Crecen las dudas por los 6 millones de clientes móviles que debe entregar Telecom
La desinversión que Telecom tiene que resolver para cerrar la compra de Movistar ya empezó a agitar al mercado de proveedores de Internet. Sin embargo, los primeros interesados no ponen el ojo en el paquete más delicado del fallo, los 6 millones de clientes móviles que la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) exige ceder, sino en los activos de banda ancha fija y fibra óptica que podrían liberarse en distintas localidades del país.
El regulador busca impedir que la operación termine en un duopolio móvil entre Telecom y Claro. Pero en el mercado advierten que construir un tercer operador nacional a partir de una transferencia forzada de clientes, espectro y acceso transitorio a red será mucho más complicado que vender carteras o redes fijas en el interior.
Los remedios que impuso la ANC
La resolución condicionó la adquisición de Telefónica Móviles Argentina por parte de Telecom al cumplimiento de una serie de remedios estructurales y de conducta. Entre ellos figuran la transferencia de 6 millones de clientes móviles activos (4 millones en el área metropolitana de Buenos Aires y 2 millones en el resto del país), la cesión del espectro necesario para prestar el servicio, acuerdos para compartir red y la desinversión de 211.400 abonados de Internet fijo en 28 localidades de Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro, además de la Capital Federal.
Sin esos remedios, según el análisis de la ANC, la operación dejaría a Telecom con el 58% del mercado móvil y a Claro con el 42%. El objetivo declarado es sostener tres operadores móviles competitivos a escala nacional. El problema es que todavía no aparece un candidato firme para quedarse con esos clientes, sostener la operación y desplegar infraestructura propia.
La duda del tercer operador móvil
Para el analista Enrique Carrier, el punto más frágil del fallo pasa justamente por la pretensión de reinstalar un tercer operador móvil de escala nacional. Según explicó, lo que busca Defensa de la Competencia es armar un jugador nuevo prácticamente desde cero: recibiría 6 millones de líneas y algo de infraestructura, pero en definitiva tendría que terminar de desarrollar su propia red.
Montar una red nacional de telefonía móvil demanda inversiones de largo plazo, espectro propio, sistemas, atención comercial, facturación, marca, acuerdos de roaming, soporte técnico y la capacidad de retener usuarios. En un mercado maduro, con crecimiento vegetativo y pocos incentivos para nuevos entrantes, la pregunta no pasa solo por quién compra esos clientes, sino por quién puede convertirlos en una operación rentable.
A esto se suma la complejidad de trasladar la llamada "infraestructura asociada" junto con una cartera móvil. Carrier señaló que no queda del todo definido a qué infraestructura se refiere el fallo en este punto, ya que se trata de líneas móviles y no de banda ancha, donde la red efectivamente llega hasta la casa del cliente.
La resolución prevé acuerdos de compartición de red, roaming nacional e internacional, coubicación y acceso a los sistemas comerciales de Telecom durante una etapa de transición. También deja abierta la posibilidad de que el nuevo jugador compre infraestructura móvil, como sitios, antenas y equipamiento asociado. Aun así, el desafío de fondo sigue siendo transformar esa transición en una red propia y operativa.
El problema del espectro
El espectro suma otra dificultad. El fallo detectó que la empresa fusionada superaría el tope permitido de acumulación en servicios móviles 2G, 3G y 4G, con excesos de hasta 130 MHz en algunas jurisdicciones. En 5G, en cambio, la compañía resultante llegaría justo al límite, sin pasarse.
Esto separa dos discusiones distintas: por un lado, la devolución de frecuencias para corregir la acumulación actual; por otro, la capacidad futura del nuevo entrante para competir en los servicios móviles de próxima generación.
Plazos ajustados para Telecom
El fallo también fijó un cronograma exigente. Telecom deberá presentar ante el Tribunal sus propuestas de comprador para los paquetes de activos dentro de los primeros 60 días hábiles desde la resolución. Una vez aprobados los compradores, la transferencia deberá quedar cerrada en un plazo de 18 meses, con posibilidad de una prórroga excepcional de seis meses más, hasta un máximo de 24 meses.
Además, la compañía tiene 20 días hábiles desde la notificación de la resolución para proponer una lista de candidatos que actúen como Agente de Monitoreo. Ese agente controlará el cumplimiento de los remedios, con reportes periódicos y costos a cargo de Telecom.
El Tribunal también consideró que la propuesta de medidas de mitigación presentada por Telecom en agosto de 2025 resultaba insuficiente y subordinó la operación al condicionamiento fijado por la ANC. Ese dato marca la tensión del expediente: la empresa ya había ofrecido un esquema propio de desinversión, pero el regulador entendió que no alcanzaba para neutralizar los riesgos sobre la competencia.
Claro, con posibilidades en banda ancha
La posición de Claro agrega otra variable. En telefonía móvil, el espíritu del fallo apunta a evitar que el mercado quede reducido a dos operadores grandes. Por eso, el paquete de 6 millones de clientes y espectro tiene que ir a un comprador independiente, capaz de sostener un tercer competidor a nivel nacional.
Pero esa lógica no implica una exclusión general de Claro sobre el resto de la desinversión. En Internet residencial, la compañía podría convertirse en un jugador con capacidad financiera para disputar activos fijos o carteras de clientes en las localidades donde Telecom deba desprenderse de abonados por superar el 50% de participación.
Para los ISP pymes, esa chance abre una oportunidad y también un riesgo. Por un lado, el fallo puede habilitar espacio para operadores regionales, cooperativas y proveedores locales. Por otro, los activos más atractivos podrían terminar en manos de competidores con más espalda financiera y escala nacional.
La pregunta de fondo para el regulador será qué comprador mejora de verdad la competencia en cada localidad. En banda ancha fija, el análisis no depende solo de la marca que se queda con los clientes, sino de la red disponible, la calidad del servicio, el acceso a infraestructura, el backhaul, la capacidad de inversión y la posibilidad de sostener precios competitivos.
Sion mira los activos del interior
Mientras el debate sobre lo móvil sigue lleno de incertidumbre, la desinversión en banda ancha fija aparece como el tramo más concreto para los operadores medianos. Luis Quinelli, CEO de Sion, reconoció que la empresa podría interesarse en activos del interior del país, aunque descartó cualquier interés en el negocio móvil. Explicó que la compañía está enfocada puntualmente en el interior del interior, no en el AMBA, por lo que esos activos podrían resultarles atractivos, aunque aclaró que recién arranca el proceso y que seguramente no serán los únicos interesados.
Sion fue la primera empresa del sector TIC en acceder al nuevo programa de financiamiento de Enacom y BYMA para infraestructura tecnológica a través del mercado de capitales. En esa operación, el organismo se comprometió a adquirir hasta $10.000 millones en Obligaciones Negociables PyME CNV emitidas por la compañía, un monto equivalente al 78% de las inversiones financiables del proyecto, mientras que el 22% restante quedó a cargo de la propia empresa.
Ese antecedente muestra un camino posible para los operadores medianos que quieran crecer en fibra o sumar activos, pero también deja a la vista una limitación: sin financiamiento de largo plazo, la desinversión difícilmente se traduzca en competencia real.
Para Quinelli, la consolidación del sector no es una anomalía sino una tendencia natural en un negocio que necesita escala. Según su visión, la Argentina viene de años de fuerte atomización, con muchos operadores chicos que lograron llevar servicios a localidades donde los grandes jugadores no llegaban, pero ese modelo empieza a tensionarse a medida que las inversiones vuelven a medirse por flujo de caja, EBITDA y capacidad real de sostener infraestructura.
La desinversión fija llega en un momento de mayor profesionalización del mercado. El fin de la inflación como lo que Quinelli definió como "subsidio a la ineficiencia de costos" obliga a muchos operadores chicos a repensar su escala, buscar alianzas o directamente vender sus carteras.
CAPPI ve una chance para las pymes ISP
Del otro lado de las grandes operadoras aparecen cooperativas, pymes y pequeños proveedores de Internet con presencia en localidades donde los grandes jugadores no siempre invierten en infraestructura propia.
Consultado por iProfesional, el presidente de la Cámara de Pequeños Proveedores de Internet (CAPPI), Rubén Darío Chelini, planteó que el fallo puede ayudar a preservar un mercado más abierto si la implementación tiene en cuenta a esos actores. Sostuvo que las condiciones impuestas por la ANC buscan equilibrar el derecho de las empresas a invertir con la necesidad de mantener un mercado competitivo y abierto.
Chelini aclaró que la cámara no busca favorecer ni perjudicar a ningún operador en particular, y remarcó que representa a cientos de pequeños y medianos proveedores de Internet que, desde hace décadas, invierten en localidades del interior donde muchas veces ningún otro actor despliega infraestructura.
Para CAPPI, el punto central pasará por que la desinversión no se limite a un traspaso formal de clientes. Para que los ISP pymes puedan aprovechar la oportunidad, los paquetes deberán tener viabilidad técnica y económica real: red, equipamiento, acceso mayorista, backhaul, continuidad operativa, sistemas de facturación y capacidad de financiamiento.
Chelini agregó que la Argentina necesita un entorno donde puedan convivir grandes operadores nacionales, cooperativas y pymes regionales, porque todos cumplen un rol esencial para lograr una conectividad verdaderamente federal.
Por eso, la desinversión del negocio fijo puede convertirse en una oportunidad para pymes, cooperativas y operadores medianos, pero no en cualquier condición. Si los paquetes no incluyen redes, equipamiento, continuidad operativa y condiciones económicas razonables, los activos más atractivos podrían quedar fuera del alcance de los jugadores regionales.