SUEÑO

Cinco hábitos para favorecer un mejor descanso y rendir mejor durante el día

Los especialistas recalcan que no solo las horas de sueño son importantes, sino también la calidad de ese descanso: cómo lograr mejorarlo
Por J.M.
SALUD - 11 de Marzo, 2026

Con la llegada de marzo y el regreso a las rutinas laborales y escolares, la organización del tiempo se vuelve un desafío cotidiano. En este escenario, el descanso suele ser el primer sacrificado frente a las obligaciones, sin embargo, los especialistas advierten que dormir bien no es un lujo, sino una necesidad fisiológica básica. Durante la noche, el cuerpo no solo reposa, sino que procesa información, regula el sistema inmunológico y estabiliza el estado de ánimo, funciones críticas para afrontar las demandas del día a día.

El concepto fundamental que subrayan los expertos es la "higiene del sueño". Se trata de un conjunto de prácticas y condiciones ambientales que ayudan a sincronizar nuestro reloj biológico. No basta con permanecer ocho horas en la cama; si el sueño es interrumpido o superficial, aparecen síntomas como la irritabilidad, la falta de concentración y una mayor vulnerabilidad al estrés. Invertir en la calidad del reposo es, en última instancia, una inversión en salud integral y rendimiento cognitivo.

Cinco hábitos clave para dormir mejor: cómo lograr un descanso reparador

Para transformar la calidad del sueño, no se requieren cambios drásticos, sino constancia en la aplicación de hábitos saludables. A continuación, cinco recomendaciones esenciales para mejorar la higiene del sueño:

  • Regularidad en los horarios: Mantener una hora constante para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana. Esto permite que el organismo reconozca un ritmo estable y se prepare naturalmente para el descanso.
  • Desconexión tecnológica: Reducir el uso de pantallas (celulares, tablets y computadoras) al menos una hora antes de dormir. La luz azul que emiten estos dispositivos interfiere directamente en la producción de melatonina, la hormona responsable de regular el ciclo del sueño.
  • Creación de un "ritual" de relajación: Realizar actividades tranquilas antes de apagar la luz, como leer un libro en papel, escuchar música suave o practicar ejercicios de respiración. Esto le indica al sistema nervioso que es momento de bajar el ritmo.
  • Ambiente óptimo en el dormitorio: El entorno físico es determinante. Se recomienda un espacio ordenado, con oscuridad total, silencioso y, sobre todo, con una temperatura agradable que no interfiera con el proceso de sueño profundo.
  • Alimentación consciente: Evitar cenas demasiado abundantes o el consumo de cafeína y otros estimulantes en las horas previas a acostarse. Una digestión pesada es uno de los principales enemigos de un descanso ininterrumpido.

El impacto del descanso en la vida diaria

Dormir bien impacta positivamente no solo en la salud física, sino también en la calidad de los vínculos personales. Una persona que ha logrado un sueño reparador posee mayor paciencia, se comunica de forma más asertiva y responde con mayor consciencia a los estímulos de su entorno. Por el contrario, el cansancio persistente deteriora la capacidad de resolución de problemas y la estabilidad emocional.

En un mes donde las agendas se reactivan y las demandas se multiplican, priorizar el sueño se vuelve vital. El bienestar no se construye únicamente durante las horas de actividad, sino que se consolida mientras descansamos. Escuchar las necesidades del propio cuerpo y respetar los tiempos de recuperación es la clave para transitar el año con energía y salud.

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