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¿El espumante del año? Barón B lanza una etiqueta inspirada en el terroir y en su propia historia

¿Un assemblage diferentes terruños y añadas, algunas de hace 20 años? La bodega lo hizo posible con un ejemplar que habla de pasado y futuro
Por Juan Diego Wasilevsky
09/12/2021 - 15,41hs
¿El espumante del año? Barón B lanza una etiqueta inspirada en el terroir y en su propia historia

Silencio, apenas el roce del viento, quietud. Y, por debajo, una pequeña parcela delimitada prolijamente. Estamos a más de 1.500 metros metros sobre el nivel del mar, con el sol cayendo detrás de la precordillera y la temperatura que empieza a bajar abruptamente, recordándonos lo extremo que puede ser esa región del Valle de Uco durante todo el año.

El globo aerostático desciende lentamente y el breve paseo de unos minutos bastó para conocer el cuartel de 1,9 hectáreas que, añada tras añada, le ha venido demostrando al equipo de enólogos e ingenieros agrónomos de Baron B la calidad excepcional de espumantes que podían lograr.

El "clos", como lo denominan en la bodega, es un pequeñísimo cuartel ubicado en la parte más elevada de Finca Cepas del Plata, un viñedo de 100 hectáreas cultivado con Chardonnay y Pinot Noir, exclusivo para base de espumantes, en la zona de El Peral y es la pieza fundamental del nuevo espumante de Baron B: Héritage. O, por qué no decirlo, del nuevo proyecto, porque se trata de un espumante que va a variar en cada edición; es decir, que no va a estar atado a ninguna fórmula. Además de las uvas del pequeñísimo Clos de Finca Cepas del Plata, también sumará uvas de distintas cosechas de los otros dos viñedos, ambos en Gualtallary, que dan vida a los espumantes de Baron B (Finca Caicayén y Finca El Espinillo, entre los 1.250 y los 1.650 metros sobre el nivel del mar).

Es decir que cada edición de Baron B Héritage será el resultado de un complejo assemblage de añadas excepcionales de estos tres terruños y que la bodega resguarda como un tesoro (de hecho, hay cosechas que datan de los años ’70), pero siempre con un componente del Clos como hilo conductor.

Barón B Héritage, lo nuevo de la bodega

"Baron B Héritage. 001 edición" es la piedra fundacional de este proyecto y demandó más de 2 años de trabajo, según explicó durante la presentación en Mendoza Ana Paula Bartolucci, primera enóloga mujer en la historia del grupo en la Argentina, y quien trabaja junto al chef de cave, Diego Ribbert.

Respecto de "Baron B Héritage. 001 edición", se trata de un assemblage que conjuga un 18% de la cosecha 2001 de Finca Caicayén, conformado por un frutado Chardonnay y un Pinot Noir que entrega estructura y complejidad; otro 40%, en tanto, proviene de la cosecha 2011 de Clos de Finca Cepas del Plata, de la mano de un Chardonnay que entrega diferentes capas, que van de la fruta a las flores, y que suma además una textura cremosa; mientras que el 42% restante proviene de Finca El Espinillo, una añada 2015 de Pinot Noir que los enólogos definen como "salvaje" y de "maravillosa tensión" (Ribbert lo grafica como un "corcel negro").

Barón B Héritage conjuga diferentes terroirs y diferentes añadas

El resultado es un espumante de esperada complejidad, con notas a miel, frutos secos, pan tostado y un fondo herbal. En boca entrega una mousse delicadísima, con una acidez sobre la que se apoya, presente de punta a punta, pero bien equilibrada. Hay carácter pero no estridencia, tal vez ahí radique la clave que lleva a un ejemplar al escalón de la elegancia. Su precio sugerido es de $5.400.

El legado del Barón y un terroir único

"En este viñedo de 100 hectáreas desafiamos la altura, desafiamos el clima extremo; y, cuando encaramos este proyecto, fue como conectarnos con la parte emocional, con la visión del barón, que dejó escrita, de su puño y letra, una carta donde justamente hablaba de buscar la altura", explicó el enólogo, durante la presentación.

Desde la altura se pudo ver el pequeño clos de menos de 2 hectáreas

"El barón" no es otro que Bertrand de Ladoucette, quien a fines de los años ’50, cuando casi todo era desierto en Mendoza y los vinos argentinos no figuraban en el mapa vitivinícola mundial, vio el enorme potencial para la elaboración de espumantes fuera de las fronteras francesas.

Y el "clos", según Ribbert, hoy sintetiza esa búsqueda y ese diferencial. "De las 100 hectáreas que tenemos aquí en El Peral, el Clos siempre, siempre nos mostró una expresión muy particular. Cada vez que recorríamos de norte a sur y de este a oeste, parábamos en este sitio específico, por los vinos que lográbamos. Es una perla que siempre formó parte de los grandes cortes de Extra Brut, Nature y Rosé de Baron B", explicó.

Diego Ribbert, chef de cave

Esto los llevó a "enclavar esa parcela con piedras, como si fuera un clos, tal como lo vienen haciendo en la Champagne francesa desde hace más de 300 años cuando encuentran algo especial. Y esta parcela es para nosotros una nueva etapa, porque nos conecta con ese saber hacer, con ese legado, con el desafío de alumbrar burbujas que rocen la elegancia, la fineza y la precisión", agregó.

¿Qué hace tal especial a este clos entonces? El ingeniero agrónomo explicó que "tras detectar que estas menos de dos hectáreas nos daban vinos realmente diferentes, hicimos un estudio geológico para tratar de entender las causas y lo que detectamos es que había una cantidad impresionante de piedras metamórficas, que son las piedras más antiguas que tenemos en la precordillera".

Cada edición de Baron B Héritage será completamente diferente

"El suelo es muy pobre: hay una capa de 40 centímetros y ahí comienza la piedra, lo que nos da un bajísimo rendimiento, del orden de los 8.000 kilos por hectárea. Como las raíces no logran atravesar esa capa de piedras, el viñedo logra un equilibrio natural único. Muchos dirían que es antieconómico, pero la calidad que logramos realmente lo amerita".

Ribbert prosiguió: "Esa lengua, esa veta de piedras genera esas características únicas y queríamos incluirlas en el portfolio de Baron B, expresando ese terroir en una burbuja, en una botella".