Los riesgos de los suplementos deportivos, un boom que crece de la mano de influencers y con pocas regulaciones
En cualquier gimnasio de Buenos Aires, la góndola de suplementos compite en tamaño con la de las máquinas. Proteínas en polvo, pre-entrenamientos, creatina y quemadores de grasa se apilan en estantes. Marcas locales como ENA, Star Nutrition o Gentech conviven con importadas: Optimum Nutrition, Universal Nutrition. La oferta parece infinita.
De hecho, tal como informó la periodista Natalia Kiako en EconomiaSustentable.com, en Mercado Libre, esa variedad se multiplica. En Instagram, cientos de cuentas fitness con millones de seguidores los promocionan como si fueran caramelos. El mercado de la suplementación deportiva creció sin freno, pero nadie se pregunta quién controla qué contienen esos frascos.
La respuesta es incómoda: casi nadie.
Qué dice la ley argentina sobre los suplementos deportivos
Argentina no tiene un marco regulatorio específico para suplementos deportivos. Se controlan bajo la categoría genérica de suplementos dietarios dentro del Código Alimentario Argentino (CAA), bajo el artículo 1381, y se los trata como alimentos, no como medicamentos.
Tal como publicó EconomiaSustentable.com, eso significa que una proteína en polvo con aminoácidos concentrados, un pre-entreno con 300 mg de cafeína y sinefrina, o un termogénico con extractos de yohimbina caen en la misma categoría legal que un suplemento de calcio para adultos mayores.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y las autoridades bromatológicas provinciales supervisan su fabricación, importación y venta. Pero las regulaciones fueron pensadas para productos destinados a personas sanas que necesitan cubrir déficits nutricionales básicos: calcio, hierro, vitamina B12.
No para productos con compuestos bioactivos en dosis elevadas que impactan sobre el sistema nervioso central o el metabolismo.
Por eso los suplementos deportivos se consiguen en farmacias, gimnasios, supermercados, plataformas de e-commerce y redes sociales. Sin receta, sin consulta médica, sin mayores controles. La Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) señaló en un análisis de fines de 2024 que los envases e instrucciones de este rubro frecuentemente brindan información insuficiente sobre dosis, interacciones o contraindicaciones, sgún publicó EconomiaSustentable.com.
La leyenda "consulte a su médico y/o farmacéutico" puede estar presente, pero suele perderse en un rincón de la etiqueta. Debajo de los claims de rendimiento en el frente del envase.
Los efectos que el marketing no cuenta sobre los pre-entrenamientos
Los pre-entrenamientos constituyen uno de los segmentos de mayor crecimiento. Su ingrediente estrella es la cafeína.
A dosis moderadas -alrededor de 2 a 3 mg por kilogramo de peso corporal- la evidencia científica indica que puede mejorar la resistencia y el rendimiento en deportes de alta intensidad.
Pero muchos productos del mercado superan esas cantidades. Y el consumidor rara vez sabe cuánta cafeína consume normalmente en su rutina diaria: café, té, gaseosas, energizantes.
La sobredosis accidental no es un escenario hipotético: taquicardia, aumento de presión arterial, temblores, insomnio y ansiedad son efectos documentados, y en combinación con otros estimulantes presentes en algunos productos, el riesgo cardiovascular se amplifica.
Los quemadores de grasa siguen la misma lógica. Se venden como un atajo metabólico. Pero la mayoría de sus efectos son inseparables de la cafeína y otros termogénicos que estimulan el sistema nervioso central.
La pregunta es qué pasa con esos compuestos en un organismo con una condición cardíaca preexistente no diagnosticada. O en combinación con un medicamento que el usuario toma sin relacionarlo.
Al tratarse de sustancias de venta libre, muchas veces adquiridas fuera de la farmacia, es habitual que el consumidor no asocie su consumo con ningún tipo de precaución farmacológica.
Quiénes recomiendan los suplementos y por qué eso es un problema
"El consumo y el mercado de suplementos dietarios está en creciente aumento, ofreciéndose en diferentes medios y, en general, sin la información adecuada para su adquisición", señalan desde la Escuela de Nutrición de la UBA en su Análisis del mercado y consumo de suplementos dietarios.
Uno de los aspectos más preocupantes es el rol de los "profes" o personal trainers como prescriptores informales. En muchos gimnasios, la recomendación de un suplemento llega a través de ellos. Sin formación clínica ni nutricional.
Otras veces, llega de la mano de las redes sociales. Influencers promocionan productos con códigos de descuento y sin ninguna obligación de aclarar que están haciendo publicidad paga. Ni de advertir sobre contraindicaciones.
El efecto en conjunto es facilitar y agilizar el consumo sin preocupaciones y sin prescripción médica o control profesional de ningún tipo.
Un estudio de la Escuela de Nutrición de la UBA relevó que entre las principales fuentes de recomendación de suplementos dietarios en el área metropolitana de Buenos Aires figuran los entrenadores y coaches nutricionales, los medios de comunicación e influencers y los conocidos o familiares.
Sumados a la "auto recomendación", estas fuentes decisorias alcanzan más del 30% del total del consumo de suplementos dietarios.
El caso Gentech y cómo se construye una marca con el respaldo de campeones
El caso de Gentech ilustra cómo se construye una marca sólida en este rubro. La empresa ostenta el título de proveedor oficial de la Selección Argentina de Fútbol.
En pleno Mundial, lo usó como centro de toda su comunicación: "el encargado de brindarle los suplementos a los campeones del mundo", dice su sitio.
La asociación entre el producto y el rendimiento de los jugadores está implícita en cada mensaje. Aunque ningún suplemento legal puede garantizar los resultados que ese vínculo sugiere.
Es el mismo mecanismo que usan las marcas de bebidas energizantes patrocinando equipos de Fórmula 1. La conexión emocional hace el resto.
Qué dice la ciencia sobre los suplementos que realmente funcionan
Eugenio Viviani Rossi es médico especialista en nutrición, director del posgrado de nutrición vegetariana y vegana UNLP y del posgrado suplementación deportiva UNLP.
"Suplementos que prometan mejorar el rendimiento atlético hay cientos, me atrevo a decir miles. Que tengan evidencia científica de lograrlo, hay muy poquitos", señala.
"Hay solo seis suplementos con evidencia científica, tres de los cuales ya están en tu casa: bicarbonato de sodio, cafeína y jugo de remolacha que aporta nitratos. Los tres que no están en una cocina cualquiera son: betalanina, creatina y glicerol. Esos son suplementos ergogénicos o que tienen evidencia confirmada de colaborar con el rendimiento".
"Después hay carbohidratos concentrados en geles, o suplementos vitamínicos, solo pertinentes si te faltan esos nutrientes específicos. Pero, por ejemplo, si no te falta magnesio, no te sirve tomarlo. ¿Arginina? No sirve tomarla. Colágeno, Omega 3: son sustancias necesarias para el organismo pero que no tenés por qué tomar si no hay suficiente evidencia de que te falten, ni te ayuda tomarlas en exceso de forma precautoria".
"Incluso los seis suplementos con evidencia científica tienen un impacto realmente bajo: hablamos de un 1 a un 3% de mejora del rendimiento. Para una persona común y corriente, ese porcentaje es absolutamente desdeñable, es casi nulo. Para un deportista de elite puede ser la diferencia entre llegar al podio o no subirse".
"Entonces, para la gran mayoría de los consumidores de estos suplementos, hay una inversión de dinero y una menor atención en los factores realmente fundamentales: descanso, alimentación, entrenamiento de calidad".
Qué pasa con los productos que no tienen registro oficial
Para que un suplemento dietario pueda comercializarse legalmente en Argentina, necesita contar con el Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA) otorgado por la autoridad sanitaria.
Pero la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) advierte que una porción significativa de los productos que circulan —especialmente los que entran por canales informales o vía importación paralela— no cuenta con ese registro.
Eso impide rastrear su composición real, su elaboración o su trazabilidad ante un efecto adverso. La ANMAT puede emitir alertas y ordenar retiros del mercado cuando se detectan problemas.
Pero se trata de una fiscalización reactiva: actúa después de que el problema existe, no antes.
El resultado es un mercado que creció de forma acelerada. Impulsado por la cultura del fitness, las redes sociales y la pandemia, que consolidó el consumo de suplementos como un hábito aspiracional. Independiente de un estilo de vida saludable.
La regulación no supo seguirle el ritmo a la tendencia. La leyenda "Consulte a su médico" sigue ahí, al pie de la etiqueta, cuando amerita.
Pocos la leen y nadie la obedece.