TECNOLOGÍA CON PROPÓSITO

Es argentino, tiene 22 años y produce prótesis revolucionarias y accesibles para rehabilitación

La innovación tecnológica argentina reduce barreras: una nueva generación de prótesis mejora el acceso a la rehabilitación y calidad de vida
Por Gabriela Ensinck
SALUD - 03 de Julio, 2026

Puntos importantes

Maximo Salzmann, de 22 años, creó Tecnomotion, startup que hace accesible la robótica biónica para rehabilitación.

Inspirado por su abuelo, diseña exoesqueletos y prótesis biónicas, siendo finalista global en 2025.

Tecnomotion busca bajar el costo de prótesis biónicas más del 60% para democratizar la recuperación de la movilidad.

En 1976, la serie televisiva "La Mujer Biónica" cautivaba a los espectadores con las aventuras de una ex paracaidista a quien, tras un accidente, le implantaron un brazo biónico que le otorgaba una fuerza descomunal, y piernas capaces de saltar varios pisos.

Medio siglo después, lo que era ciencia ficción se moldea en un taller del barrio Cerro de las Rosas, en la ciudad de Córdoba. Allí, Maximo Salzmann, un joven santafesino de 22 años, creó Tecnomotion, una startup tecnológica que transforma la robótica aplicada al cuerpo humano en una realidad accesible para miles de personas que perdieron la movilidad por accidentes de tránsito o cerebrovasculares (ACV).

Originario de la localidad de San Carlos, en Santa Fe, Maxi es técnico electromecánico y actualmente cursa las carreras de Ingeniería Electrónica e Ingeniería Mecánica en Córdoba. Su pasión por los mecanismos comenzó en la infancia: "desarmaba autitos de juguete para sacarles los motores y desmantelaba televisores viejos para entender cómo funcionan las cosas", contó a iProfesional tras su presentación en el evento Endeavor Buenos Aires, a mediados de junio.

Su padre, técnico mecánico en una empresa de robótica industrial, fue su primer referente. A los 17 años, Maxi empezó a trabajar en una firma de automatización manejando el torno y la parte mecánica; luego pasó al área de neumática. Y mientras terminaba el colegio industrial, trabajó en el área de electricidad y programación de brazos robóticos para la industria.

Innovación y propósito

En 2023 Maxi se mudó a Córdoba para estudiar Ingeniería Mecánica e Industrial, carreras que aún cursa, en paralelo.

Tecnomotion transforma la robótica aplicada al cuerpo humano en una realidad accesible para miles de personas que perdieron la movilidad

El punto de inflexión llegó en 2024, tras el fallecimiento de su abuelo Amílcar, que había padecido dos ACV, redefiniendo su propósito hacia el desarrollo de dispositivos de movilidad y rehabilitación. Pocas semanas después, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) convocó a Maxi para representar a la institución en una competencia de innovación en Mendoza.

"Aunque tenía proyectos vinculados al agro y a la industria, el recuerdo de mi abuelo redefinió mi propósito hacia el desarrollo de dispositivos de movilidad y rehabilitación. Tenía la imagen de él tratando de hacer ejercicios con botellas y tapitas de plástico para recuperar la movilidad que había perdido. Era como que su centro de comando cerebral se había desconectado por el ACV", señaló el emprendedor.

En Argentina ocurre un ACV cada cuatro minutos, lo que representa cerca de 40.000 casos nuevos por año. Ante la falta de irrigación sanguínea en el cerebro, los pacientes pierden capacidades motrices, y "se estima que apenas el 7% de los afectados logra acceder a un tratamiento y rehabilitación adecuados", apuntó Maxi.

El puntapié inicial

Inspirado en aquel puntapié inicial del Mundial de Brasil 2014, donde una persona con parálisis pudo patear la pelota gracias a un exoesqueleto que emulaba a un "Robocop", Maxi decidió enfocarse en el diseño de dispositivos biónicos para la rehabilitación.

Utilizando una impresora 3D en su casa, creó un exoesqueleto de mano, uno de los desafíos más complejos debido a la necesidad de reproducir la motricidad fina. "La prueba de fuego consiste en lograr que el dispositivo sostenga un vaso de plástico sin romperlo", contó Maxi.

Maximo Salzmann es un joven santafesino de 22 años que creó Tecnomotion

El proyecto avanzó a las instancias finales y dio nacimiento a su empresa: Tecnomotion. La validación internacional no tardó en llegar: en 2025, el proyecto fue uno de los tres finalistas de una competencia global de biónica en la que participaron emprendedores de todo el mundo.

Por estos días, la rutina de Maxi se divide entre estudiar de 7:30 a 13:00 y de 14:00 a 18:00, para luego mudarse al taller para continuar el desarrollo de sus prototipos. Incluso vendió su consola de videojuegos para costear los primeros insumos, acompañado por el sostén de su familia, que realiza un gran esfuerzo económico para mantener sus estudios en otra provincia. Hoy, el equipo creció y sumó ingenieros biométricos y a su socia, Gabriela Bonafede, especialista en temas regulatorios y titular de una consultora, quien se acercó al proyecto tras escucharlo en un evento de divulgación.

Del prototipo al mercado

Tecnomotion cuenta con una línea de ortesis de inmovilización y exoesqueletos destinados a la rehabilitación de la movilidad, y otra dedicada a prótesis biónicas que reemplazan extremidades ausentes.

El enfoque principal es la accesibilidad y el impacto social: "mientras una prótesis biónica convencional puede costar entre u$s80.000 y u$s100.000 en el mercado internacional, nuestro objetivo es comercializarlas por menos del 60% de ese valor, permitiendo que las personas recuperen la autonomía para tareas cotidianas como agarrar un mate, jugar al truco y retomar su rutina diaria.

Más allá del soporte físico, los dispositivos funcionan como centros de recolección de datos en tiempo real, midiendo variables biométricas de flexión, presión y ángulos de las extremidades, lo que permite análisis predictivos y la detección temprana de anomalías como la distonía muscular. De este modo, el dispositivo asiste al paciente mientras que la información asiste al médico para la toma de decisiones clínicas basadas en datos precisos.

En 2025, el proyecto fue uno de los tres finalistas de una competencia global de biónica en la que participaron emprendedores de todo el mundo.

Actualmente, la firma se encuentra en una etapa de iteración y puesta a punto de su flujo de procesos. "Generamos vínculos con centros de salud para validar los dispositivos y estamos avanzando en los trámites de patentamiento y presentaciones ante la ANMAT", apuntó Salzmann.

Para dar el salto definitivo al mercado y consolidar la producción, el emprendimiento se encuentra en la búsqueda activa de inversores. El objetivo de Maxi es claro: "encontrar socios que no solo aporten capital para montar el laboratorio de ensayos, sino que se identifiquen con el propósito del proyecto, con la convicción de que recuperar la movilidad es un derecho de todos".

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