Este vino Malbec se consagró como el número 1 de Argentina a nivel mundial
La marca de vino Trivento, producido por Bodega Trivento, se mantiene por sexto año consecutivo como el vino argentino N°1 en el mundo en ventas en valor, según datos de IWSR Drinks Market Analysis. Se trata de un período que abarca desde 2020 hasta 2025.
El logro llega en un momento especial para la bodega mendocina ya que este año celebra 30 años de trayectoria en la industria vitivinícola.
"Mantenernos por sexto año consecutivo como el vino argentino N°1 en el mundo en valor nos confirma que estamos conectando con lo que hoy buscan las personas: experiencias significativas, autenticidad y consistencia", expresó Marcos Jofré, CEO de la firma.
El ejecutivo atribuyó el resultado al trabajo de una visión de largo plazo y del compromiso de todo el equipo, que ha sabido adaptarse a las transformaciones del mercado global durante tres décadas.
Cuáles son los mercados donde domina el vino argentino Trivento
La estrategia internacional de la bodega muestra resultados concretos en sus principales plazas y los números reflejan una presencia consolidada en tres continentes.
En Reino Unido, Trivento se posiciona entre las diez marcas de vino más importantes del mercado. Su línea Reserve Malbec continúa siendo el Malbec más vendido en valor, según Nielsen Scantrack con datos hasta marzo de 2026.
El mercado británico representa uno de los bastiones históricos de la marca. La preferencia por el Malbec argentino en ese país ha sostenido el crecimiento durante años.
Brasil muestra un panorama igualmente favorable. Trivento Reserve lidera el segmento premium de R$50 o más, según Nielsen Scantrack.
En ese mismo mercado, Trivento White Malbec se posiciona como el más vendido en el segmento de vinos blancos argentinos. Los datos corresponden al período móvil anual que termina en marzo de 2026.
Estados Unidos completa el mapa de dominio internacional. Allí, la firma ocupa el segundo lugar entre las marcas argentinas por volumen.
Trivento Reserve Malbec se ubica como el segundo Malbec argentino más vendido dentro del segmento premium, según Circana/IRI. Mientras tanto, Trivento White Malbec lidera como el vino argentino más vendido en la categoría White Varietals.
Ese mismo producto ocupa el tercer puesto dentro de la categoría total de blancos. Los registros corresponden al período móvil anual que cierra en marzo de 2026.
Cómo cambió el consumidor de vinos en el mundo
El consumo global de vino atraviesa una transformación estructural que redefine la industria. Las ocasiones de consumo se diversifican y los hábitos se moderan.
El vino dejó de ser una elección automática para convertirse en una decisión más reflexiva y consciente, donde cada botella debe justificar su lugar en la mesa del consumidor.
"Hoy nuestro desafío es generar propuestas que tengan sentido en la vida de las personas. Entender cuándo, cómo y por qué eligen un vino es clave para seguir siendo relevantes", señaló Silvina Barros, Marketing Manager de Trivento.
En este nuevo escenario, el valor ya no se mide únicamente por el precio. La capacidad de generar conexión emocional, identidad y significado define el éxito de una marca.
Las bodegas que logran construir esa relación con el consumidor son las que sostienen su crecimiento. El resto enfrenta un mercado cada vez más exigente y selectivo.
La estrategia que llevó a Trivento a 30 años de éxito
La bodega consolidó un modelo que combina innovación y tradición enológica y logró construir una identidad sólida que evolucionó junto a los mercados durante tres décadas.
Entre sus vinos se puede buscar productos que se enmarcan en diferentes ocasiones de consumo y perfiles de consumidores. Desde el icónico Eolo Malbec hasta propuestas innovadoras como White Malbec, la marca amplió la presencia del vino argentino en los principales mercados.
Ese enfoque cultural permite a Trivento no solo acompañar los cambios en el consumo sino también impulsa la evolución del vino argentino en el escenario global.
La bodega apuesta por experiencias que trascienden el producto. Cada botella busca generar un momento memorable en la vida del consumidor.
Qué hay que tener en cuenta en el momento de elegir un buen vino
Elegir un buen vino no siempre implica comprar la botella más cara ni conocer en profundidad sobre variedades de uva o regiones vitivinícolas. Para los consumidores, la clave pasa por identificar algunos aspectos básicos que permiten hacer una compra más acertada y encontrar una etiqueta que se adapte tanto al gusto personal como a la ocasión.
Uno de los primeros puntos a observar es la información de la etiqueta. Allí figuran datos relevantes como la variedad de uva, el año de cosecha, la bodega elaboradora y la zona de origen. Estos elementos ofrecen una primera referencia sobre el estilo del vino y ayudan a comparar distintas opciones. En muchos casos, las bodegas también incorporan una breve descripción de las características que pueden esperarse en la copa.
La cepa es otro factor determinante. Quienes prefieren vinos suaves y frutados suelen inclinarse por opciones como Pinot Noir o Bonarda, mientras que quienes buscan mayor estructura y cuerpo encuentran en el Malbec o el Cabernet Sauvignon alternativas más intensas. En el caso de los blancos, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés presentan perfiles muy diferentes entre sí, por lo que conocer sus principales características facilita la elección.
La región donde fue elaborado también influye en el resultado final. En Argentina, provincias como Mendoza, San Juan, Salta, Neuquén y Río Negro producen vinos con perfiles particulares debido a las diferencias de clima, altura y tipo de suelo. Estas condiciones modifican la maduración de la uva y aportan rasgos distintivos en aroma, acidez y concentración.
El precio, por otra parte, no siempre es un indicador absoluto de calidad. En el mercado existen numerosas etiquetas de gama media que obtienen buenos puntajes en concursos internacionales y reciben excelentes críticas de especialistas. Para un consumidor, muchas veces resulta más conveniente probar diferentes bodegas y estilos antes que elegir únicamente en función del valor de la botella.
Otro aspecto que suele pasar inadvertido es el estado de conservación. Al momento de la compra conviene verificar que la botella no presente pérdidas, que el nivel del vino sea el adecuado y que haya sido almacenada lejos de fuentes de calor o de una exposición prolongada a la luz. Una mala conservación puede afectar el producto incluso si se trata de un vino de alta calidad.
Finalmente, los especialistas coinciden en que el mejor vino será aquel que responda al gusto de quien lo va a disfrutar y armonice con la comida o el momento de consumo. La experiencia personal continúa siendo el principal criterio de elección y, a medida que se prueban distintas variedades y regiones, resulta más sencillo identificar los estilos preferidos y descubrir nuevas etiquetas que ofrezcan una buena relación entre calidad y precio.