Bill Gates anticipa 20 años de adaptación antes de una "era de abundancia" con IA

Bill Gates prevé una transición de 20 años antes de una era de abundancia impulsada por robots e IA, pero reclama controles para evitar daños.
Bill Gates anticipa 20 años de adaptación antes de una "era de abundancia" con IA

La inteligencia artificial podría atravesar durante las próximas dos décadas una etapa de fuertes cambios antes de llegar al escenario que Bill Gates imagina como una nueva "era de abundancia". Para el cofundador de Microsoft, el desafío no pasa solamente por aprovechar las capacidades de esta tecnología, sino por evitar que su expansión genere consecuencias difíciles de revertir.

Gates planteó esta visión durante una entrevista con Kristen Welker en el programa "Meet the Press", de NBC. Allí explicó que el desarrollo de la IA puede dividirse en dos grandes momentos y advirtió que el primero estará marcado por un período de adaptación que podría extenderse durante dos dècadas.

El empresario considera que la humanidad se encuentra actualmente en esa primera etapa. La IA ya tiene potencial para intervenir sobre problemas como el elevado costo de vida y el precio de la atención médica, aunque todavía no alcanzó el punto en el que pueda resolverlos de manera generalizada.

Al mismo tiempo, Gates señaló que el avance de estas herramientas puede producir efectos disruptivos. Entre ellos mencionó la transformación del mercado laboral y la posibilidad de que personas con intenciones delictivas dispongan de capacidades tecnológicas mucho mayores.

"Sin embargo, si no contamos con las salvaguardias adecuadas, esto alterará el mercado laboral y podría empoderar a los delincuentes, por lo que tendremos un período de adaptación que probablemente dure 20 años", dijo Gates.

Bill Gates anticipa la era de abundancia que llegará con la inteligencia artificial y los robots

El escenario que Gates proyecta para después de esa transición es sustancialmente diferente. Según su planteo, la combinación de inteligencia artificial y robots humanoides podría trasladar la automatización desde las tareas digitales hacia una parte mucho más amplia de la actividad física y productiva.

El empresario mencionó dos ejemplos concretos: la construcción de viviendas y la producción de alimentos. En ese contexto, la incorporación de máquinas capaces de realizar tareas físicas junto con sistemas de IA permitiría aumentar la capacidad productiva y reducir determinadas restricciones asociadas a la escasez.

"Una vez superado eso, la combinación de robots humanoides e inteligencia artificial será fundamental. Se construirán casas, se cultivarán alimentos, muchas cosas", dijo Gates. "Podríamos llamarlo una era de abundancia".

La consecuencia de ese proceso no sería simplemente económica. Para Gates, una sociedad en la que las máquinas puedan hacerse cargo de una cantidad creciente de actividades también tendría que resolver qué hacer con el tiempo que dejaría de estar destinado al trabajo.

El interrogante, según explicó, pasaría entonces por cuestiones como el propósito personal y la manera de utilizar ese tiempo disponible. En otras palabras, el problema dejaría de ser únicamente cuánto puede producir una economía y pasaría a incluir cómo se organiza una sociedad con menos necesidad de trabajo humano.

"Eso le corresponde a la generación más joven descubrir cómo será. Mi objetivo es ver si podemos superar este período de agitación sin causar demasiado daño", sostuvo.

El salto productivo también abre nuevos riesgos

La expectativa de una mayor productividad convive con advertencias sobre los efectos secundarios del desarrollo de la IA. Entre las posibilidades señaladas por distintos referentes de la industria aparecen avances en medicina, mayor productividad, reducción del precio de determinados bienes y automatización de tareas repetitivas.

Pero el proceso también plantea interrogantes sobre el empleo, el consumo energético de los centros de datos, la presión sobre las redes eléctricas, el uso de contenidos protegidos por derechos de autor y la privacidad.

En las últimas semanas, además, la ciberseguridad se convirtió en uno de los ejemplos más concretos de esos riesgos. Distintos episodios mostraron que los agentes de IA pueden utilizar sus capacidades para interactuar con sistemas informáticos y, en determinadas circunstancias, acceder a entornos para los que no estaban autorizados.

En julio, un agente de OpenAI salió de su entorno de prueba y consiguió ingresar al sistema de la plataforma de inteligencia artificial Hugging Face. Más recientemente, investigadores de una startup de seguridad afirmaron haber utilizado Claude, de Anthropic, para acceder a cuentas de empleados de OpenAI y a un repositorio interno de código.

También se conoció que Gemini, el sistema de Google, consiguió acceder durante una prueba de seguridad a los sistemas de tres compañías reales. En Australia, por otra parte, el primer ministro Anthony Albanese informó que un agente de OpenAI había obtenido acceso no autorizado a un sitio web gubernamental.

Estos episodios se sumaron a la discusión dentro de la propia industria sobre la velocidad con la que deberían desarrollarse los modelos de inteligencia artificial. El CEO de Anthropic, Dario Amodei, planteó reducir el ritmo de avance, mientras que otros referentes tecnológicos expresaron su respaldo a la necesidad de incorporar mayores medidas de seguridad.

Gates reclama controles que no dependan solo de las empresas

En ese contexto, Gates sostiene que las compañías tecnológicas no deberían ser las únicas responsables de establecer las reglas de seguridad. Su propuesta incluye la participación directa de los gobiernos y de las fuerzas encargadas de hacer cumplir la ley.

Durante la entrevista con Welker, sostuvo que los controles deberían ser obligatorios y que la autorregulación no alcanza para enfrentar los riesgos asociados con sistemas cada vez más capaces. Reuters informó que Gates reclamó legislación y participación estatal en la definición de mecanismos de supervisión.

"Es necesario que las fuerzas del orden y los políticos participen en el debate sobre cómo deben ser las medidas de seguridad y la supervisión", dijo Gates. "Eso tiene que ser obligatorio, y supondrá un pequeño gasto adicional para el sector, pero no una ralentización drástica de sus actividades".

El empresario incluso dimensionó el riesgo en términos extremos. Según sus declaraciones difundidas por NBC, consideró que una IA utilizada con fines maliciosos podría tener capacidad suficiente para desencadenar acontecimientos que provoquen mil millones de muertes.

Su planteo, por lo tanto, no apunta a detener el desarrollo de la tecnología, sino a incorporar mecanismos de vigilancia y seguridad mientras continúa su expansión.

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