SELECCIÓN ARGENTINA

Qué fue de la vida del Chino Garcé: del Mundial con Maradona a las motos y autos para volver a la Selección 15 años después

Fue el jugador número 23 de la lista mundialista del Diego para Sudáfrica 2010, pero cuando se retiró se alejó del fútbol para irse a las pistas
Por J.M.
RECREO - 26 de Junio, 2026

La Selección Argentina sigue preparándose para afrontar su tercer partido en este Mundial 2026, donde gracias a los goles de Lionel Messi ante Argelia y Austria, el conjunto de Lionel Scaloni ya tiene garantizado su lugar en la segunda ronda, donde comenzarán los duelos de eliminación directa que depositarán a dos países en la gran final del domingo 19 de julio en el imponente MetLife Stadium de Nueva Jersey.

Sabiéndose clasificado y con el primer puesto asegurado, Lionel Scaloni prepara una rotación importante para este tercer partido con varios objetivos: darle descanso a los titulares y ritmo a los que vienen jugando menos -incluso a los que se terminaron de recuperar de distintas lesiones- y también intentar darle aunque sea unos minutos a la mayoría de los integrantes de la lista de convocados, en una especie de reconocimiento consciente de que un Mundial -o cualquier otro torneo- es imposible pelearlo -y ni hablar de ganarlo- solo con 11 jugadores.

En este contexto, es altamente probable que los 23 jugadores de campo -y podría sumarse uno de los dos arqueros suplentes si el Dibu Martínez deja el arco al menos por un rato- se vayan del Mundial con al menos unos minutos jugados, algo que Scaloni se permitió hacer también en el Mundial de Qatar 2022. Una "política" que si se hubiese repetido en todos los Mundiales, en Sudáfrica 2010 hubiese dejado un debut mundialista que habría agigantado todavía más una leyenda que quedó para siempre: la de Ariel Garcé, el jugador que nadie imaginaba pero al que ni más ni menos que Diego Armando Maradona bendijo con su elección.

Ariel Garcé y la convocatoria de Maradona para el Mundial de Sudáfrica 2010

La presencia del Chino en la lista de 23 argentinos para el Mundial es algo que varias generaciones de hinchas guardarán en la memoria por siempre. Es que el defensor, que por entonces jugaba en Colón de Santa Fe, lejos estaba de estar en el imaginario colectivo como uno de los mejores argentinos en su puesto. Por caso, nunca jugó en Europa y su único paso por el fútbol del extranjero había sido uno muy breve por México.

Sin embargo, Maradona lo llamó para un amistoso contra Haití -con el objetivo de juntar dinero para el país centroamericano- que se jugó en Neuquén con una Selección de jugadores del fútbol argentino, pero a muy poco del Mundial. Una convocatoría que Garcé se planteó rechazar, pero que gracias a la arenga que metió a los jugadores antes de saltar al campo de juego, y el nivel frente al flojo seleccionado haitiano, le valieron la consideración de Maradona.

El Chino Garcé y Diego Armando Maradona, en una de las prácticas de la Selección Argentina en 2010

Tras ese amistoso llegó la primera advertencia del cuerpo técnico al jugador: al Diego le había gustado el nivel y que lo evaluaría para la lista final. Y a las pocas horas, se confirmó la presencia de Garcé en la lista de 30 preconvocados, de los que finalmente quedarían 23. "Todos se empezaron a reír de mi convocatoria, me mataban, decían que era un mamarracho. Quizás el hecho de que la prensa y mucha gente se tirara en mi contra llevó a Diego a decir: ‘Este es mío, ahora este viene conmigo’. Si pasaba desapercibido, capaz no me llamaba, no sé", admitió al respecto varios años después.

Lo cierto es que el Diego lo terminó confirmando y el defensor, que planeaba ir al Mundial con amigos a verlo como hinchas, terminó siendo parte del plantel que tuvo a un Maradona entrenador mundialista por única vez en la historia, con Lionel Messi entre los dirigidos. "Fui a disfrutar, pero también tenía la ilusión, ¿cómo no? Siento que estuve a la altura desde la primera práctica. De hecho, fueron mis mejores 50 días. Había muchachos de Europa que no me conocían, Heinze por ejemplo, y le comentaron a Demichelis, que después me lo contó a mí: "Che, juega bien este loco, eh", como que se sorprendieron. Claro: jugás con mejores y jugás mejor vos también", reconoció en una nota con el diario La Nación.

Y agregó: "Al final no entré ni un minuto, pero contra Grecia calenté como 70 minutos, y después entró Palermo con el último cambio y me puse a llorar, se me iba la chance. Igual, me encantó todo". Garcé fue el único jugador de los 20 de campo en no sumar minutos en la Copa del Mundo que se terminó con la dura goleada 4-0 ante Alemania, pero así y todo, lejos estuvo de quedar en el olvido su paso por aquel Mundial.

Qué fue de la vida del Chino Garcé después del Mundial 2010: de la cancha a las pistas

El Chino regresó después de la Copa del Mundo y siguió jugando en Colón hasta 2012, luego se fue a Argentinos Juniors, de donde se fue peleado con el DT, Caruso Lombardi; y terminó su carrera en Atlético de Rafaela, donde jugó entre 2013 y 2015. Haber dejado el fútbol profesional le permitió dar paso a otra de sus pasiones de toda su vida: las motos y los autos de carrera.

"Desde muy chico me gustaron las motos, los autos, la velocidad… Yo me subía a la moto y me iba a andar al circuito a escondidas. En la calle casi no anduve en moto, siempre en la pista, que es más seguro", reveló tras su retiro. El gusto por las motos lo acompañó desde siempre, al punto que desde los 19 años (cuando ya jugaba en la Primera de River, donde debutó) andaba en moto a escondidas: "Nunca me descubrieron", afirmó.

El Chino Garcé colgó los botines y agarró el casco: siempre le gustaron las motos

Además, tiempo después de colgar los botines contó que cuando estuvo suspendido por un doping en 2006, corrió carreras de motos en distintos circuitos del país bajo un nombre falso. En 2018, años después del retiro, tuvo un gran accidente que lo tuvo tres días en terapia intensiva tras quebrarse cinco costillas y perforar un pulmón luego de un choque contra unos árboles corriendo en la modalidad enduro, donde se corre en entornos naturales.

Tras ese choque, empezó a dejar las motos y se pasó al automovilismo, donde encontró su punto más alto en 2024, cuando terminó primero en la categoría Fiat Competizione, en la cuarta fecha corrida en Rosario, probablemente su punto más alto en el mundo de los fierros antes de volver de lleno al fútbol.

El Chino Garcé, ante su mejor momento en el automovilismo: finalizó primero en Fiat Competizione en 2014

Chino Garcé y su regreso a la Selección Argentina para trabajar en Juveniles

La velocidad sobre ruedas no fue lo único que protagonizó el post-profesionalismo de Garcé, que tuvo una intensa etapa de ayudante de campo de Eduardo Coudet en el arranque de la carrera de entrenador del Chacho, en Rosario Central. "Yo le había metido fichas a él para que fuera entrenador, cuando estaba trabajando con los números y los bancos en Miami. A los pocos meses me llamó y me dijo que iba a ser entrenador, pero que me quería al lado suyo", reveló sobre su vínculo con el actual DT de River.

Su respuesta fue: "Te voy a acompañar, necesitas un amigo. Pero solo en la primera etapa, así dure tres meses o dos años". En 2014 comenzaron a trabajar en el armado del cuerpo técnico y en 2016 llegó la chance de trabajar en Central. Dicho y hecho, una vez que Coudet se fue de Central, Garcé dejó de formar parte del cuerpo técnico. "Todo lo vivido me arrastró demasiado en lo emocional. La verdad es que no estaba cómodo en mi laburo, ni en mi casa, aunque en lo deportivo nos fue muy bien y lo viví como un gran paso, porque arranqué sin conocer demasiado y terminé aprendiendo muchas cosas", reflexionó al respecto en La Nación.

Tuvieron que pasar siete años de aquella experiencia en el fútbol para volver al día a día de la pelota, cuando Diego Placente lo convocó para ser parte de su equipo de trabajo en las Selecciones Juveniles de la AFA. "Pasaron muchos años para amigarme y volver al fútbol. Placente me invitó a esta aventura, me mostró que se puede pensar distinto y también liderar equipos con formas y metodologías que aporten a esta nueva era de cambios. Acá estoy contento, suelto y libre de brindar mis herramientas a jóvenes, siendo quien soy y casi sin el traje de agradarles a los que eligen y aprueban en este mundo del fútbol", escribió en sus redes cuando aceptó el desafío de trabajar en el predio de Ezeiza como ayudante de campo del actual entrenador de la Sub 17 y Sub 20.

Chino Garcé, el primero de la izquierda, tras incorporarse a la estructura de Selecciones Juveniles de AFA

El Chino Garcé y cuando casi se va a vivir al medio de la montaña alejado de todo

Cuando dejó el fútbol, Garcé estuvo a punto de mudarse a San Marcos Sierras, en Córdoba: un pueblo detrás del cerro Uritorco. "A vivir en una comunidad, en el medio de la montaña. Había mandado a hacer una casa de barro. Allí vivieron mi hermano y mi hermana en algún momento, hay una vibración energética particular, la gente respira otra espiritualidad y yo quería alejarme de la locura del fútbol, estar en paz, mirarme un poco para adentro", explicó sobre aquella decisión que finalmente no se terminó materializando por la separación que tuvo con la madre de su hija.

"Necesitaba salir un poco de este sistema tan capitalista y a la vez acompañar el crecimiento de mi hija desde otro lugar, que fuera a una escuela libre, con alimentación vegana y con la vida que se lleva en el monte", agregó sobre esa elección de vida que finalmente no ocurrió, porque su hija terminó viviendo en Funes, y él finalmente se mudó a Roldán, cerca también en las afueras de Rosario.

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