él como candidato presidencial.