Una de las sociedades de bolsa más importantes de la City entra al negocio del real estate con una joya porteña
Allaria, uno de los nombres más fuertes de la City porteña, decidió llevar su marca a un terreno que hasta hace no mucho parecía dominado por inmobiliarias tradicionales, desarrolladores y brokers especializados en propiedades de lujo. La sociedad de bolsa puso en marcha Allaria Real Estate y eligió como carta de presentación una propiedad difícil de comparar dentro del mercado argentino: el piso 14 del Edificio Kavanagh, una residencia de planta completa ubicada en Florida 1065, frente a Plaza San Martín.
La jugada tiene un atractivo que va bastante más allá de la comercialización de un departamento premium. Allaria no sale a mostrar una unidad más dentro del segmento de alta gama, sino que usa el Kavanagh como puerta de entrada a un negocio donde el mercado financiero y el ladrillo empiezan a mezclarse con mayor naturalidad. Para una firma que habla todos los días con clientes acostumbrados a bonos, acciones, CEDEARs, fondos comunes y planificación patrimonial, el real estate surge como una extensión posible de ese mismo universo de inversiones y resguardo de capital.
Qué busca Allaria al entrar al negocio inmobiliario y de bienes raíces
La nueva vertical se presenta bajo la marca Allaria Real Estate y refleja el intento de la sociedad de bolsa de aprovechar una relación ya construida con inversores de alto patrimonio, empresas familiares y clientes que buscan oportunidades fuera del circuito bursátil tradicional. En la práctica, el negocio no está orientado a competir por operaciones masivas de compra y venta de departamentos, sino a posicionarse en propiedades seleccionadas, tickets elevados y activos con un componente patrimonial que requiere la llegada a compradores muy específicos.
Ese enfoque se entiende mejor con el caso elegido, ya que el Kavanagh no es solamente un edificio caro de Buenos Aires, sino una pieza fundamental de la arquitectura moderna, una postal urbana, un activo con historia propia y una marca reconocible incluso para quienes no siguen el mercado inmobiliario. Por eso, la operación queda planteada como la venta de una residencia irrepetible, asociada a una dirección, una historia y una escasez que no puede reproducirse con un nuevo desarrollo.
Quien asesora a un cliente sobre instrumentos financieros también puede estar cerca de decisiones sobre la venta de inmuebles, la compra de propiedades premium, la estructuración familiar del patrimonio o la búsqueda de activos reales en dólares. El real estate de lujo, especialmente cuando se trata de piezas históricas, permite ampliar el menú de servicios alrededor del mismo público que ya opera en la City.
El piso 14 del Kavanagh: características de una propiedad exclusiva en Retiro
El piso 14 se perfila menos como un departamento grande y más como una residencia de planta entera dentro de uno de los edificios más icónicos de Buenos Aires. El broker remarca que tiene 475 metros cuadrados de superficie techada propia y 251 metros cuadrados al aire libre, repartidos entre tres terrazas y jardines parquizados. Esa relación entre interior y exterior lo separa de la mayoría de las propiedades premium actuales, donde el espacio abierto suele quedar concentrado en amenities comunes y no en superficies de uso exclusivo.
La ubicación está trabajada con precisión, ya que el departamento se encuentra frente a Plaza San Martín, a metros del Plaza Hotel y del Palacio San Martín, en un punto de Retiro que combina entorno diplomático, conexión con el Microcentro, cercanía a Puerto Madero y edificios históricos. El brochure enumera referencias concretas:
- Plaza San Martín con acceso directo
- Plaza Hotel colindante, con acceso por el Pasaje Kavanagh
- Basílica del Santísimo Sacramento, lindante al edificio
- Palacio San Martín a media cuadra
- Puerto Madero a 10 minutos a pie y estación Retiro a 3 minutos caminando
- Aeroparque Jorge Newbery a 15 minutos en auto
La distribución interior está detallada como la de una gran residencia urbana. El ingreso principal se realiza desde un ascensor privado y desemboca en un hall de recepción con toilette de visitas. Desde allí, la planta se organiza con ante-living y living, dos sectores de estar diferenciados con acceso directo a una terraza con vista al Río de la Plata. También cuenta con un playroom o segundo estar, pensado como un ambiente flexible para sala de juegos, estudio, sala de reuniones o living familiar.
La zona social se completa con una barra iluminada de diseño y un comedor formal para 12 personas que ofrece vistas panorámicas y doble altura visual. La cocina principal incluye una isla central, muebles a medida y vista a Plaza San Martín, además de antecocina y comedor diario integrados. En el área de servicio, la unidad conserva una dependencia doble con baño completo, lavadero, despensa y entrada independiente; un esquema más propio de las residencias tradicionales de gran metraje que de los departamentos de lujo contemporáneos.
Los dormitorios siguen la misma lógica de amplitud y autonomía, ya que cada habitación tiene baño en suite propio. Las dos master suites cuentan con acceso directo a terrazas privadas con jardines, baños con mármoles importados y amplias vistas panorámicas. Por su parte, la suite C mira al entorno de Retiro, la suite E al paisaje urbano y la suite D puede funcionar como cuarto dormitorio o como estudio. La alternativa de disponer de cuatro dormitorios más escritorio aparece reforzada por la doble circulación, lo que permite separar los usos privados, la recepción, el trabajo y el servicio dentro de la misma planta.
Terrazas, jardines privados y detalles arquitectónicos de época
Uno de los diferenciales más fuertes de la unidad son sus jardines en altura. Allaria define la propuesta como "un jardín en el cielo de Buenos Aires" y muestra terrazas abiertas, sectores parquizados y vistas despejadas hacia Plaza San Martín, Retiro y el frente portuario. En una de las terrazas, las columnas y la fachada del edificio quedan integradas al espacio exterior, mientras que los dormitorios principales tienen contacto directo con los jardines privados.
Las vistas están organizadas según su orientación:
- Hacia el norte: la unidad mira al Río de la Plata, el Puerto de Buenos Aires y Aeroparque en el horizonte
- Hacia el noreste: aparecen Plaza San Martín, la Torre Monumental y el Pasaje Corina Kavanagh
- Hacia el este: se abren Puerto Madero, la Reserva Ecológica y el río, mientras que hacia el sur se ubican el Microcentro, el Obelisco y la avenida Corrientes
- Hacia el oeste: el paisaje incluye el Palacio San Martín y la Basílica del Santísimo Sacramento
El interior suma elementos que buscan conservar el carácter histórico del piso, pero con prestaciones totalmente actualizadas. El brochure menciona aire acondicionado central, aire frío-calor por ductos, equipos multisplit en todos los ambientes, calefacción central por radiadores a vapor, ventanales con DVH (doble vidriado hermético), instalación eléctrica nueva, pisos de mármol travertino, cocina con isla central, baños con mármoles importados, columnas jónicas originales solicitadas por Corina Kavanagh, doble circulación y entrada de servicio independiente.
Un edificio histórico con servicios e infraestructura premium
La operación también se apoya en el nivel de servicios del edificio. El Kavanagh cuenta, según la presentación, con un staff de 18 empleados permanentes, dos mayordomos residentes, seguridad y control de accesos las 24 horas, ascensoristas en servicio continuo, portería y secretaría del edificio. Además, dispone de baterías de ascensores de alta velocidad, plomeros y electricistas propios, sistema potabilizador de agua, mantenimiento y limpieza de áreas comunes.
A diferencia de una torre moderna que concentra sus servicios en amenities compartidos, el Kavanagh sostiene una estructura de funcionamiento más cercana a la de los grandes edificios residenciales clásicos, con personal estable y una operación interna difícil de reproducir desde cero hoy en día.
El entorno inmediato también forma parte de la propuesta comercial. El material destaca el acceso peatonal sobre la peatonal Florida, el Pasaje Corina Kavanagh de uso exclusivo, la cercanía con embajadas y Cancillería, y una oferta de restaurantes y servicios de alto nivel. Respecto al estacionamiento, si bien es una propiedad sin cochera propia informada en el brochure, se marcan alternativas cercanas dentro de la carpeta comercial, como la posibilidad de contratar cocheras en la Basílica o en Plaza San Martín.
Edificio Kavanagh: 90 años de historia y solo tres dueños
El componente histórico es, probablemente, el argumento más fuerte de la venta. El edificio fue inaugurado el 3 de enero de 1936 y fue encargado por Corina Kavanagh a los renombrados arquitectos Sánchez, Lagos y de la Torre. La sociedad de bolsa sostiene que, con sus 120 metros de altura, fue el rascacielos de hormigón armado más alto del mundo y el primero de Sudamérica. También lo presenta como Monumento Histórico Nacional, hito internacional de la ingeniería desde 1994, Patrimonio Mundial de la Arquitectura de la Modernidad por la UNESCO desde 1999 y premio municipal a la mejor fachada, con un galardón otorgado por el American Institute of Architects en 1939.
El piso 14, de acuerdo con la presentación de Allaria Real Estate, fue la residencia personal de la propia Corina Kavanagh. La carpeta agrega que fue diseñado a su entero gusto, con columnas jónicas, mármoles travertinos y vistas abiertas sobre una ciudad que ella misma transformó con la construcción del edificio.
La línea de propietarios que muestra el material incluye:
- Corina Kavanagh como dueña original y comitente del edificio
- La familia Roberts como segundo propietario histórico
- Lord Alain Levenfiche of Runhall Popes como tercer titular
El próximo comprador quedaría, bajo esa narrativa comercial, como el cuarto dueño en 90 años de historia.