ALERTA POR COLORANTES

Qué hay realmente dentro de las gomitas que los argentinos consumen a diario y por qué preocupa a los especialistas

Sustancias artificiales y grandes dosis de azúcar inquietan a expertos por su impacto en la salud infantil y el desarrollo neurológico
Por iProfesional
SALUD - 14 de Julio, 2026

Las gomitas reinan en kioscos y supermercados. Chicos y adultos las eligen por su sabor dulce, su textura elástica y esos colores brillantes que llaman la atención desde las góndolas. Son una de las golosinas de mayor consumo en Argentina, presentes en mochilas, carteras y mesas de oficina.

Pero detrás de esa apariencia inocente hay una composición que muchos consumidores desconocen. Colorantes artificiales derivados del petróleo, cantidades alarmantes de azúcar y aditivos que atraviesan barreras corporales hasta llegar al cerebro.

Según publicó el periodista Leonardo Coscia en el sitio EconomíaSustentable.com, uno de los ingredientes que genera mayor preocupación entre especialistas es la tartrazina. Este colorante artificial, también identificado como E-102, INS 102 o Amarillo 5, se utiliza para lograr tonalidades amarillas y verdes intensas. Su origen: derivados del petróleo.

En Argentina, la normativa permite su uso. Sin embargo, los fabricantes tienen la obligación legal de informar su presencia en el etiquetado, para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas.

Cómo saber si una gomita tiene tartrazina

La forma más directa de identificar este aditivo es revisar la lista de ingredientes impresa en el envase. El problema es que no siempre aparece con el mismo nombre.

Dependiendo del fabricante, la tartrazina puede figurar como:

  • Contiene Tartrazina
  • Colorante INS 102
  • Colorante Amarillo 5
  • E-102

Este colorante está presente en numerosas golosinas del mercado argentino. Muchas gomitas frutales y ácidas lo incluyen en su formulación para conseguir colores más llamativos en góndola.

Por qué preocupa a los científicos

Gabriel Vinderola es doctor en Química e investigador principal del Instituto de Lactología Industrial (CONICET-UNL). También integra PROFENI, un grupo de profesionales expertos en nutrición infantil.

Su advertencia es clara: los aditivos como colorantes, conservantes y saborizantes impactan directamente en el sistema nervioso. Y la tartrazina no es la excepción.

"Está demostrado científicamente que la tartrazina impacta en nuestro sistema inmunológico por la permeabilidad intestinal", dijo Vinderola en diálogo con Economía Sustentable.

"Atraviesan la barrera intestinal, pasan a la sangre, atraviesan la barrera hematoencefálica y llegan al cerebro, alterando el comportamiento", explicó el investigador.

Esa capacidad de cruzar barreras biológicas es lo que diferencia a este tipo de colorantes de otros ingredientes. No se quedan en el tracto digestivo: viajan.

Qué otros colorantes artificiales contienen las gomitas

La tartrazina no está sola. Las gomitas incorporan una batería de colorantes artificiales para lograr esa paleta de colores que atrae consumidores, según indicó EconomíaSustentable.

Entre los más frecuentes figuran:

  • Rojo 40
  • Azul 1
  • Amarillo 5 (tartrazina)
  • Amarillo 6

Su función es tecnológica y estética. Permiten ofrecer productos visualmente diferenciados, con tonos intensos que resaltan en el punto de venta.

Varios estudios científicos analizaron la relación entre estos colorantes y efectos sobre la salud. La población infantil concentra la mayor parte de las investigaciones, dado que los chicos suelen ser consumidores frecuentes de este tipo de golosinas.

En Europa, algunos alimentos con determinados colorantes deben llevar advertencias específicas. En Argentina, la ley exige declarar la tartrazina cuando forma parte del producto.

Lo que dice una nutricionista infantil sobre este colorante

Lucía De Nobili es nutricionista infantil en el Hospital Interzonal General de Agudos Dr. Ramón Carrillo. Su mirada profesional pone el foco en matices que muchas veces se pierden en el debate público.

"La tartrazina es un colorante artificial autorizado en Argentina, dentro de límites considerados seguros", remarcó la especialista.

Pero inmediatamente agregó una salvedad crucial. "La evidencia disponible —hay un estudio clave de Donna McCann y su equipo, de 2007— llevó a que en Europa sea obligatorio aclarar en el envase que colorantes como este pueden afectar la actividad y la atención en los niños."

"Por eso, aunque esté permitido, no es lo mismo para todos", advirtió De Nobili en diálogo con Economía Sustentable.

Los chicos en general, y especialmente aquellos con diagnóstico de TDAH o hiperactividad, conforman un grupo al que la nutricionista presta especial atención. También las personas con antecedentes de alergias o asma, porque la tartrazina puede generar reacciones cruzadas.

"No hay evidencia de que cause cáncer, pero sí motivos válidos para consumirlo con moderación, sobre todo en la infancia", sostuvo.

De qué están hechas realmente las gomitas

Las gomitas pertenecen a la categoría de productos de confitería. Su elaboración parte de una base de azúcar, jarabes, agua y gelificantes, a la que se suman saborizantes, colorantes y aditivos tecnológicos, según indicó EconomíaSustentable.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre el 70% y el 80% del contenido de estas golosinas son azúcares simples: glucosa, fructosa y sacarosa.

Cada 100 gramos aportan aproximadamente entre 320 y 360 calorías. Una cifra considerable para un producto sin valor nutricional significativo.

Los ingredientes más habituales son:

  • Jarabe de maíz
  • Azúcar
  • Agua
  • Gelatina
  • Ácido cítrico
  • Saborizantes
  • Colorantes
  • Cera de carnauba (agente de glaseado)

Aunque las formulaciones varían entre marcas, estos componentes conforman la base estructural de la mayoría de las gomitas comercializadas en el país.

En muchas presentaciones, el jarabe de maíz figura como primer ingrediente, incluso antes que el azúcar común. Eso indica que es el componente presente en mayor proporción.

Algunos jarabes contienen cantidades elevadas de fructosa, un tipo de azúcar cuyo metabolismo ocurre principalmente en el hígado. Su presencia es habitual en alimentos ultraprocesados.

De Nobili lo resume sin vueltas: "Las gomitas son golosinas ultraprocesadas. Básicamente azúcar, gelatina o pectina, colorantes y saborizantes."

"No aportan nutrientes que el cuerpo necesite: ni proteínas, ni fibra, ni vitaminas. Son lo que llamamos calorías vacías", agregó la nutricionista.

"Esto no significa que haya que prohibirlas ni demonizarlas, pero sí que hay que ubicarlas donde corresponde: como algo ocasional, no como parte de la alimentación diaria ni como reemplazo de una merienda o un postre con más para ofrecer."

Cuánto azúcar tiene una bolsa de gomitas

El contenido de azúcar es uno de los aspectos más relevantes desde el punto de vista nutricional. Y los números son elocuentes.

Una bolsa de aproximadamente 115 gramos puede aportar cerca de 59 gramos de azúcar. Eso equivale a unas doce cucharaditas, según indicó EconomíaSustentable.

Para dimensionar esa cifra, conviene revisar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo sugiere que los azúcares libres representen menos del 10% de la ingesta calórica diaria.

Más aún: señala que reducir ese porcentaje por debajo del 5% puede generar beneficios adicionales para la salud.

Una sola porción grande de gomitas puede aportar una cantidad significativa del límite diario recomendado. Si el consumo se repite con frecuencia, el exceso se acumula.

De Nobili es taxativa: "Una sola bolsa de gomitas puede tener el equivalente a varias cucharaditas de azúcar. Si esto se repite seguido, las consecuencias no tardan en aparecer."

"Caries, sobrepeso, picos de glucemia que con el tiempo pueden derivar en resistencia a la insulina. Y algo que veo mucho en el consultorio: el azúcar compite con otros alimentos. Un chico que come gomitas todos los días tiene menos espacio —y menos ganas— de comer fruta, lácteos o cualquier otra cosa con más para dar."

Cómo se obtiene la gelatina

Uno de los ingredientes que genera más curiosidad es la gelatina. Es la responsable de esa textura elástica característica.

La gelatina se obtiene mediante un proceso industrial que extrae colágeno de tejidos animales. Principalmente pieles, cartílagos y huesos de bovinos y porcinos destinados a la industria alimentaria.

Además de golosinas, este ingrediente aparece en yogures, postres, mermeladas, algunos quesos, fiambres, medicamentos, suplementos nutricionales y cápsulas farmacéuticas.

Desde el punto de vista nutricional, la gelatina está compuesta principalmente por proteínas derivadas del colágeno. No contiene cantidades relevantes de grasas o hidratos de carbono cuando se presenta en estado puro.

Qué dice la evidencia sobre el consumo frecuente

El consumo ocasional de golosinas forma parte de la alimentación de muchas personas. El problema aparece cuando ese consumo se vuelve habitual.

Distintos organismos internacionales recomiendan moderar la ingesta de productos con alto contenido de azúcares añadidos.

La FAO clasifica a las gomitas como alimentos ultraprocesados con elevada concentración de azúcares y diversos aditivos alimentarios.

El consumo frecuente de este tipo de productos contribuye al aumento de la ingesta total de azúcar, un factor asociado con mayor riesgo de desarrollar sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2 y caries dentales cuando se mantiene de forma sostenida.

Qué pasa en el cuerpo cuando se comen dulces todos los días

El azúcar presente en las golosinas se absorbe rápidamente. Estos productos prácticamente no contienen fibra, por lo que no hay nada que frene esa absorción.

Eso produce aumentos rápidos de glucosa en sangre. El cuerpo responde liberando insulina para regular esos niveles, según indicó EconomíaSustentable.

Cuando este proceso se repite de manera habitual, diferentes investigaciones lo vinculan con alteraciones metabólicas.

Entre ellas:

  • Mayor riesgo de resistencia a la insulina
  • Acumulación de grasa corporal
  • Incremento del riesgo de hígado graso no alcohólico
  • Fluctuaciones en los niveles de energía
  • Mayor consumo de alimentos dulces por efecto del sistema de recompensa cerebral

Ese último punto es clave. El cerebro se acostumbra al estímulo del azúcar y pide más. Se genera un círculo que puede ser difícil de romper.

El impacto del azúcar sobre los dientes

El consumo frecuente de golosinas también golpea la salud dental. El mecanismo es conocido pero vale recordarlo.

Las bacterias presentes en la boca utilizan los azúcares como fuente de alimento. En ese proceso, producen ácidos capaces de erosionar el esmalte dental.

Eso favorece la aparición de caries. Y en el caso de caramelos y gomitas, el tiempo de permanencia del azúcar dentro de la boca puede prolongarse, incrementando la exposición de los dientes.

Cuanto más tiempo esté el azúcar en contacto con la superficie dental, mayor el riesgo de daño.

Cómo hacer gomitas caseras

Una alternativa para quienes prefieren preparar estas golosinas en casa es elaborarlas con ingredientes controlados.

La receta básica incluye gelatina sin sabor, gelatina saborizada, azúcar y agua. El procedimiento es sencillo: disolver la gelatina, incorporar el azúcar, cocinar la mezcla durante algunos minutos, verterla en un molde y dejarla enfriar hasta que adquiera consistencia.

Una vez firme, se corta con la forma deseada. Esta preparación permite modificar sabores y formas. El contenido final de azúcar dependerá de los ingredientes utilizados, pero al menos queda bajo control del consumidor.

De dónde vienen las gomitas

La historia moderna de las gomitas comenzó en 1920. Ese año, el alemán Hans Riegel fundó la empresa Haribo en la ciudad de Bonn.

Inicialmente producía caramelos. Pero luego desarrolló una línea de dulces elaborados con gelatina y con forma de osos, conocidos como Tanzbären o "osos danzantes".

Con el paso del tiempo, ese formato se convirtió en uno de los productos de confitería más difundidos a nivel internacional.

Actualmente existen numerosos fabricantes que producen gomitas con distintas formas, sabores y presentaciones. Sin embargo, el modelo desarrollado por Haribo continúa siendo uno de los más reconocidos del mercado, según indicó EconomíaSustentable.

Qué conviene revisar antes de comprar

Antes de adquirir gomitas resulta recomendable leer el etiquetado nutricional y el listado completo de ingredientes. Esa información está impresa en el envase por obligación legal.

Allí puede verificarse la cantidad de azúcares, la presencia de colorantes como la tartrazina (INS 102 o Amarillo 5) y otros aditivos utilizados durante la fabricación.

La información del envase permite conocer la composición del producto y facilita que cada consumidor tome decisiones de compra de acuerdo con sus preferencias alimentarias y necesidades nutricionales.

De Nobili cierra con una recomendación práctica: "No se trata de sacar lo dulce de la vida de nadie, sino de correr el eje. Que la fruta sea la opción de todos los días y que la golosina industrializada quede para la ocasión especial."

"Algunas ideas que siempre recomiendo: frutos secos, fruta desecada, algo horneado en casa donde una controla la cantidad de azúcar. Y algo importante: evitar usar la golosina como premio o como castigo, porque eso le da un lugar emocional que después cuesta mucho correr."

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