La Unión Europea acordó limitar a la mitad las importaciones de autos híbridos chinos
El bloque busca reducir el ingreso de los vehículos chinos y forma parte de una negociación más amplia para corregir el desequilibrio comercial
La Unión Europea (UE) avanzó en un acuerdo con China para reducir el ingreso de vehículos híbridos e híbridos enchufables al mercado europeo. La iniciativa busca moderar las exportaciones de automóviles del país asiático y forma parte de una negociación más amplia para corregir el desequilibrio comercial entre ambas economías.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, confirmó el entendimiento y afirmó que "hemos llegado a un acuerdo para moderar las exportaciones chinas de vehículos híbridos e híbridos enchufables a la UE".
El funcionario también destacó el alcance potencial de la medida. "Esto abre la posibilidad de reducir las exportaciones chinas a la mitad", añadió en declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg.
El principio de acuerdo llegó después de dos días de reuniones en Beijing entre Sefcovic y el ministro de Comercio chino, Wang Wentao. Las conversaciones forman parte de los esfuerzos de Bruselas para abordar el creciente déficit comercial con China, una cuestión que ambos representantes continuarán tratando en sus próximos encuentros.
"Vine acá con un propósito claro: comenzar a reequilibrar la relación comercial entre la UE y China. El déficit comercial representa un enorme desafío para la Unión Europea", sostuvo el representante de la Comisión Europea.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, se da la mano con el ministro de Comercio chino, Wang Wentao.
El déficit comercial con China, en el centro de las negociaciones
El avance sobre las importaciones de vehículos híbridos se convirtió en uno de los puntos visibles de las tensiones comerciales entre Europa y Beijing. Sin embargo, el problema excede al sector automotor: los líderes de la UE están preocupados por un déficit comercial que supera los 1.000 millones de euros diarios.
En Bruselas reclaman que China deje de inundar el mercado europeo con productos de bajo costo y subvencionados que, según las autoridades del bloque, perjudican a los fabricantes locales. En ese contexto, países como Francia y Alemania sostienen que, si no hay cambios en el corto plazo, la UE debería considerar nuevas herramientas para restringir el acceso de productos chinos a su mercado.
Por el momento, Sefcovic no difundió los detalles del entendimiento sobre los vehículos híbridos. No obstante, trascendió que el acuerdo tendría una vigencia de cuatro años. Los embajadores serían informados durante este fin de semana, lo que permitiría a los gobiernos europeos evaluar si las condiciones pactadas son suficientes para contener los pedidos de nuevas investigaciones, aranceles y eventuales represalias comerciales.
El entendimiento también incluiría concesiones de China en otros rubros. Entre ellas, una ampliación del acceso de determinados productos europeos al mercado chino y medidas para acelerar las licencias de exportación de tierras raras, insumos fundamentales para la fabricación de tecnologías modernas.
Tras las reuniones, Sefcovic resumió los avances en su cuenta de X y destacó los principales compromisos alcanzados con su par chino.
"El comercio entre la UE y China necesita un verdadero reequilibrio. Con el ministro Wang Wentao hemos alcanzado un entendimiento compartido para: reducir a la mitad las exportaciones de HEV y PHEV; mejorar el acceso al mercado de China; facilitar aún más las licencias de exportación de tierras raras. Un primer paso. Doy la bienvenida al compromiso genuino. Nos reuniremos de nuevo para enero", posteó el funcionario.
El resultado de las negociaciones será clave para determinar si el entendimiento permite reducir las tensiones comerciales entre las dos economías o si Europa avanza con nuevas restricciones para proteger a sus industrias.
Argentina se alineó con EE.UU. para frenar la "sobreproducción" de China
Esta noticia llegó justo días después de que el gobierno de Javier Milei diera otro paso en su alineamiento comercial con Estados Unidos. Se adhirió a una declaración internacional impulsada por el presidente Donald Trump para enfrentar un problema que Washington define como "sobrecapacidad" o "sobreproducción" industrial. Detrás de esa expresión técnica aparece, aunque el documento no lo menciona expresamente, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y otros países asiáticos cuyos productos considera de baja calidad, pero subsidiados y con precios que rompen el mercado.
En forma clara, se trata de una alianza anti China. Pero la pregunta que se formulan analistas de comercio internacional consiste lo siguiente: ¿esto significa que podrían frenarse o encarecerse en el futuro los autos chinos y otros productos asiáticos que llegan al mercado local? Por ahora, la respuesta es que no, según pudo saber iProfesional en fuentes de la Cancillería. No tendrá efectos prácticos en lo inmediato, sino informativos.
En la Cancillería explican que la adhesión argentina no establece aranceles, prohibiciones ni restricciones concretas a las importaciones. Para ninguno de los países firmantes tampoco. Tampoco obliga al país a aplicar automáticamente las medidas comerciales que eventualmente adopte Estados Unidos.
Se supo, empero, que China hizo llegar su malestar por canales informales al canciller Pablo Quirno y no escalará por ahora porque el documento no nombra a Pekin y porque no tiene efectos prácticos. Pero la embajada china toma nota para futuras negociaciones del swap. Por su parte Trump vuelve a actuar con clubes de países amigos o aliados por fuera de los organismos multilaterales como en este caso la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Lo que se firmó es, por el momento, una declaración política que propone estudiar el fenómeno, intercambiar información y crear plataformas sectoriales para analizar dónde existe una capacidad productiva considerada excesiva y qué consecuencias genera sobre otros países. Pero el documento tiene una fuerte carga geopolítica.
Además de Argentina, adhirieron Australia, Canadá, la Unión Europea, Francia, Alemania, India, Italia, Japón, Corea del Sur, México, Polonia, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. China no aparece mencionada expresamente. Sin embargo, para Washington, el destinatario resulta bastante evidente.
¿Qué significa "sobreproducción" china?
Traducido al lenguaje cotidiano, un país construye enormes fábricas, aumenta su capacidad para producir determinado bien y fabrica mucho más de lo que puede vender dentro de su propio mercado. Entonces necesita colocar ese excedente en el exterior y lo hace a precios muy bajos.
Si además esa producción recibe subsidios estatales, créditos baratos, beneficios fiscales, energía subsidiada u otras ventajas, el producto puede llegar a otros mercados a precios que los fabricantes locales consideran imposibles de igualar. Ese es el argumento de Estados Unidos y de varios países europeos frente a China.
Los sectores que aparecen especialmente bajo la lupa son los autos eléctricos, las baterías, los productos químicos, los semiconductores y los paneles solares, aunque el debate alcanza también al acero y a otras ramas industriales.
Un ejemplo permite entenderlo mejor: si una fábrica china puede producir un millón de vehículos pero su mercado interno absorbe solamente una parte, el resto debe venderse en otros países. Si esos vehículos llegan a precios muy competitivos, pueden ganar rápidamente participación de mercado y desplazar a fabricantes locales.
Para Washington, eso no sería simplemente competencia comercial: sería el resultado de una política industrial estatal que termina distorsionando el mercado mundial. China, naturalmente, rechaza esa interpretación y sostiene que las acusaciones de "sobrecapacidad" son utilizadas por Estados Unidos y Europa como argumento para proteger sus industrias.