El Gobierno oficializó la disolución del IOSFA y fijó reglas para casi 3.500 empleados
La liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) tendrá consecuencias directas sobre su estructura de personal. El Gobierno estableció un mecanismo para definir qué empleados continuarán en la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y cómo se resolverá la situación de quienes no sean incorporados.
Las condiciones quedaron fijadas en el Decreto 1286/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial con las firmas del presidente Javier Milei y de los ministros del Gabinete. La norma pone en marcha la disolución y posterior liquidación del IOSFA, proceso que quedará en manos de un administrador designado por el Ministerio de Defensa.
IOSFA: qué pasará con los empleados tras la disolución de la obra social
La continuidad laboral dependerá de los puestos que la OSFA considere necesarios para su funcionamiento. Para definir la dotación, el directorio de la nueva entidad deberá tener en cuenta su organización y sus requerimientos operativos, y luego determinar qué empleados del IOSFA serán incorporados.
El traspaso se realizará bajo las condiciones jurídicas que correspondan a cada agente, de acuerdo con su situación laboral. Los trabajadores que no ingresen a la OSFA quedarán sujetos a una evaluación del administrador responsable del IOSFA, quien deberá resolver qué medidas aplicar en cada caso.
La disposición también alcanza a los integrantes de la Gendarmería Nacional Argentina y de la Prefectura Naval Argentina que trabajan en el organismo mediante comisión o adscripción: deberán volver a sus respectivas fuerzas.
El decreto prevé, además, qué ocurrirá con las obligaciones laborales al concluir la liquidación. Los compromisos pendientes relacionados con el personal que no haya sido transferido pasarán a estar a cargo del Ministerio de Defensa.
En cuanto a los empleados de planta permanente que tengan estabilidad y permanezcan en disponibilidad al finalizar el procedimiento, seguirán en esa condición dentro de Defensa hasta que sean reubicados o dados de baja.
La crisis financiera que precede a la disolución
El proceso administrativo se desarrolla mientras el Gobierno intenta regularizar las cuentas de la obra social, cuya deuda asciende a $210.000 millones. A comienzos de octubre, anunció que recurriría a fondos del Tesoro para saldar ese pasivo a través de acuerdos con unos 2.000 proveedores y prestadores.
El problema financiero repercute en la atención de los afiliados, que permanece casi paralizada por la falta de pagos. La deuda involucra a cerca de 30 grandes acreedores y a numerosos integrantes del sistema sanitario: clínicas, farmacias, laboratorios, colegios profesionales, proveedores de prótesis e insumos y profesionales de la salud.
La situación se había agravado antes del anuncio oficial sobre la liquidación. En septiembre, el coronel retirado Ariel Guzmán renunció a su puesto al frente de la estructura residual del IOSFA, desde donde trabajaba en las tareas vinculadas con el cierre del organismo.
IOSFA: cómo se dividió la cobertura de las fuerzas armadas y de seguridad
La liquidación del IOSFA forma parte de una reorganización más amplia del sistema de salud para militares y fuerzas federales. En febrero, el Gobierno dispuso la creación de dos entidades diferenciadas: la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG), con el objetivo de separar la cobertura de ambos sectores.
La OSFA funciona bajo la órbita del Ministerio de Defensa y está destinada al personal de las Fuerzas Armadas. En cambio, la OSFFESEG depende del Ministerio de Seguridad Nacional y contempla la cobertura sanitaria de los integrantes de la Gendarmería Nacional Argentina y de la Prefectura Naval Argentina.
El nuevo esquema busca adaptar la organización y la administración de los recursos a las características de cada grupo de beneficiarios. La separación se dispuso en un contexto de desequilibrio financiero del IOSFA, que había reunido bajo una misma estructura la atención médica de militares y efectivos de las dos fuerzas de seguridad.
En el caso de la OSFFESEG, la cobertura alcanza al personal en actividad, retirado y pensionado de Gendarmería y Prefectura, además de sus respectivos grupos familiares. Desde junio de 2026, los afiliados de esas fuerzas cuentan con cobertura a través de la nueva obra social y su gerenciadora, Medicus. Para acceder a las prestaciones, deben completar el trámite de incorporación indicado por esa entidad.
La transición también contempla situaciones médicas que requieren continuidad: los afiliados que permanecen en tratamiento de alta complejidad ya autorizado o que necesitan mantener medicamentos por enfermedades crónicas pueden continuar temporalmente en el padrón del IOSFA, de acuerdo con las condiciones informadas por el organismo.
La creación de las dos obras sociales antecedió al decreto de octubre, que modificó las condiciones para transferir al personal del IOSFA. La nueva norma establece que la OSFA incorporará a los trabajadores que considere necesarios para su funcionamiento, mientras que la situación de quienes no sean transferidos deberá resolverse durante el proceso de liquidación.