Es enóloga y dejó su puesto tras 15 años en una bodega para cumplir el sueño de hacer sus propios vinos

La enóloga mendocina Romina Carparelli se puso la camiseta de emprendedora para darle vida a su proyecto personal: Calisto Wines. Así es su historia
Por Juan Diego Wasilevsky
18/05/2022 - 18,45hs
Es enóloga y dejó su puesto tras 15 años en una bodega para cumplir el sueño de hacer sus propios vinos

El sueño del vino propio no es un sueño fácil de cumplir, más en un país como la Argentina, en el que a las dificultades propias que deben enfrentar los enólogos se suma la coyuntura local, de la mano de una economía golpeada por la constante suba de precios y costos, la alta volatilidad del dólar y los problemas crecientes para importar insumos básicos.

Sin embargo, esto no fue un impedimento para que la enóloga mendocina Romina Carparelli decidiera cerrar una etapa clave en su vida laboral: le dijo adiós a Margot, la bodega en la que trabajó durante 15 años, para darle forma al sueño de tener un vino con identidad propia.

Así, a fines del 2021, vieron la luz las primeras etiquetas de Calisto Wines, proyecto con el que se puso la camiseta de emprendedora.

"Trabajar en un proyecto propio es una tarea desafiante; cada día de trabajo nace en la propia expectativa de verlo crecer, de llegar a los objetivos que se van planteando, de soñar con lo que vendrá", explica Romina, en diálogo con iProfesional, para luego agregar que "Calisto viene desde muy adentro mío; te diría que lo estoy criando y eso lleva mucho tiempo y sobre todo mucho amor".

Romina Carparelli dejó su puesto como enóloga en una bodega para tener su propio proyecto

El desafío de ser emprendedora y su propia jefa

En cualquier trabajo, trazarse objetivos bajo una estructura y con un equipo, puede hacer todo más fácil, pero también, puede convertirse en una limitante.

"Los últimos años tuve una transformación en lo personal y necesitaba mi espacio, un lugar donde poner a funcionar algunas ideas que tenía", explica Romina.

"Me gusta el trabajo independiente, trabajar es algo central en mi vida, disfruto hacerlo y necesito estar muy en sintonía con lo que hago porque le dedico gran parte de mi vida", agrega, para luego resaltar que el proyecto del vino propio "me dio la oportunidad de diversificarme".

El proyecto se llama Calisto Wines y se enfoca en pequeñas producciones de vinos  Malbec y Cabernet Sauvignon

Romina asegura que lo más problemático de ser emprendedora "es saber cortar, porque siempre uno se engancha y pasan las horas. El tema es que para un proyecto personal no hay domingos ni feriados".

Sin embargo, no reniega de haber dejado la relativa comodidad de trabajar para una Pyme y ser ahora su nueva jefa: "Estoy en todos los detalles y me encanta".

"Trabajar con una estructura mínima hace que uno se ocupe de muchos temas a la vez y siempre el enfoque lo terminamos poniendo en la calidad de los vinos", cuenta.

"Anticipar compras de insumos y llevar un control de costos permanente es clave para poder subsistir en un mercado tan competitivo como el del vino", agrega.

En cuanto al aspecto más desafiante, que es la espalda fianciera, la enóloga señala que todavía está en una etapa de inversión, pero confía en que "de aquí a algunos años veré el fruto del trabajo".

"Para un proyecto personal no hay sábados ni domingos", asegura la enóloga

Vinos de partida limitada, con foco en el Malbec

Claramente, se trata de un proyecto personal de partidas limitadas: para su primera cosecha, Romina elaboró 15.000 botellas, repartidas entre cuatro etiquetas: tres Malbec de diferentes niveles y un Cabernet Sauvignon.

"Centré la atención en el Malbec porque Argentina es Malbec. Si bien hay una gran oferta, es la variedad más demandada en Mercado local e internacional", explica.

"Argentina realmente encontró un distintivo en el Malbec y es nuestro trabajo dar toda la diversidad que el mercado requiere", agrega.

"Centré la atención en el Malbec porque Argentina es Malbec", dice Romina

En cuanto al Cabernet Sauvignon, señala que "vengo elaborando este varietal en la zona del Valle de Uco hace años y me gustan los resultados, sumado a su enorme popularidad".

A modo de síntesis, Romina explica que, al tratarse de un proyecto personal en el que puso capital y esfuerzo, el margen para tomar riesgos no era muy amplio: "Mi objetivo fue comenzar con un portfolio bien comercial, tener lo que la mayoría busca en los segmentos de precios más competitivos".

"Me gustaría poder hacer vinos blancos y vinos espumantes, trabajé mucho tiempo en eso y es una cuenta pendiente que tengo en mi proyecto", completa.

Cómo nació su pasión por los vinos

Su camino en la enología, explica, comenzó apenas terminó el colegio secundario: "En esa etapa de la vida creo que estamos más enfocados en cumplir mandatos familiares, corriendo para llegar rápido a destino, ‘haciendo carrera’ como dicen. Pero lo cierto es que después de varios años he podido encontrarme con esta pasión, con ese deseo que motiva a dejar atrás prejuicios y animarse a transitar nuevos caminos. Estoy apasionada, lo estoy disfrutando mucho en este momento", asegura.

Cuando se le pregunta qué busca transmitir con los vinos que elabora, Romina asegura que le encantan los vinos "francos y fáciles de tomar, independientemente de su valor".

Romina empezó estudiando por mandato familiar pero descubrió la pasión por el vino

"Cómo enóloga es un gran desafío lograr vinos distinguidos, de alta gama. No sobrecargar, encontrar en lo sencillo lo más interesante. Destacar lo que la uva propone y lograr con cada corte vinos estilosos, proporcionados y recordables en un mar de marcas y winemakers prestigiosos", completa.

De cara al futuro, Romina cuenta que "a medida que vayamos creciendo ir ampliando a los varietales menos populares pero que dan vinos súper interesantes en las zonas más altas de Mendoza", afirma.

"Voy con calma, sabiendo que los tiempos de espera en el vino son largos, tratando de planificar lo que viene para poder tener un proyecto que sea autosustentable", subraya Romina.

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