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Bombazo en la industria automotriz: Milei quiere vehículos con motores "flex" que funcionen 100% a etanol

El proyecto oficial prevé cortes más altos de biocombustibles y habilita autos aptos para mezclas superiores, tomando a Brasil como referencia
Por Diego Mañas
AUTOS - 16 de Mayo, 2026

El Gobierno nacional decidió reabrir un debate que en la Argentina lleva más de dos décadas, pero que en Brasil ya forma parte de la vida cotidiana, y tiene que ver con el uso masivo de biocombustibles en el transporte.

Recientemente se envió a la Cámara de Senadores un nuevo proyecto de ley de biocombustibles. De esta forma, la administración de Javier Milei puso sobre la mesa una batería de cambios que incluyen el aumento de los cortes obligatorios de bioetanol y biodiésel, la habilitación de vehículos "flex fuel", la creación de un mercado electrónico para comercializar biocombustibles y la posibilidad de avanzar hacia mezclas superiores a las actuales.

El dato político y económico más relevante es que, por primera vez en mucho tiempo, la Argentina empieza a mirar de manera explícita el modelo brasileño, donde el etanol ya ocupa un lugar central dentro de la matriz energética vinculada al transporte.

La discusión llega luego de meses de fuertes aumentos en los combustibles líquidos en Argentina y en medio de un escenario internacional atravesado por la volatilidad del petróleo, la tensión geopolítica y la necesidad oficial de reducir importaciones energéticas.

Qué propone el nuevo proyecto de biocombustibles

La iniciativa enviada al Congreso plantea modificaciones importantes respecto del régimen actual.

Firmado por Patricia Bullrich, Pablo Cervi, Enzo Fullone, Ezequiel Atauche y otros senadores afines a La Libertad Avanza, el proyecto propone en biodiésel elevar el corte obligatorio con gasoil desde el actual 7,5% hasta el 10% en el plazo de un año desde la entrada en vigencia de la norma.

En bioetanol, en tanto, el corte obligatorio en naftas pasaría del 12% actual al 15%.

Sin embargo, el proyecto deja abierta la puerta para que el Poder Ejecutivo pueda modificar esos porcentajes de manera discrecional cuando considere que existen razones de abastecimiento, cuestiones técnicas o conveniencia económica. Además, se habilita expresamente la comercialización de mezclas superiores a las obligatorias, siempre dentro de los límites técnicos permitidos.

En los hechos, eso implica abrir la posibilidad para que aparezcan en estaciones de servicio combustibles con una participación mucho más elevada de biocombustibles, algo que en Brasil ya ocurre desde hace años.

La propuesta también incorpora la autorización para la circulación de vehículos con motores "flex fuel", preparados para utilizar mezclas superiores de bioetanol y biodiésel. El texto especifica que la habilitación podrá alcanzar tanto a vehículos nuevos como a unidades modificadas bajo reglamentación específica.

Qué son los motores flex fuel y por qué Brasil es el ejemplo que mira la Argentina

Los llamados motores "flex fuel" o "motores flex" son propulsores preparados para funcionar con diferentes proporciones de combustibles fósiles y biocombustibles.

En el caso brasileño, esos vehículos pueden utilizar indistintamente nafta o etanol hidratado, o cualquier combinación entre ambos. La tecnología se desarrolló masivamente en Brasil a partir de comienzos de los años 2000 y cambió por completo el mercado automotor del vecino país.

Hoy prácticamente todos los autos livianos nuevos vendidos en Brasil salen de fábrica con tecnología flex. Eso significa que millones de consumidores brasileños pueden elegir diariamente cargar nafta o etanol según el precio relativo de cada combustible.

El sistema terminó generando una demanda estructural enorme para la industria azucarera y etanolera brasileña, que se convirtió en una de las más grandes del mundo. Brasil también avanzó en paralelo con porcentajes de mezcla mucho más altos que los argentinos.

Mientras en Argentina el corte obligatorio de bioetanol ronda actualmente el 12%, en Brasil las naftas contienen porcentajes cercanos al 27% de etanol anhidro, además de existir surtidores específicos de etanol hidratado para vehículos flex.

Ese diferencial es justamente uno de los argumentos centrales de las provincias productoras argentinas y de las cámaras empresarias que desde hace años reclaman un esquema más agresivo de incorporación de biocombustibles.

Córdoba, Tucumán y Santa Fe: las provincias que empujan el cambio

El debate alrededor de los biocombustibles tiene un fuerte componente federal. Es que Córdoba se consolidó en los últimos años como el principal polo productor de bioetanol de maíz. Tucumán, Salta y Jujuy sostienen históricamente la producción de etanol de caña de azúcar. Santa Fe, por su parte, concentra buena parte de la capacidad instalada de biodiésel.

Todas esas provincias vienen reclamando desde hace años un aumento de los cortes obligatorios y una política de largo plazo que permita expandir inversiones.

El argumento económico del sector es relativamente simple, puesto que, según entienden, cuanto mayor sea el uso de biocombustibles, menor será la necesidad de importar combustibles fósiles y mayor será el agregado de valor local sobre materias primas agrícolas. También sostienen que la Argentina cuenta con capacidad industrial ociosa suficiente para incrementar rápidamente la producción.

Desde hace años, empresarios y funcionarios provinciales sostienen que la Argentina quedó retrasada respecto de otros países de la región en materia de integración energética entre agroindustria y transporte.

Un mercado electrónico y más competencia entre productores

Otro de los ejes del proyecto es la creación de un mercado electrónico para la comercialización de biodiésel y bioetanol.

Según el texto oficial, se tratará de una plataforma digital administrada por un organismo independiente con experiencia en negociación de productos energéticos.

La idea del Gobierno es concentrar allí las operaciones vinculadas al cumplimiento de los cortes obligatorios. Los cupos se asignarían mediante rondas de negociación en las que participarían productores de biocombustibles y empresas mezcladoras.

En el caso del bioetanol, además, se establece que la asignación deberá dividirse en partes iguales entre productores de caña de azúcar y maíz. La propuesta busca introducir un esquema más competitivo y menos regulado que el actual.

También habilita contratos a término de libre negociación entre productores y mezcladores.

El precio ofertado no podrá superar la denominada "paridad de importación", una referencia que funcionará como techo para evitar que el mercado local quede por encima de los valores internacionales.

Biometano y SAF: el Gobierno suma nuevos combustibles

La iniciativa no se limita solamente a biodiésel y bioetanol. El proyecto incorpora además regulaciones vinculadas al biometano y al denominado SAF, el combustible sostenible de aviación.

En el caso del biometano, se habilita expresamente la posibilidad de inyectarlo en los gasoductos del sistema nacional de transporte. También se permite su almacenamiento y transporte como gas comprimido o licuado. La comercialización será libre y no estará sujeta a cortes obligatorios.

Algo similar ocurre con el SAF o biojet, que quedará liberado de mandatos mínimos de mezcla. El Gobierno intenta así abrir un esquema más amplio para el desarrollo de nuevos combustibles renovables.

El trasfondo: combustibles cada vez más caros en Argentina

La reaparición del debate sobre biocombustibles coincide con un contexto de fuertes aumentos en los combustibles líquidos.

Durante los últimos meses, las naftas y el gasoil acumularon incrementos impulsados por la actualización de impuestos, la suba internacional del petróleo y la política oficial de recomposición de precios relativos.

En distintos momentos del último año, las petroleras aplicaron aumentos mensuales consecutivos que impactaron directamente sobre transporte, logística y costos productivos.

Ese escenario volvió a darle fuerza al argumento histórico de las provincias productoras de biocombustibles de utilizar más etanol y biodiésel, que podría funcionar como amortiguador frente a la volatilidad del petróleo internacional.

Meses atrás, la Secretaría de Energía flexibilizó especificaciones técnicas para permitir mezclas de hasta 15% de bioetanol en naftas. Ahora, con el proyecto enviado al Congreso, esa discusión pasa directamente al plano legislativo.

La industria automotriz y el interrogante sobre los vehículos flex

Uno de los aspectos que más expectativa genera dentro del sector es la eventual adaptación de la industria automotriz argentina. Brasil ya cuenta con una estructura completamente desarrollada para fabricar y comercializar vehículos flex.

Muchas automotrices que producen en ambos países ya disponen de plataformas y tecnologías compatibles. Por eso, parte del sector considera que una eventual transición podría resultar mucho más rápida de lo que hubiera sido años atrás.

Sin embargo, todavía existen interrogantes regulatorios, técnicos y comerciales.

Un debate energético que vuelve al centro de la escena

El proyecto de ley todavía deberá atravesar el Congreso y promete abrir una discusión intensa entre petroleras, provincias productoras, industrias automotrices y empresas agroindustriales.

Pero aun antes de ese debate parlamentario, la iniciativa ya dejó una señal política, y es que el Gobierno decidió habilitar una discusión mucho más amplia sobre el papel que pueden ocupar los biocombustibles dentro de la matriz energética argentina. Y en ese debate, Brasil aparece inevitablemente como el espejo más cercano.

La pregunta que empieza a sobrevolar ahora en la Argentina es si existe margen político, industrial y económico para recorrer parte de ese mismo camino.

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