PENSIONES

Pensión por incapacidad: estas son las enfermedades que permiten solicitarla en febrero del 2026

La pensión por incapacidad no depende solo del diagnóstico: más de la mitad de los pedidos se rechazan y todo queda en manos del Tribunal Médico
Por NB
SALUD - 18 de Enero, 2026

Acceder a una pensión por discapacidad o por incapacidad permanente es una alternativa contemplada dentro del sistema de Seguridad Social en Argentina y gestionada a través de Anses. Está destinada a aquellas personas que, luego de atravesar una enfermedad o accidente, no logran retomar su actividad laboral habitual. No obstante, el proceso para obtenerla no es automático, ya que requiere cumplir con determinados requisitos médicos, administrativos y evaluaciones que acrediten la situación de discapacidad ante el organismo correspondiente.

Las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) muestran que el trámite suele terminar en un resultado negativo: el 53,47% de las solicitudes no prosperan. Abogados especializados en la materia advierten que, en la práctica, el porcentaje de rechazos podría ser aún mayor.

No hay enfermedades "habilitantes" por sí solas

A diferencia de otras prestaciones, no existe un catálogo oficial de patologías que garanticen el acceso directo a una pensión. El factor decisivo es la evaluación individual que realiza el Tribunal Médico, que analiza cómo la enfermedad afecta de manera concreta la capacidad laboral de cada persona.

El diagnóstico, por sí solo, no alcanza. Se pondera la evolución clínica, la respuesta a los tratamientos recibidos y el impacto real de la dolencia en el desempeño profesional.

Tipos de incapacidad reconocidos

Pueden iniciar el trámite quienes estén incluidos en alguno de los regímenes de la Seguridad Social y cumplan con los requisitos exigidos según el grado de incapacidad. Las categorías previstas son: parcial, total, absoluta y gran invalidez.

La decisión final recae en el Tribunal Médico, que determina si la persona está impedida de ejercer su trabajo habitual o cualquier otra actividad. En situaciones puntuales, también puede intervenir Anses.

Las patologías que aparecen con más frecuencia

Aunque no hay un listado oficial, existen unas 78 enfermedades que suelen estar presentes en solicitudes aprobadas. De ese total, 27 concentran la mayoría de los casos:

  • Enfermedades neurológicas como Alzheimer, demencias, Parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia, migraña severa y síndrome de Arnold Chiari.
  • Patologías osteoarticulares y musculares, entre ellas artritis reumatoide, artrosis, lumbalgia, hernia cervical y miastenia gravis.
  • Afecciones cardiovasculares y respiratorias, como fibrilación auricular, insuficiencia mitral, hipertensión pulmonar, enfisema pulmonar e hipoacusia en grados avanzados.
  • Enfermedades graves o crónicas, como cáncer (incluido el de pulmón), colitis ulcerosa, lupus eritematoso sistémico e insuficiencia renal crónica.
  • Problemas sensoriales y funcionales, como glaucoma, pérdida significativa de visión y patologías invalidantes en manos y muñecas.
  • Situaciones clínicas complejas, como la necesidad de un trasplante de riñón.

En todos los casos, el elemento clave es el nivel de limitación funcional y la imposibilidad de continuar trabajando pese a haber agotado las alternativas terapéuticas.

Qué evalúa el Tribunal Médico

El organismo no se limita a confirmar una enfermedad. Examina informes médicos, tratamientos realizados, secuelas permanentes y el tipo de tarea que desempeñaba la persona solicitante. Solo cuando se acredita que la dolencia impide trabajar de forma sostenida se habilita la pensión.

En síntesis, la incapacidad no se define por el nombre de una patología, sino por sus consecuencias reales en la vida laboral. Esa es la razón por la que muchos pedidos quedan en el camino, incluso con diagnósticos graves.

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