La película de culto uruguaya que vuelve a escena con la posible visita de León XIV
El clásico del cine uruguayo regresa a las pantallas a casi 20 años de su estreno. La historia de un pueblo que se prepara para recibir a Juan Pablo II y de quienes intentan ganar dinero con la llegada de miles de fieles tiene un inesperado paralelismo con la expectativa comercial que despierta la posible visita de León XIV a la Argentina. Hoteles, alquileres temporarios, excursiones y merchandising ya se suman a la lista de oportunidades.
Hay películas que envejecen y otras que recuperan actualidad cuando la realidad vuelve a parecerse demasiado a la ficción. El baño del Papa, una de las producciones más reconocidas del cine uruguayo, pertenece a la segunda categoría. Estrenada en 2007, la película de Enrique Fernández y César Charlone vuelve a ganar protagonismo ante la anunciada visita de León XIV a Uruguay y la Argentina, prevista para noviembre.
La coincidencia no es menor ya que mientras los preparativos para recibir al pontífice movilizan a comerciantes, hoteleros, propietarios y agencias de turismo, la película reconstruye con humor y una dosis de desencanto lo que sucede cuando una localidad espera una multitud y sus habitantes imaginan que esa llegada puede cambiarles la vida.
La historia transcurre en 1988, cuando Melo, una ciudad uruguaya próxima a la frontera con Brasil, se prepara para recibir a Juan Pablo II. Los vecinos calculan que llegarán unos 50.000 visitantes y empiezan a pensar cómo aprovechar la oportunidad: vender comida, bebidas y recuerdos parece una manera sencilla de conseguir ingresos extraordinarios.
Pero Beto, el protagonista interpretado por César Troncoso, tiene una idea diferente. Contrabandista que recorre la zona en bicicleta, decide construir un baño frente a su casa y cobrarles a los peregrinos por utilizarlo. La inversión, que supone un esfuerzo económico para su familia, se convierte en una apuesta comercial de resultado incierto. El desenlace expone la distancia entre las expectativas y la realidad, pues la concurrencia termina siendo muy inferior a la prevista, los negocios no funcionan como se esperaba y el emprendimiento de Beto queda atrapado en una jornada que no produce los ingresos soñados.
La película convierte esa frustración en una historia que combina comedia, drama social y una mirada sobre la economía cotidiana de los sectores populares. El baño que Beto intenta alquilar es mucho más que una ocurrencia: representa la necesidad de encontrar una oportunidad en un acontecimiento extraordinario, aun cuando nadie pueda garantizar el resultado.
De la ficción a los negocios que ya moviliza la visita papal
Casi cuatro décadas después de los acontecimientos que inspiraron la película, la expectativa por la llegada de León XIV vuelve a poner en primer plano esa misma pregunta: ¿cuánto dinero puede mover una visita papal y quiénes consiguen aprovecharla? En tal sentido, surgió un sinfín de actividades que comenzaron a prepararse para recibir al pontífice, que va desde la venta de productos con su imagen, a las propuestas de las agencias de viajes y de propietarios de inmuebles próximos a la Basílica de Luján.
Entre los artículos ofrecidos aparecen banderas, remeras, llaveros y otros recuerdos, que para el caso de las primeras los precios parten de los $4.000 en comercios porteños, mientras que algunas remeras estampadas con imágenes de León XIV se comercializaban en redes sociales por alrededor de $25.000.
El turismo constituye otro de los sectores que busca capitalizar el acontecimiento, ya que desde distintas provincias se ofrecen viajes a Buenos Aires, Córdoba y Luján, con propuestas que incluyen traslados, coordinadores, alojamiento y, en determinados casos, comidas.
La demanda potencial también repercute sobre los alquileres temporarios, pues algunos propietarios de viviendas próximas a la Basílica llegaron a pedir miles de dólares por alojamientos durante las jornadas de la visita. Por el lado de la demanda, según datos de Booking se registró un incremento interanual del orden del 1.800% en las búsquedas de alojamiento en esa ciudad para esas fechas.
Claro está que un acontecimiento de tal magnitud tiene un efecto derrame sobre otros rubros, ya que restaurantes, bares, comercios de proximidad, estacionamientos y servicios de transporte podrían recibir una demanda adicional en las zonas donde se concentren las celebraciones. Sin embargo, el movimiento efectivo dependerá de la cantidad de personas que viajen, de la duración de su estadía y de la distribución de los actos religiosos.
La expectativa económica es considerable, pero también existe un riesgo: comprar mercadería, contratar servicios o fijar tarifas extraordinarias sobre la base de una concurrencia que finalmente puede ser menor a la prevista.
La salud del Papa introduce una variable decisiva
Pero el panorama puede verse alterado drásticamente, ya que la posibilidad de que la visita se concrete mantiene un grado de incertidumbre, pues como se sabe, León XIV fue sometido a una operación para extirparle un tumor pulmonar y, según se informó la realización de la gira por Uruguay, la Argentina y Perú dependerá de su evolución clínica y de las indicaciones médicas.
La agenda preliminar contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján. El interés de comerciantes y prestadores turísticos, por lo tanto, no se limita a la dimensión religiosa del acontecimiento: también está vinculado con la posibilidad de recibir a una cantidad extraordinaria de visitantes en pocos días. La incertidumbre recuerda, con las diferencias propias de cada época, el planteo central de El baño del Papa. En la película, los habitantes de Melo preparan sus pequeños negocios convencidos de que la llegada de una multitud les permitirá mejorar sus ingresos. El problema aparece cuando las previsiones no se cumplen.
La enseñanza económica es sencilla: una demanda extraordinaria puede generar oportunidades, pero también induce a realizar inversiones que solo resultan rentables si se alcanza un determinado volumen de ventas.
Junto a Whisky, un clásico del cine uruguayo
La vigencia de El baño del Papa también permite recuperar otro título fundamental de la cinematografía uruguaya: Whisky, dirigida por Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, estrenada en 2004 y reconocida con el premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana. Aunque ambas producciones tienen argumentos diferentes, comparten una mirada sobre personajes comunes, sus dificultades económicas y las estrategias que construyen para sobrellevar una realidad que no siempre responde a sus expectativas.
En Whisky, el protagonista es Jacobo, dueño de una modesta fábrica de medias en Montevideo. Su rutina cambia cuando anuncia su llegada un hermano con el que mantiene una relación distante. Para afrontar esa visita, le pide a Marta, su empleada de confianza, que se haga pasar por su esposa.
La película construye, a partir de esa situación, un retrato de la soledad, las apariencias y las pequeñas frustraciones de la vida cotidiana. Su humor discreto y su capacidad para encontrar historias en personajes aparentemente ordinarios la convirtieron en una referencia del cine uruguayo.
En El baño del Papa, en cambio, el foco está puesto en una oportunidad comercial extraordinaria que despierta ilusiones colectivas. Las dos películas muestran, desde perspectivas distintas, cómo las expectativas económicas, los vínculos personales y las limitaciones materiales atraviesan la vida de personas que intentan encontrar una salida. La coincidencia vuelve especialmente pertinente recuperar estos clásicos cuando una visita papal vuelve a poner en movimiento a una ciudad y a una cadena de actividades comerciales.
La película completa, disponible en YouTube
El interés renovado por El baño del Papa llevó a que la Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay publicara la película completa en YouTube, dentro de una iniciativa para acercar el cine de ese país al público. Ver el trailer de El baño del Papa completa en YouTube,
En definitiva, la visita de León XIV vuelve a reunir dos dimensiones que suelen avanzar juntas: la convocatoria religiosa y la expectativa económica. La primera moviliza a los fieles; la segunda despierta el interés de quienes esperan convertir esa concentración de personas en una fuente extraordinaria de ingresos.
La diferencia entre una oportunidad y un negocio exitoso, como muestra la historia, depende de una variable que ninguna película ni ningún pronóstico puede garantizar: que la multitud esperada finalmente llegue.