"Si la IA generativa mata empleos, la IA agéntica matará emprendimientos": alerta de Santiago Bilinkis
A mediados de los años 90, el ecosistema emprendedor argentino era un territorio desértico. No había páginas web tal como se las conoce hoy; el mercado de capitales local era casi inexistente y los futuros "unicornios" debían buscar fondos en Estados Unidos si querían escalar. En ese contexto, en 1997, Santiago Bilinkis cofundó junto a Andy Freire OfficeNet, un negocio de venta de insumos de librería, sin locales a la calle.
"Lo más maravilloso de emprender es crear una organización que haga las cosas como siempre soñaste que tenían que estar hechas", aseguró Bilinkis en diálogo con María Julia Bearzi, directora de Endeavor Argentina, durante el evento Experiencia Endeavor que se realizó en el Centro de Convenciones de la Ciudad de Buenos Aires.
Ante un auditorio de más de 4.000 jóvenes profesionales y emprendedores, el economista, empresario y tecnólogo contó que en su adolescencia admiraba a figuras como Steve Jobs, Bill Gates y el divulgador científico Carl Sagan. Y repasó sus comienzos en el mundo emprendedor, cuando, tras ser seleccionados en Chile por la red global Endeavor —en un exigente panel donde la aprobación debía ser unánime— junto a su socio pudieron expandir la marca OfficeNet, que finalmente en 2004 fue adquirida por el gigante estadounidense Staples.
De emprendedor a divulgador
Luego de vender su empresa, Bilinkis continuó unos años más en el mundo corporativo. Luego fundó Restorando y, tras asegurar su independencia financiera, inició un largo viaje de introspección. "Me tomó 13 años descubrir qué es lo que más me gusta hacer; cuando me cansé de buscarlo, apareció", confesó sobre su actual faceta como tecnólogo y divulgador.
Hoy, Bilinkis lidera una pyme de contenidos junto a 10 personas. Su canal Futuro en Construcción alcanza los 40 millones de visualizaciones mensuales. Sin embargo, detrás del éxito de videos de 20 minutos donde analiza desde la tecnología hasta "por qué Messi no corre" (una crítica a la idea errónea del esfuerzo como un fin en sí mismo), hay un trabajo artesanal: cada guión demanda unas 20 horas de escritura y otras 20 de producción. "Explicar fácil es difícil", sostuvo. Y en esa búsqueda constante por optimizar y probar, se topó con la tecnología que está reconfigurando su día a día y el de miles de organizaciones: la Inteligencia Artificial agéntica.
Se trata de una IA que ya no se limita a responder preguntas: opera con autonomía para resolver problemas y completar tareas de diversa complejidad. A diferencia de los chatbots tradicionales, es capaz de razonar, planificar acciones, usar herramientas externas y corregir errores sobre la marcha.
De hacer preguntas a liderar equipos híbridos
Para Bilinkis, "la era de usar la IA simplemente para hacer preguntas en un chat no tiene ya sentido". El verdadero cambio de paradigma ocurrió a fines de 2025 con la llegada de las IA agénticas y herramientas como Claude Code o Claude Design de la firma Anthropic, compañía cuyo CEO, Dario Amodei, le dijo al gobierno de Donald Trump que no permitiría que el Pentágono utilizara su IA para la vigilancia masiva de civiles ni para el desarrollo de armas autónomas letales.
"La inteligencia artificial de este momento ya no se trata solo de hacerle preguntas a una herramienta", sostuvo el creador de Futuro en Construcción. "Estamos empezando a trabajar con agentes como si fueran parte de un equipo. Eso cambia la manera en que trabajamos, prototipamos y creamos", explicó.
Trabajar con agentes implica delegar tareas complejas y específicas a un software que busca autónomamente cómo resolverlas. Bilinkis describió la experiencia como algo "mágico" que permite armar equipos híbridos entre humanos y tecnología: "Las ideas que antes no tenías tiempo de hacer, ahora se las tirás a la IA. He llegado a hacer en un fin de semana lo que antes me requería un año de trabajo. Te vas a dormir, le pedís que tenga un laburo listo para la mañana, y lo hace. Tenés un talento extraordinario por 20 dólares o gratis", aseguró.
La contracara: la muerte de modelos de negocio
La IA de nueva generación está redefiniendo por completo las reglas para los negocios. Históricamente, lanzar un software requería cerca de un año de desarrollo; hoy puede resolverse en 24 horas. "Nunca fue tan fácil equivocarse y probar rápido. Toda idea que tengas la podés testear en 48 horas. La velocidad para iterar, corregir y la menor necesidad de tener un background técnico es impresionante", afirmó Bilinkis, cuya reciente guía sobre IA Agéntica ya superó las 50.000 descargas.
Sin embargo, el optimismo tecnológico de Bilinkis convive con una mirada realista y cauta sobre el impacto laboral y corporativo. La velocidad extrema borra las ventajas competitivas tradicionales. Si cualquiera puede prototipar una solución en horas, construir barreras comerciales sostenibles se vuelve una misión casi imposible.
"La nueva IA está matando más que empleos: está matando emprendimientos y modelos de negocio enteros", advirtió. El ejemplo es inmediato: la salida de herramientas automatizadas de diseño e ingeniería de software ha puesto en jaque a las empresas que basaban su rentabilidad estrictamente en vender horas de programación o maquetación. Hoy, el mercado ya se pregunta: ¿Por qué debería contratar a una persona si un agente de IA puede hacer el mismo trabajo operativo?
Construir los emprendimientos del futuro
Ante un panorama donde "hay altas chances de que lo que viene no sea lindo" en términos de desplazamiento laboral, Bilinkis propone una resistencia desde el propósito de cada organización. En su propia productora, todo lo que se genera se reinvierte y no se reduce personal porque, al no tener la presión de inversores externos, no busca maximizar la rentabilidad a costa del factor humano.
La conclusión para quienes emprenden o lideran equipos en esta nueva era es drástica pero movilizadora. El verdadero desafío ya no es técnico, sino estratégico y ético. "En un mundo automatizado, la ventaja competitiva estará en la capacidad humana de formular las preguntas correctas, gestionar el cambio y, fundamentalmente, elegir con absoluta lucidez qué procesos estratégicos y creativos decidimos no delegar jamás", sostuvo.