CAMPO DE PIEDRA PÓMEZ

El destino del norte argentino que parece un paisaje de otro país y gana popularidad en redes

El turismo responsable en Catamarca exige contratar guías locales autorizados y moverse en camionetas 4x4 equipadas, por una cuestión de seguridad
Por YA
TURISMO - 07 de Marzo, 2026

Olvidate de las fotos repetitivas de las Cataratas o el Glaciar. Hay un rincón en la Puna que parece haber sido arrancado de una película de ciencia ficción y depositado, casi por error, en el norte argentino. No tiene señal de celular, no tiene hoteles de lujo y, para ser sinceros, no es para cualquiera. Pero si buscás ese lugar que te haga sentir que dejaste el planeta Tierra sin pagar un pasaje en la nave de Elon Musk, tenés que poner la mira en el Campo de Piedra Pómez. Este desierto blanco, oculto en las alturas de Catamarca, se convirtió en el favorito de los viajeros que practican el "slow travel" y el turismo de aventura extremo. Las redes sociales están explotando con videos de estas formaciones que parecen merengues gigantes tallados.

¿Por qué este paisaje de Catamarca está revolucionando el turismo aventura?

El Campo de Piedra Pómez se mantiene como una frontera indomable. Lo que hay es un mar de piedra volcánica que se extiende por 25 kilómetros, formado por erupciones de hace miles de años y pulido por el viento.

Para el que busca hacer turismo fotográfico, este lugar es el Santo Grial. El contraste del blanco cegador de las rocas con el azul profundo del cielo puneño (un azul que no vas a ver en la ciudad ni con mil filtros de Instagram) genera una saturación natural que parece editada. Es un destino que te obliga a bajar un cambio, a respirar el aire fino de los 3000 metros y a entender que la naturaleza puede ser tan bella como hostil.

¿Dónde queda exactamente este imán para el turismo de otro planeta?

El Campo de Piedra Pómez se encuentra en el departamento de Antofagasta de la Sierra, en el corazón de la provincia de Catamarca. Para que te des una idea de la exclusividad del destino, la capital provincial está a unos 600 kilómetros de distancia. Es una llegar hasta ahí.

La base de operaciones para cualquiera que quiera visitar esta maravilla es El Peñón. Es una localidad mínima, a unos 60 kilómetros del campo, donde el tiempo parece haberse tomado una siesta eterna.

Este desierto blanco, oculto en las alturas de Catamarca, se convirtió en el favorito de los viajeros que practican el "slow travel" y el turismo de aventura extremo.

¿Qué actividades exclusivas podés hacer si buscás turismo de alto impacto?

Acá no vas a encontrar museos con aire acondicionado. La actividad principal es perderse (metafóricamente, por favor) entre los laberintos de piedra. Las formaciones tienen texturas que van desde lo rugoso hasta lo suave, con colores que mutan del blanco puro al ocre y rosado según cómo pegue el sol. Es el paraíso de los safaris fotográficos.

Pero hay más para el que se anima a estirar la estadía:

  • Noches de Astroturismo: gracias a la altitud y a la contaminación lumínica cero, el cielo nocturno es una locura. Podés ver la Vía Láctea con una nitidez que asusta. Es turismo astronómico de primer nivel mundial;
  • Travesías en 4x4: es la única forma real de adentrarse en lo profundo del campo. Sentir el rugido del motor mientras sorteás dunas y rocas volcánicas es una inyección de adrenalina pura;
  • Fauna de altura: si tenés suerte, cerca de la Laguna Grande podés cruzarte con miles de flamencos rosados que eligen este ecosistema extremo para vivir. Es un contraste de colores que te vuela la cabeza.

¿Es peligroso hacer turismo en el Campo de Piedra Pómez sin guía?

La Puna no es un parque temático. El clima puede cambiar en diez minutos, el viento blanco te puede dejar sin visibilidad y la altura te puede jugar una mala pasada con el famoso "apunamiento" o mal de montaña.

El turismo responsable en Catamarca exige contratar guías locales autorizados y moverse en camionetas 4x4 equipadas. Además, los guías no solo te cuidan la vida, sino que te cuentan la historia geológica del lugar, explicándote cómo el volcán Galán —que tiene una de las calderas más grandes del mundo— tuvo mucho que ver con el paisaje que tenés frente a tus ojos. Es la diferencia entre ver piedras lindas y entender un proceso milenario.

¿Cómo llegar al destino que está en boca de todos los expertos en turismo?

Para llegar a este rincón catamarqueño, primero tenés que aterrizar o llegar a San Fernando del Valle de Catamarca. De ahí, el GPS te va a marcar la Ruta Nacional 38 hacia Belén. Una vez en Belén, comienza el ascenso por la Ruta Provincial 43 hacia Antofagasta de la Sierra.

El camino es un espectáculo aparte, porque pasás de valles verdes a quebradas rojizas y, finalmente, a la estepa dorada de la Puna. Es fundamental ir bien provisto de agua, ropa de abrigo (aunque sea verano, a la noche la temperatura se desploma) y protector solar factor 50, porque el sol allá arriba te quema.

Te puede interesar

Secciones