CRIPTOACTIVOS

Oro tokenizado: la nueva forma de dolarizar una billetera cripto

El crecimiento explosivo del oro digital fue impulsado por el reciente repunte del metal y la entrada de Tether en la infraestructura física
Por César Dergarabedian
TECNOLOGÍA - 17 de Febrero, 2026

En un contexto económico global donde la volatilidad de las divisas fiduciarias vuelve a ocupar el centro de la escena, el mercado de las criptomonedas ofrece una nueva narrativa: la digitalización de los activos tangibles.

El mercado de materias primas tokenizadas, un nicho que hasta hace poco se consideraba experimental, acaba de cruzar un umbral psicológico y financiero decisivo. Según los últimos datos disponibles, este sector supera los u$s6.100 millones en valor total.

Este fenómeno no ocurre en el vacío. Coincide con un escenario de precios récord para el lingote físico, lo que valida la tesis de que la tecnología de cadenas de bloques informáticos ("blockchain") puede servir como un carril de alta velocidad para la inversión tradicional.

Mientras los inversores locales buscan constantemente alternativas para dolarizar carteras o protegerse de la inflación, los "dólares digitales" ("stablecoins") ceden parte de su protagonismo al "oro digital".

Esta rápida expansión posiciona a las materias primas tokenizadas como el segmento de mayor dinamismo dentro del ecosistema de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés), un rendimiento que hoy eclipsa tanto a las acciones tokenizadas como a los fondos de inversión en cadena.

A continuación, analizamos los motores de este crecimiento, los actores principales que dominan el tablero y las perspectivas para un 2026 que promete redefinir la relación entre el oro físico y su contraparte digital.

Los gigantes del tablero: XAUT y PAXG

Para entender la magnitud de este mercado, es necesario diseccionar a sus dos protagonistas. A diferencia de las criptomonedas volátiles como Bitcoin o Ethereum, cuyo valor se determina por la oferta y la demanda especulativa, los tokens de oro son stablecoins vinculadas al precio de una onza troy de oro fino.

En este duopolio, Tether Gold (XAUT) y PAX Gold (PAXG) ejercen un control casi absoluto, porque representan en conjunto más del 95% de todo el valor de materias primas alojadas en la cadena de bloques.

Tether Gold (XAUT): La hegemonía de la liquidez

Tether, la compañía detrás de la stablecoin más utilizada del mundo (USDT), replica su éxito en el mercado de metales. Su token, XAUT, ostenta una capitalización de mercado de aproximadamente u$s3.600 millones, cifra alcanzada tras un aumento mensual del 51,6%. Cada token XAUT representa la propiedad de una onza troy de oro físico en una barra específica de oro London Good Delivery.

La ventaja competitiva de XAUT radica en su integración con el ecosistema de Tether. Para los inversores institucionales y las grandes "ballenas" del mercado cripto, la capacidad de mover millones de dólares entre USDT y XAUT ofrece una eficiencia de capital que el sistema bancario tradicional no puede igualar. La custodia se realiza en bóvedas suizas, lo que añade una capa de seguridad jurídica y física muy valorada por el inversor conservador.

PAX Gold (PAXG): La alternativa regulada

En la otra esquina se encuentra PAX Gold, emitido por Paxos. Con una capitalización de mercado cercana a los u$s2.300 millones, PAXG se distingue por su enfoque en la regulación y la transparencia.

Paxos opera bajo la supervisión del Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York (NYDFS), un sello de calidad que atrae a inversores corporativos y fondos que requieren marcos de cumplimiento estricto.

Al igual que XAUT, PAXG está respaldado por oro físico real. Sin embargo, su infraestructura sobre la red Ethereum permite una integración profunda con protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi).

Esto significa que un inversor puede utilizar sus tenencias de oro digital no solo como reserva de valor, sino como colateral para pedir préstamos o generar rendimientos, una utilidad impensable con un lingote guardado en una caja de seguridad.

La concentración del mercado es palpable: a pesar del crecimiento del sector y la aparición de nuevos competidores, Tether Gold, PAX Gold y Kinesis Gold controlan aproximadamente el 97% de la capitalización total. Esto sugiere que, para el inversor, la confianza y la liquidez son atributos no negociables.

El auge del volumen: un 1.550% de crecimiento

Si la capitalización de mercado impresiona, el volumen de operaciones cuenta una historia aún más agresiva sobre la adopción. Durante 2025, la actividad de negociación en oro tokenizado se disparó un asombroso 1.550% en términos interanuales, para alcanzar un volumen total de u$s178.000 millones.

Este incremento exponencial responde a una maduración de la infraestructura de mercado y a un cambio en el comportamiento del inversor. El cuarto trimestre de 2025 fue particularmente revelador: el volumen superó los u$s126.000 millones en esos tres meses.

Para poner esta cifra en perspectiva, el oro digital movió más dinero en ese trimestre que el volumen de negociación combinado de cinco de los ETF de oro más importantes del mundo.

¿Qué impulsa este frenesí comercial? Los analistas señalan tres factores claves que inclinan la balanza a favor de la blockchain frente a las bolsas tradicionales:

  • 1. Accesibilidad 24/7: A diferencia de Wall Street, que cierra sus puertas por las tardes y los fines de semana, el mercado cripto nunca duerme. Por ejemplo, para un inversor en la Argentina, donde las noticias económicas suelen romperse fuera del horario bancario, la capacidad de reaccionar ante un evento geopolítico un domingo por la noche es invaluable.
  • 2. Propiedad fraccionada: Comprar una barra de oro física requiere miles de dólares. Los tokens permiten adquirir fracciones por centavos, lo que amplía el acceso al metal precioso para el pequeño ahorrista.
  • 3. Costos de transacción reducidos: Las tarifas de transferencia en redes blockchain suelen ser inferiores a los costos de corretaje, almacenamiento y seguro asociados con el oro físico o incluso con ciertos productos financieros tradicionales.

Este cambio de paradigma se refleja en la base de usuarios. El número de tenedores de oro tokenizado aumentó un 198% en 2025, lo que se traduce en la creación de más de 115.000 billeteras nuevas. El oro ya no es solo para los bancos centrales; ahora está en el teléfono móvil de miles de inversores minoristas.

Tokenización vs. ETF: La batalla por la hegemonía

La comparación entre el oro tokenizado y los fondos cotizados en bolsa (ETF) es necesaria. Durante décadas, los ETF como el SPDR Gold Shares (GLD) fueron el vehículo estándar para exponerse al precio del oro sin tener que guardar lingotes bajo el colchón. Sin embargo, los datos recientes sugieren un cambio de tendencia estructural.

Mientras que el sector de materias primas tokenizadas se expandió un 360% en los últimos 12 meses, según Token Terminal, los fondos tokenizados tradicionales crecieron de manera mucho más modesta. Aunque los fondos siguen siendo más grandes en términos absolutos, con us538 millones, crecieron un 42% desde enero, una cifra respetable pero lejana a la explosión del oro.

La diferencia fundamental radica en la naturaleza del activo. Un ETF es, en esencia, "oro de papel". El inversor posee una acción de un fideicomiso, pero rara vez tiene derecho a canjear esa acción por el metal físico, salvo en cantidades mayoristas prohibitivas. Los tokens como XAUT y PAXG, en cambio, otorgan derechos de propiedad directa sobre onzas específicas, a menudo con números de serie rastreables.

Además, la integración de los tokens permite su uso en el ecosistema financiero digital global. Un ETF vive atrapado en su cuenta de corretaje; un token de oro puede enviarse a cualquier parte del mundo en minutos, usarse para pagar bienes y servicios o integrarse en contratos inteligentes. Esta utilidad añadida es lo que impulsa la demanda digital en medio de precios récord.

La jugada maestra de Tether: Inversión en Gold.com

El crecimiento orgánico del mercado se ve reforzado por movimientos corporativos estratégicos que buscan integrar verticalmente la cadena de suministro. El ejemplo más claro es el reciente anuncio de Tether sobre su inversión de u$s150 millones en Gold.com, realizado el 5 de febrero.

Tether adquirió 3.371 millones de acciones de la compañía a un precio de u$s44,50 cada una. Pero esta operación va más allá de una simple compra de acciones; representa un intento deliberado de fusionar el mundo físico con el financiero digital. El objetivo de la asociación es tender un puente mediante la combinación de la infraestructura minorista de lingotes de Gold.com con la plataforma de stablecoin de Tether.

Verticalización del negocio

Greg Roberts, director general ejecutivo de Gold.com, destacó que la inversión valida su estrategia de liderazgo verticalmente integrado en lingotes físicos. Para Tether, esto significa dejar de ser solo un emisor de tokens para convertirse en un actor con peso propio en el mercado logístico del oro.

Los términos del acuerdo revelan una simbiosis financiera interesante: Tether proporcionará a Gold.com una línea de arrendamiento de oro de al menos us20 millones en la stablecoin XAUT. Este flujo bidireccional de capital y activos físicos asegura liquidez para el token y, simultáneamente, garantiza que Gold.com tenga el inventario necesario para satisfacer la demanda minorista.

Este tipo de alianzas reduce el riesgo de contraparte y mejora la transparencia de las reservas, dos de las críticas históricas que enfrentan las stablecoins. Al controlar o tener una influencia directa sobre el custodio y el distribuidor del oro físico, Tether fortalece la narrativa de respaldo de su token.

Contexto macroeconómico y predicciones para 2026

Ningún mercado opera aislado de la macroeconomía. El auge del oro tokenizado coincide con un repunte histórico del oro físico, impulsado por tensiones geopolíticas, un debilitamiento del dólar estadounidense y las expectativas de nuevos recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. El metal precioso alcanzó un máximo histórico de aproximadamente us5.070 a principios de febrero. En términos interanuales, esto representa una ganancia superior al 70%.

Si bien el mercado experimentó una corrección técnica a inicios de febrero, los fundamentos que impulsaron la subida permanecen intactos. La debilidad del dólar actúa como un catalizador natural para el oro. A medida que la moneda estadounidense pierde poder de compra, los inversores buscan activos "duros".

Las proyecciones para PAXG y XAUT en 2026 son, por tanto, alcistas pero con cautela. Si el oro físico retoma su camino hacia los u$s6.000 por onza, los tokens reflejarán ese aumento de inmediato. Sin embargo, el verdadero crecimiento del "market cap" de estos tokens vendrá de la adopción, no solo de la apreciación del precio subyacente.

La capacidad de estos activos para capturar flujos de capital que tradicionalmente irían a bonos del tesoro o efectivo es la métrica clave a observar. Con las tasas de interés a la baja, el costo de oportunidad de mantener oro, que no paga intereses, disminuye, lo que hace que XAUT y PAXG sean aún más atractivos frente a los dólares digitales tradicionales como USDT o USDC.

Además, la entrada de inversores institucionales en el espacio de RWA podría disparar la demanda. Si los fondos de pensiones o las tesorerías corporativas comienzan a asignar incluso un 1% de su cartera a oro tokenizado para facilitar la gestión de liquidez, la capitalización de mercado actual de u$s6.000 millones podría parecer anecdótica en el futuro cercano.

El futuro es tangible y digital

El mercado de materias primas tokenizadas dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad de miles de millones de dólares. La combinación de seguridad criptográfica, acceso 24/7 y respaldo físico directo crea un producto superior en muchos aspectos a las alternativas tradicionales.

Para el inversor argentino, acostumbrado a navegar crisis, herramientas como PAXG y XAUT ofrecen una herramienta sofisticada a problemas antiguos. Ya no se trata solo de comprar dólares para guardarlos; se trata de acceder a la reserva de valor más antigua de la humanidad con la velocidad y eficiencia del siglo XXI.

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