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Esta es la suma que debe ganar un argentino para comprar su primer departamento

Acceder a un primer inmueble exige ingresos elevados y reabre el debate sobre si antes era realmente más fácil comprarlo. El costo de independizarse
24/06/2026 - 16:17hs
Esta es la suma que debe ganar un argentino para comprar su primer departamento

Tener un departamento o casa propia es el sueño de miles de argentinos. Sin embargo, adquirir ese primer "departamento de soltero" es un desafío económico considerable.

De acuerdo con un relevamiento realizado por iProfesional, un soltero necesita ingresos cercanos a los $3.000.000 mensuales para aspirar a comprar un departamento valuado en u$s60.000 en 10 años, ahorrando el 30% de sus ingresos, un equivalente a u$s500 mensuales.

En cambio, si se accede a un préstamo hipotecario, la cifra desciende a $2.000.000, aunque el plazo es mayor. En ambos casos, la relación cuota-ingreso es del 25%.

Estos niveles de ingresos son elevados para la mayoría de los jóvenes argentinos y parecería reforzar una premisa muy difundida: varias décadas atrás era mucho más accesible ser propietario. En otras palabras, tener casa propia era "habitual", mientras que hoy es la "excepción".

No obstante, los especialistas señalaron a este medio que, si bien es una percepción generalizada en la juventud, el acceso a la vivienda nunca fue sencillo.

Cuánto cuesta hoy el departamento más buscado por quienes quieren independizarse

En el mercado inmobiliario existe consenso respecto de cuál suele ser la puerta de entrada para quienes buscan una primera vivienda: el monoambiente.

Según Gabriel Brodsky, director ejecutivo de Predial, una unidad ubicada en barrios de perfil medio de la Ciudad de Buenos Aires, como Almagro, Villa Crespo o Caballito, suele ubicarse entre los u$s60.000 y u$s70.000, aunque existen alternativas por debajo de esos valores.

Patricio Rozenblum, socio de PBG Desarrollos y cofundador de Oslo Propiedades, señala que un monoambiente económico en la Ciudad de Buenos Aires se ubica en una franja que va desde los u$s65.000 hasta los u$s80.000, dependiendo de factores como la ubicación, la antigüedad del edificio y las características de la unidad.

Los expertos coinciden en que este tipo de propiedades concentran una buena parte de la demanda de quienes buscan dar el primer paso hacia la vivienda propia. Entre los compradores aparecen jóvenes que desean independizarse, personas que buscan su primera propiedad y también inversores que ingresan al mercado inmobiliario sin invertir grandes sumas.

Brodsky señala que muchos de estos compradores tienen entre 20 y 30 años y comienzan a evaluar la compra cuando ya cuentan con cierta estabilidad laboral. No obstante, señala que hay varios aspectos a tener en cuenta.

En primer lugar, es muy común que estén en pareja, por lo que pueden sumar ambos ingresos para afrontar las mensualidades. Además, es muy común que cuenten con ayuda familiar, en especial para abonar el anticipo inicial.

El mito de que antes era fácil comprar una vivienda solo

Una de las ideas más repetidas cuando se habla del acceso a la vivienda es que décadas atrás una persona podía comprar un departamento con relativa facilidad, mientras que hoy ese objetivo se volvió prácticamente imposible.

Para el economista Fausto Spotorno, esa percepción tiene más de mito que de realidad. Según explicó en una entrevista mano a mano con iProfesional, históricamente la compra de una vivienda no era una decisión individual, sino un proyecto familiar o de pareja.

En la mayoría de los casos, los inmuebles se compraban combinando dos ingresos y luego de largos períodos de ahorro y sacrificio. El economista sostiene que comprar una vivienda siendo soltero siempre fue una situación excepcional y reservada "para unos pocos", ya sea por ingresos elevados, oportunidades específicas de mercado o circunstancias extraordinarias.

Desde su perspectiva, existe una tendencia a idealizar el pasado y olvidar las limitaciones que enfrentaban las generaciones anteriores. Muchas familias resignaban consumos, postergaban otros proyectos o elegían zonas menos desarrolladas para poder acceder a una propiedad.

La propia evolución de la Ciudad de Buenos Aires ayuda a explicar parte de esa diferencia. Barrios que hoy son muy demandados y presentan valores elevados no tenían el mismo atractivo ni demanda que décadas atrás.

Brodsky coincide con esa visión. Señala que muchas veces los padres o abuelos compraron donde podían y no necesariamente donde querían vivir. Con el paso de los años, esas zonas crecieron, se consolidaron y aumentaron significativamente su valor.

Por esta razón, comparar el precio actual de un departamento en barrios como Palermo o Recoleta con operaciones realizadas hace varias décadas puede resultar engañoso si no se contempla la transformación urbana que experimentaron esas áreas.

Los cambios de hábitos que también influyen en el acceso a la vivienda

Los especialistas también señalan que la discusión sobre vivienda no puede analizarse únicamente desde el precio de los inmuebles o los sueldos.

Tanto Spotorno como Brodsky destacan que las nuevas generaciones conviven con una oferta de consumo mucho más amplia que la que existía décadas atrás.

Viajes, gastronomía, plataformas digitales, tecnología, entretenimiento y otros gastos forman parte del presupuesto habitual de muchos jóvenes y compiten con el ahorro destinado a una futura propiedad.

Brodsky considera que existe un cambio cultural respecto de generaciones anteriores. Mientras que en el pasado muchas personas concentraban gran parte de sus esfuerzos económicos en la compra de una vivienda, hoy existe una mayor búsqueda del disfrute presente.

Spotorno, por su parte, remarca que anteriormente también existían sacrificios importantes para llegar a una propiedad y que la adquisición de una vivienda implicaba postergar otras decisiones de consumo. Además, resalta que el consumo era menor justamente porque existía una menor oferta de bienes.

Por ejemplo, hace unas décadas, no existían muchas ofertas de celulares y viajar al exterior era impensado para la mayoría de los jóvenes.

Lejos de plantear que el acceso a la vivienda sea sencillo en la actualidad, ambos coinciden en que se trata de una meta que exige planificación financiera, ahorro y capacidad de sostener un proyecto durante varios años, al igual que en el pasado.

El crédito hipotecario vuelve a ser una herramienta para llegar al primer departamento

La reaparición de los créditos hipotecarios volvió a abrir una alternativa para quienes buscan acceder a una primera vivienda.

De acuerdo con Rozenblum, para una propiedad valuada en torno a los u$s70.000, un comprador suele necesitar un anticipo cercano al 25% del valor, equivalente a unos u$s17.500, además de los gastos asociados a la operación.

La cuota mensual para una operación de esas características puede ubicarse alrededor de los $500.000, aunque el monto final depende de factores como la entidad financiera, la tasa aplicada, el plazo elegido y las condiciones particulares del préstamo.

En general, los bancos exigen que la cuota represente entre el 25% y el 30% de los ingresos demostrables, una condición que termina definiendo el nivel de ingresos mínimo requerido para acceder al financiamiento.