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Bodegas, en riesgo: 5 medidas urgentes que piden al Gobierno para sobrevivir al "coronacrash"

Bodegas, en riesgo: 5 medidas urgentes que piden al Gobierno para sobrevivir al "coronacrash"
La industria vitivinícola figura entre las más afectadas por la pandemia, tanto por el impacto a nivel doméstico como internacional
Por Juan Diego Wasilevsky
14.04.2020 15.47hs Vinos & Bodegas

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La industria vitivinícola atraviesa una crisis compleja porque el impacto llega tanto por el frente interno como por el externo.

En el plano local, las bodegas sufren por la caída lógica de la demanda, en un contexto en el que el poder adquisitivo se resiente y donde cerca de 8 millones de personas se quedaron sin ingresos y pasaron a depender de la ayuda del Estado.

Esto, en un contexto en el que el consumo per cápita está en sus mínimos históricos.

En cuanto al impacto internacional, la crisis que se vive en Estados Unidos, Brasil, China y el Reino Unido, algunos de los principales mercados para el vino argentino, impactan en un achicamiento del negocio de exportación.

Además, cada año que cayó el PBI mundial, también bajó la venta al exterior de vinos, una suerte de comportamiento "espejo" que anticipa que este 2020 será para el olvido.

En este contexto, desde Bodegas de Argentina, cámara que nuclea a las principales empresas del sector del país, buscan negociar con el Gobierno un paquete de medidas que las ayude a sobrellevar los efectos del "coronacrash" y que "garantice el no cierre de las empresas y la continuidad de los miles de puestos de trabajo que dependen de ellas".

1. Apertura de vinotecas 

Uno de los primeros puntos que aqueja a las bodegas, especialmente a las chicas y medianas, es el hecho de que las vinotecas no pueden operar, dado que no están exceptuadas de la cuarentena.

Desde el sector apuntan a que esta medida no tiene sentido en tanto y en cuanto grandes supermercados, almacenes y súper chinos sí pueden comercializar este producto.

"Al estar también cerrados los hoteles, restaurantes y bares, las mismas bodegas pyme no tienen hoy canal alguno para comercializar sus vinos en el país. Es imprescindible que se tome esta medida a la brevedad, siempre exigiendo que los locales tengan un protocolo sanitario para cuidar la salud de los trabajadores y de los clientes, como así lo hacen ya miles de comercios minoristas que continúan atendiendo al público", señalan desde la entidad.

Desde un colectivo de distribuidoras que busca la reapertura de vinotecas del país (incluyendo a Umami, Ozono Drinks, I Vini y Ley Seca) señalaron que "en el país existen 18 provincias productoras de vino que le dan trabajo de manera directa e indirecta a miles de personas, incluyendo a canales de distribución comercial, logística, comunicación, sommeliers, tiendas de especialidad, vinotecas y restaurantes entre otros".

"Esta categoría de comercios son para muchos pequeños y medianos emprendimientos prácticamente el único canal de venta disponible", remarcaron, al tiempo que advirtieron que las prohibiciones o clausuras que se vienen gestando en muchos municipios "desconocen los alcances del DNU y leyes que indican que el vino es alimento, poniendo en serio riesgo las fuentes de trabajo de todos nosotros".

Francisco do Pico, vicepresidente de Bodegas de Argentina, señaló a iProfesional que "en general, las bodegas pequeñas y medianas son las que más complicadas están porque canalizan un mayor porcentaje de sus ventas a través de canales como restaurantes y vinotecas. Además, tampoco suelen tener un ecommerce muy desarrollado. Por eso, desde Bodegas de Argentina estamos trabajando y realizando gestiones para que las vinotecas, donde hay menos riesgo sanitario que en un bar o un restaurante, puedan volver a operar".

2. Anulación de la prohibición de ventas

En paralelo, desde Bodegas de Argentina piden la anulación de la prohibición de venta de vino en provincias y municipios.

"En cerca de 50 ciudades de 8 provincias se prohibió la venta de bebidas alcohólicas bajo el pretexto de que las mismas incitan a la sociabilización en tiempos de aislamiento. Solicitamos que los municipios, a pedido del Gobierno Nacional, revisen esta decisión y reconozcan la legislación vigente a nivel nacional, que de ninguna manera ha limitado la comercialización del vino. Debemos aclarar también que nunca ha estado el vino vinculado al abuso del alcohol, concentrándose desde siempre su consumo en el ámbito doméstico, como parte integrante de nuestros hábitos culturales de alimentación", señalaron.

3. Fin del congelamiento de precios

También en el plano interno, las bodegas piden la revisión del congelamiento de precios. En este sentido, solicitaron al Ministerio de Desarrollo Productivo que revea la medida luego del 20 de abril, una vez que venza.

En concreto, están proponiendo que queden congelados los precios de los vinos de mesa, "que hacen al 45% del total del vino comercializado en la Argentina, que son los mayoritariamente consumidos por la clase baja y media baja" y que el resto se puedan fijar libremente.

"La realidad es que estas últimas semanas todo el sector se tuvo que dedicar a enfrentar problemas de toda índole: logísticos, aduaneros, sindicales… Al problema de estas limitaciones se suma el congelamiento de precios dispuesto a nivel nacional y Provincial, que se dio justo en momentos en que el costo del vino aumentó. Así que las bodegas no están pudiendo trasladar a la góndola esos aumentos que sufrieron. Esto es un problema financiero", argumentó Do Pico.

4. Eliminación de retenciones

En el plano exportador, también se viene una crisis importante. Como se señaló, cuando el mundo no crece, los despachos de vino argentino al exterior, tampoco lo hacen. Y con una proyección de caída del PBI global del 3% o más, las proyecciones son muy negativas.

Según consigna un informe de la División Vinos del Banco Supervielle, elaborado por Merino, "el PBI mundial explica más del 98% del comercio de vinos".

"Hay un correlato muy fuerte: en los últimos 30 años, el PBI mundial y el comercio global de vinos se movieron juntos. Una curva calcó a la otra", explica.

"Las bodegas, con un mercado interno para abajo, tenían una ventana cambiaria que les generaba una buena oportunidad en los mercados externos. Implicaba un respiro importante. La pregunta que hay que hacerse ahora es en qué medida la caída de la economía y la demanda global va a cerrar esa ventana de oportunidad", advirtió  Merino.

En este contexto y previendo que las exportaciones de vino embotellado caerán debido a la crisis económica global que seguramente enfrentaremos en el corto plazo, desde Bodegas de Argentina le pidieron al Gobierno que elimine las retenciones a los productos vitivinícolas que tengan valor agregado.

"El costo fiscal estimado de eliminar las retenciones al vino embotellado es de 2.000 millones de pesos. Este ahorro potencial para las bodegas podría claramente ayudar a sostener el negocio, los empleos y la cadena de pagos en este difícil contexto", indicaron.

5. Fin de aporte a COVIAR

Por último, pidieron que se decrete la suspensión de la obligatoriedad de la contribución que pagan las bodegas a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), entidad de la que Bodegas de Argentina ya no participa, en el marco de un distanciamiento que se profundizó en los últimos meses.

La principal crítica en este punto es que se están destinando fondos para promover a la propia COVIAR, cuando el verdadero objetivo debería ser fomentar el consumo responsable de vino.

En efecto: solo el 25% de los recursos se destinan a la tan necesaria promoción en el exterior, mientras que un 30% se destina a la cuestionada promoción genérica en el mercado interno, un 6% a la comunicación que promueve a la COVIAR, y un 20% a la administración de la institución.

Incluso, según confiaron desde Bodegas de Argentina a iProfesional, se estarían destinando 5 millones de pesos anuales a una consultora para que elabore informes sobre tendencias de consumo que "en nada ayudaron a superar la crisis".

"COVIAR no puede ser una cámara de cámaras; que no tiene que gastar plata, con fondos que aportamos las bodegas, para autopromocionarse y que es clave eliminar los conflictos de intereses", señalaron desde BA.

Para las bodegas, entonces, sería mucho más útil "habilitar a las bodegas a suspender voluntariamente la contribución para destinar dichos recursos a necesidades más urgentes como preservar las fuentes de empleo y disponer de recursos para capital de trabajo".

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