ÍCONO PORTEÑO

El emblemático chalet con vista al Obelisco vuelve al mercado inmobiliario: cuál es su precio

El histórico Chalet Díaz, construido sobre la terraza de un edificio céntrico, vuelve a ofrecerse en bloque, con restricciones por su valor patrimonial
Por iProfesional
REAL ESTATE - 14 de Enero, 2026

Uno de los inmuebles más singulares de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) volvió a figurar en los portales inmobiliarios. Se trata de un edificio completo ubicado sobre Sarmiento al 1100, a pocos metros del Obelisco, cuya particularidad es albergar en su azotea un chalet de estilo normando, convertido en ícono arquitectónico porteño.

El conjunto se ofrece por unos u$s8 millones e incluye tanto el edificio de oficinas como la vivienda histórica que lo corona. Sin embargo, el carácter patrimonial del chalet impone límites estrictos a cualquier iniciativa futura.

Cómo es el edificio y qué se vende

La construcción principal responde a un estilo francés clásico y suma más de 10.300 metros cuadrados edificados, con aproximadamente 7.500 m2 actualmente rentables. Cuenta con nueve plantas de oficinas, un local comercial en planta baja, subsuelo, cocheras y tres ascensores.

Durante décadas, allí funcionó la mueblería más grande de Sudamérica. Cada piso, de unos 800 m2, estaba orientado a distintos segmentos de público, en una estrategia comercial avanzada para su época.

La terraza que hizo historia

En lo más alto del edificio se montó incluso una emisora propia: la llamada "radio Muebles Díaz", considerada un antecedente temprano del marketing moderno. Desde allí transmitían contenidos promocionales y musicales, y ese mismo espacio sería luego ocupado por Radio Rivadavia.

El verdadero protagonista es el Chalet Díaz, una casa de dos plantas y altillo, con 200 metros cuadrados cubiertos, cinco ambientes y dos terrazas. Su estética, con techos de tejas y rasgos normandos, remite más a Mar del Plata que al microcentro porteño

Fue construido en 1927, cuando la avenida 9 de Julio aún no había sido ensanchada y el Obelisco ni siquiera estaba proyectado. A pesar del paso del tiempo, conserva pisos de pinotea, carpinterías originales, grandes ventanales y luminarias de época.

El chalet fue declarado Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, dentro de la categoría "Sitios o Lugares Históricos", bajo el amparo de la Ley 1227. Esto implica que no se pueden realizar modificaciones estructurales sin autorización del área de Cultura, y que cualquier intervención tendrá que cumplir normas actuales de accesibilidad, seguridad e incendios.

Un espacio casi secreto durante décadas

Durante gran parte de su existencia, el chalet estuvo reservado al ámbito familiar, lo que alimentó su aura de misterio. Muy pocas personas pudieron conocerlo antes de su apertura al público.

Entre esos visitantes excepcionales figuran dos fotógrafos y el grupo Almendra, liderado por Luis Alberto Spinetta, que accedieron al lugar en la década del 70.

Rafael Díaz, el inmigrante detrás del mito

El creador del chalet fue Rafael Díaz, inmigrante español que llegó a la Argentina a los 14 años junto a su madre. Según relata su bisnieto, Diego Sethson Díaz, "en el primer negocio de telas de Once donde trabajó dormía arriba de los mostradores y su madre lo hacía encima de las telas".

Dormían dentro del comercio, que quedaba completamente clausurado al caer la noche y no volvía a abrir hasta el día siguiente. Cada vez que Rafael advertía sobre el peligro de un incendio, la reacción del propietario era tajante e invariable: "Si no te gusta, te vas".

Luego de ser despedido, Díaz pasó por otros comercios donde logró multiplicar las ventas. Con el tiempo, el mismo empresario que lo había echado volvió a convocarlo y le confió la gestión de varios locales, lo que le permitió reunir su primer capital.

Ese crecimiento lo llevó al negocio del mueble, donde se consolidó definitivamente. Fundó Muebles Díaz, expandió su actividad a teatros, cines y edificios sobre la avenida Corrientes, e incluso tuvo su propio equipo de fútbol: el Club Atlético Muebles Díaz.

Rafael Díaz falleció en 1968, y la mueblería continuó operando hasta 1985. Desde entonces, el edificio se destinó mayormente a oficinas, mientras el chalet permanecía como una rareza suspendida sobre la ciudad.

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