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ALERTA

El video generado por IA sobre la captura de Nicolás Maduro que sacude las redes

Se observa a un Maduro dócil, rodeado de uniformados en un entorno controlado, en contradicción con la realidad descrita por medios de comunicación.
05/01/2026 - 11:09hs
El video generado por IA sobre la captura de Nicolás Maduro que sacude las redes

En las últimas horas, la viralización de un video que recrea la captura del líder del chavismo venezolano Nicolás Maduro generó un impacto masivo en plataformas digitales, reabriendo el debate sobre el uso de la inteligencia artificial (IA) en la construcción de narrativas políticas y la desinformación en tiempos de conflicto.

El material audiovisual, que muestra al exmandatario venezolano siendo escoltado por fuerzas de seguridad de EEEUU, no es un registro documental. Se trata de una pieza generada íntegramente mediante algoritmos de IA. Este video es una creación artificial; no existe al momento de publicación de este artículo de iProfesional registro real de este suceso y las imágenes son producto de una simulación tecnológica.

Lo que resulta más llamativo de esta pieza digital, más allá de su capacidad de engaño visual, es la naturaleza de su puesta en escena. El video presenta una detención "limpia", procedimental y carente de cualquier tipo de altercado físico.

En la secuencia, se observa a un Maduro dócil, rodeado de uniformados en un entorno controlado. Esta representación estética choca frontalmente con la cruda realidad descrita por medios de comunicación.

Mientras la IA propone una transición de poder casi quirúrgica, los informes provenientes de fuentes en el terreno y reportajes de investigación, como los publicados por The New York Times, dibujan un panorama radicalmente opuesto de lo sucedido en la madrugada del 3 de enero en Caracas, la capital de Venezuela.

Según estas crónicas, cualquier intento de desestabilización o cambio de mando en la estructura actual del Palacio de Miraflores estuvo marcado por la violencia. Los datos recogidos por medios internacionales y por el Gobierno cubano —histórico aliado estratégico del chavismo— sugieren que el ataque estadounidense y la captura de Maduro dejó un saldo de decenas de muertos y heridos en enfrentamientos directos.

Esta contradicción no es menor: la ficción digital de la IA omite la sangre y el caos. Al eliminar la violencia de la narrativa visual sobre la captura de Maduro, el video artificial no solo desinforma sobre un hecho que no ocurrió así, sino que además suaviza y distorsiona la naturaleza del conflicto real, ofreciendo una visión higienizada de una situación profundamente traumática para la sociedad civil venezolana.

El peligro de las "Deepfakes" en la geopolítica

El fenómeno de este video se enmarca en lo que se denomina "guerra cognitiva". El uso de deepfakes —videos manipulados que parecen reales— busca, en muchos casos, medir la reacción de la opinión pública o desmoralizar a los sectores adversos. En el caso venezolano, donde el flujo de información está severamente restringido y la censura es una herramienta de Estado, este tipo de contenidos encuentran un terreno fértil.

La circulación de estas imágenes obliga a una reflexión sobre la ética en la generación y el consumo de noticias. Cuando una herramienta tecnológica es capaz de fabricar un evento de tal magnitud geopolítica, la verificación periodística se convierte en uno de los últimos bastiones de la verdad.

La discrepancia entre la "detención pacífica" mostrada por la IA y los reportes de "decenas de muertos" informados por la prensa internacional pone de manifiesto que la tecnología, a menudo, se utiliza para crear realidades paralelas que sirven a intereses específicos, alejándose de la complejidad y el dolor de los hechos fácticos.

Ante la viralización de este contenido, es fundamental reiterar que las agencias de noticias y la prensa venezolana y extranjera no confirmaron ningún movimiento que valide las imágenes del video. Por el contrario, la preocupación de la comunidad internacional sigue centrada en el reporte de víctimas y en la violación de derechos humanos, aspectos que la inteligencia artificial decidió —o fue programada para— ignorar.