ALIANZAS

Uruguay y China intercambiaron borradores de referencias y harán estudio de factibilidad

Se avanzará en un acuerdo comercial con China, una noticia que sacudió la agenda local y regional, con ecos dispares entre los socios del Mercosur
ACTUALIDAD - 09 de Septiembre, 2021

Aunque no es la primera vez que la sigla TLC (Tratado de Libre Comercio) aparece en el mapa político uruguayo asociado al país con más habitantes del planeta, las reacciones al anuncio del presidente Luis Lacalle Pou de que se avanzará formalmente en la concreción de un acuerdo comercial con China sacudió la agenda local y regional, con ecos dispares entre los tres socios del Mercosur.

En el plano local, las horas posteriores al anuncio mostraron un escenario abierto a la negociación, con declaraciones de líderes opositores dispuestos a formar parte de las conversaciones. Mientras que el Frente Amplio saludó la iniciativa de convocar a todos los partidos políticos y se consideró positiva la propuesta china, el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, planteó ciertos reparos o salvedades pero a la vez se pronunció a favor de crear un ámbito tripartito para discutir el TLC. El ministro de Trabajo Pablo Mieres, en tanto, planteó la instalación de "mesas de diálogo sectoriales" para realizar estudios técnicos que determinen el impacto en cada rubro.

Por el lado regional, las mayores repercusiones vinieron por el lado argentino, principal opositor a la negociación bilateral, y de quien Uruguay espera las principales resistencias, más allá de que en el gobierno confían en poder avanzar sin llegar a un escenario de sanciones o represalias.

Uruguay analiza acuerdos con China.

En la cúpula del gobierno de Alberto Fernández, que ya había sido advertida sobre el inminente anuncio, reaccionaron con cautela ante la noticia. Ni el presidente ni su canciller Felipé Sola –que son los que han participado de las conversaciones con Luis Lacalle Pou y el canciller uruguayo Francisco Bustillo– se pronunciaron públicamente, como sí lo hicieron –y de forma bastante crítica– integrantes del gabinete argentino y de los equipos negociadores.

Entre esas voces estuvo por ejemplo la del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que ateniéndose al libreto que ha seguido tradicionalmente la Argentina, planteó que "Uruguay puede hacer un acuerdo bilateral con China por fuera del Mercosur o puede seguir en el Mercosur". En otras palabras, el jerarca advirtió que una opción no es compatible con la otra.

En Brasil, aliado clave en las pretensiones de Uruguay de avanzar a su propio ritmo en acuerdos comerciales, el asunto concitó casi nula atención mediática, centrada mayormente en la crisis institucional desatada por las tensiones entre el gobierno de Jair Bolsonaro y el Supremo Tribunal Federal.

Sin embargo, una importante figura del Ministerio de Economía –liderado por el liberal Paulo Guedes, quien ya había planteado su sintonía con la propuesta aperturista uruguaya– dijo públicamente que el anuncio de Uruguay estaba avalado por esa cartera. "Entiendo que la iniciativa de Uruguay está en línea con lo que viene defendiendo el Ministerio de Economía, es decir, la modernización del Mercosur, con mayor flexibilidad negociadora para los países miembros. Este es otro ejemplo de una realidad que se impone, dada la pérdida de dinamismo del bloque, observada en las últimas décadas", dijo el secretario de Comercio Exterior, Lucas Ferraz, citado por O Globo.

En Itamaraty –siempre más reticente a la apertura al mundo–, las declaraciones fueron menos contundentes. La Cancillería brasileña señaló que se trata de "un anuncio preliminar del gobierno de Uruguay" y que "aún no hay elementos concretos a la vista".

En la conferencia del martes, en la que anunció el inicio de las negociaciones con China, Lacalle Pou dijo contar con un "respaldo aceptable" por parte de Brasil para avanzar, una condición que China ha planteado en años anteriores como indispensable para acordar con Uruguay.

De todos modos, en el gobierno de Lacalle Pou destacan que en las comunicaciones con China no se plantearon, al menos de forma explícita, ese tipo de condicionantes. Consultado al respecto el martes, el presidente se remitió a las palabras del embajador chino Wang Gang, que planteó que su país se acogía a "la propuesta de la parte uruguaya de iniciar las negociaciones de un TLC entre los dos países". "Está claramente hablando de un tratado bilateral", remarcó Lacalle Pou.

Eso no quiere decir, sin embargo, que en el Poder Ejecutivo desestimen el rol de Brasil –principal potencia de América Latina– en el acercamiento de China. Por el contrario, Lacalle Pou reconoció que la posición de Bolsonaro y su ministro de Economía, Paulo Guedes, son favorables a los intereses uruguayos y que por eso Uruguay busca "aprovechar" la oportunidad. "Nosotros hoy tenemos determinada posición de Brasil. No sé si va cambiar. Sé que la que tenemos hoy nos sirve a los intereses uruguayos en el caso de avanzar bilateralmente con China. Si nos sirve ahora, aprovechemos", dijo Lacalle Pou consultado sobre la cercanía de las elecciones en Brasil y el posible regreso de Lula da Silva.

Paraguay, por su parte, reiteró tras el anuncio uruguayo su postura histórica de moverse "como bloque". El embajador de Paraguay, Rogelio Benítez, dijo a El Observador que si bien su país es "muy respetuoso de las manifestaciones de los distintos estados miembros" del Mercosur, en el Tratado de Asunción "está escrito que hay que encontrar soluciones por consenso". "No se habla de decisiones unilaterales (en el tratado). Nosotros respetamos y entendemos que el bloque tiene que ser un trampolín para lograr beneficios para todos sus socios, pero somos fuertes en la medida que avancemos unidos", aseguró.

Uruguay y China, al borde de nuevos acuerdos.

En ese contexto, Benítez aseguró que Paraguay "va a poner sus mejores empeños" para lograr el consenso y defendió la "posición principista" de su país. "El bloque tiene que ser la vía para lograr avanzar en este mundo de alta competitividad pero no podemos rendirnos ante los inconvenientes de relacionamiento entre los miembros que, además, siempre van a existir", agregó. Para el gobierno de Paraguay el "gran objetivo" es moverse, consolidarse y proyectarse "como bloque" y, según le transmitió el canciller Euclides Acevedo a Benítez, el gobierno va a hacer "las consideraciones que crea convenientes" dentro del bloque para "conciliar las posiciones". "Lo más fácil es buscar mayorías pero ese no es el sentido del tratado. El tratado nos obliga a poner nuestros esfuerzos para tener una visión como bloque", aseguró.

Términos de referencias y estudio de factibilidad

Si, como dijo Lacalle Pou, cada día que pasa es "un día perdido", en su gobierno no quieren perder el tiempo. En esa línea, Uruguay y China ya compartieron borradores de términos de referencias, es decir las áreas genéricas de interés que cada país pretende abarcar en un eventual acuerdo, y realizarán el estudio de factibilidad en conjunto.

En la actual administración pretenden que ello ya marque una diferencia con lo que ocurrió en el último mandato frenteamplista. A comienzos de 2017, pocos meses después de que el gobierno encabezado por Tabaré Vázquez acordara con el presidente chino, Xi Jinping, avanzar en un TLC, el canciller Rodolfo Nin Novoa dijo ante la comisión del Senado –e interrogado por el hoy presidente Lacalle Pou– que estaban a la espera de una respuesta de China a los términos de referencia enviados por Uruguay.

Entre las áreas de negociación que Uruguay proponía, Nin Novoa mencionó el "trato nacional y acceso al mercado de bienes, reglas de origen, facilitación del comercio y cooperación aduanera, defensa comercial y prácticas desleales de comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, obstáculos técnicos al comercio, inversión, comercio transfronterizo de servicios, comercio electrónico, compras públicas, política de competencia, propiedad intelectual, normas laborales, medioambiente, cooperación, comercio y género, pequeñas y medianas empresas, coherencia regulatoria, transparencia y lucha contra la corrupción, administración del acuerdo, solución de controversias, excepciones generales y disposiciones finales". En esa sesión de 2017, Lacalle Pou llamó la atención sobre lo que entendía era una inexistente respuesta china a los planteos de Uruguay.

En paralelo, el gobierno de Tabaré Vázquez había elaborado un informe interno de impacto de un eventual TLC con China. El documento, redactado en conjunto por la Asesoría de Política Comercial (MEF); Dirección General para Asuntos Económicos Internacionales (MRREE), la Unidad de Asuntos Internacionales (MGAP), el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) y Uruguay XXI, abordó distintos escenarios: la situación sin Acuerdo, la firma de un TLC bilateral "con la aquiescencia expresa o implícita" por parte de los socios del Mercosur, la firma de un TLC bilateral sin aval de los socios, la firma de un TLC con cláusula de adhesión para los socios, y un acuerdo de China con todo el Mercosur.

El documento, fechado en diciembre de 2016, concluía que la mayor ganancia se obtendría con un acuerdo de todo el bloque, aunque ello no era viable políticamente. Como alternativa, señalaba que "la negociación bilateral sin la aprobación explícita o implícita del Mercosur no parece ser un escenario favorable para Uruguay en materia de impacto económico".

"El resultado positivo para Uruguay se obtiene asumiendo incambiadas las condiciones de acceso a otros mercados, en particular, al resto del Mercosur. Si un acuerdo con China resultara en la eventual adopción de represalias en materia de acceso a mercados en la región, se agregan sensibilidades que dependiendo del tamaño de las retaliaciones pueden volver atractivo o no el acuerdo bilateral. Esto dependerá en buena medida de la forma en que se procese en la interna del Mercosur la negociación bilateral de Uruguay con China, y entonces son escasas las posibilidades actuales de contar con una evaluación apropiada", advertía el informe de la administración frenteamplista.

El gobierno encabezado por Lacalle Pou, sin embargo, confía en lograr un acuerdo con China sin que ello signifique sanciones por parte del bloque, según dijeron en estas horas desde Torre Ejecutiva. Esa percepción fue ratificada por el presidente, quien afirmó que espera no encontrar represalias de sus socios, más allá de "un poco de incomodidad".

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