La ex fábrica de Alpargatas se transforma: lanzan un mega desarrollo con residencias, loft, oficinas y comercios
La transformación del sur de la Ciudad de Buenos Aires suma un capítulo en Barracas con la reconversión de uno de los íconos de la arquitectura industrial porteña. El histórico predio de la exfábrica de Alpargatas, ubicado en el perímetro de Avenida Patricios, Lamadrid, Olavarría y Azara, será transformado en Palacio Molina, un desarrollo de usos mixtos que integrará viviendas, espacios de trabajo, comercio y propuestas gastronómicas.
Palacio Molina: así será el desarrollo de usos mixtos que impulsa el sur de CABA
El proyecto demandará una inversión superior a los 100 millones de dólares y ocupará un predio de 12.765 m², con más de 58.000 m² proyectados. La primera etapa estará centrada en la construcción de 187 unidades tipo loft, con superficies que van de 35 a 120 m²; 26 en el edificio original y 96 en el Distrito Molina, de los cuales cerca de 80 ya fueron vendidos en una etapa inicial "friends and family".
Sumará, además, 5 plantas libres de oficinas de 870 m2 subdivisibles, espacios de coworking, 7 locales comerciales de 365 a 620 m2 en planta baja y 250 cocheras. En una instancia posterior se incorporarán 242 unidades habitacionales distribuidas en nueve niveles y el complejo residencial Molina Home.
"El desafío es consolidar el sur de la Ciudad de Buenos Aires como un polo cultural, laboral y residencial en pleno crecimiento", señala Fernando Barenboim, CEO de GES Desarrollos, la firma a cargo del proyecto integral que tiene en su haber más de 220.000 m² construidos, entre los que se destacan Molina Ciudad, Lofts de Céspedes y Lofts de la Imprenta en Almagro, además de View Point y Weik Plaza.
Palacio Molina contará también con más de 7.000 m² de amenities, entre los que se incluyen espacios verdes con huerta, piscina tipo laguna con sector para niños y áreas comunes. E incorporará circuito de running, parrilleros, SUM, gimnasio, pileta cubierta, spa, salones gourmet, salas de herramientas y espacios de coworking, junto con sectores destinados a la recreación.
Precios desde u$s1.650/m² y financiación: así sale al mercado el proyecto en Barracas
Con valores de referencia en torno a los u$s1.650 por m² para los lofts, precios desde u$s2.500 el m2 para los locales comerciales y desde u$s2.800 por m² en el caso de las oficinas, el emprendimiento sale al mercado con un esquema de financiación pensado para acompañar la demanda: un anticipo del 30% y el resto en 50 cuotas.
En ese marco, el inicio de obra está previsto para enero de 2027, mientras que la primera etapa proyecta su entrega hacia fines de 2028.
Así las cosas, si bien en una primera instancia el proyecto se orienta a un público joven, lo cierto es que convoca a personas de distintas edades, tanto inversores como usuarios finales. "Se trata de perfiles que valoran la amplitud y las alturas de más de cuatro metros, que buscan salir del departamento tradicional y encuentran en Palacio Molina una alternativa distinta de habitar", pormenoriza Guido Barenboim, gerente general de la desarrolladora.
A esto se suma un fenómeno creciente en la zona: "Muchos que nacieron en La Boca o en Barracas están volviendo o quieren volver al barrio. Lo vimos en Molina Ciudad, que hoy se encuentra completamente ocupado", completa Fernando Barenboim.
De fábrica emblemática a distrito urbano
La propuesta se inscribe en un proceso de transformación iniciado en 2012 con Molina Ciudad, uno de los hitos iniciales de la revitalización urbana del sur porteño y la primera intervención de GES Desarrollos en el área de Barracas.
El predio perteneció a la fábrica de Alpargatas, fundada en 1890 por Juan Echegaray y Robert Fraser, que llegó a convertirse en una de las industrias textiles más importantes del país a lo largo del siglo XX. Con el paso del tiempo, el establecimiento se extendió sobre varias manzanas de la avenida Regimiento de Patricios y conformó un núcleo fabril que definió el perfil productivo y la identidad del barrio durante décadas.
Desde el punto de vista arquitectónico, el conjunto es un exponente de la arquitectura industrial de fines del siglo XIX, con influencias del Renacimiento italiano. Su diseño combinaba una fachada de impronta clásica —con pilastras, arcos y cornisas de ladrillo— con interiores amplios y funcionales, resueltos con estructuras metálicas y madera.
Con el tiempo, el conjunto incorporó ampliaciones y nuevas tecnologías constructivas, especialmente desde la década de 1930, cuando el hormigón armado y la lógica modular impulsaron la modernización y el crecimiento de la escala productiva.
Ese legado hoy se reinterpreta a través de un desarrollo que consolida la transformación inmobiliaria de la zona y su posicionamiento como nuevo polo de inversión en la Ciudad.
Casa FOA como catalizador de valorización
Uno de los hitos del proyecto será su rol como sede de Casa FOA 2026, prevista para octubre de ese año. La elección del predio funcionará como vidriera para el desarrollo y para el proceso de transformación del área, al atraer visitantes, profesionales del diseño e inversores, con impacto también en la consolidación del nuevo Distrito Molina.
Esta elección responde a su valor histórico y a su destacada arquitectura de fines del siglo XIX. La intervención, según el CEO de GES, busca consolidar "su valor patrimonial y posicionar al conjunto como un nuevo epicentro cultural".
Sin dudas, ser sede del evento implica "poner un foco de luz en el inmueble donde desarrollamos la muestra, para que todos los visitantes no solo puedan apreciar el talento de los expositores, sino también la arquitectura del espacio elegido", concluye Marcos Malbrán, director de Casa FOA.