La nafta premium, el tipo de cambio y otras yerbas

El precio real del dólar es una incógnita que siempre preocupó a los argentinos. Su relación con el costo de los combustibles podría ser un indicador clave
Por Alberto Pellegrino - Director Ejecutivo en Del Rosario Asset Management
ECONOMÍA - 27 de Junio, 2018

Como primer punto a destacar, no soy economista. Así­ que no voy a utilizar metodologí­a de la ciencia económica tradicional. Este artí­culo no pretende llegar a una conclusión definitiva, sino generar un punto de reflexión para el lector. O como dirí­a la gente de la "Noticia Rebelde" será un aporte más a la confusión general.

En tiempos cuando se rompió el termómetro que medí­a la inflación y existí­a un cepo cambiario, determinar cuál era el valor real del dólar era un tema recurrente para la mayorí­a de los argentinos, ya sea por necesidad o por aspectos culturales que aquí­ no serán analizados.

Existí­an múltiples formas de llegar a ese dato: el TCRM (tipo de cambio real multilateral), la relación entre la base monetaria y el stock de reservas, etc.

Ante mi falta de rigurosidad metodológica traté de encontrar en forma empí­rica un í­ndice más cercano a los mortales, y encontré un alto grado de relación para el perí­odo junio 2012 –febrero 2016 entre el valor de la nafta premium de una de las petroleras y el dólar "libre" de aquella época (ver gráfico más abajo).

La relación mensual entre dólar "libre"/precio de litro premium variaba entre un mí­nimo de 0,89 en abril del 2014 y un máximo de 1,26 en enero del 2014. (Con más del 50% de las observaciones oscilando entre 0,95 y 1,05 y llegando a más del 75% entre 0,92 y 1,075.)

En febrero de 2016 comienza a generarse una bifurcación entre ambas variables.

Está claro que con la llegada de la nueva administración el contexto claramente cambió: acuerdo con holdouts, baja de retenciones, libertad cambiaria, declamación de mayor independencia del BCRA con el consiguiente aumento de las tasas de Lebac del 29% al 38%, apreciación del real en los últimos tiempos y no utilización del mecanismo del dólar futuro como un dólar "polí­tico", entre alguna de las modificaciones.

¿La sumatoria de todas estas medidas explicaba la bifurcación?

Se comenzaban a escuchar tibias voces de economistas que indicaban con mediciones "tradicionales" que se estarí­a generando nuevamente un atraso del tipo de cambio.

A partir de marzo del 2016 estos ratios se transforman a un mí­nimo de 0,69 en abril del 2018 y un máximo de 0,83 en noviembre del 2016, que estarí­a demostrando el atraso cambiario que nos referí­amos anteriormente, para luego volver a encontrar el equilibrio entre mayo y junio de este año.

También parecerí­a corroborar esta hipótesis que los saltos del dólar se producen cuando este ratio se encuentra cercano al rango entre 0,7, como si fuera de alguna forma el mí­nimo que soporta el mercado como apreciación del peso.

Un gran salto se dio entre abril y mayo de este año, cuando el ratio trepa del 0,694 al 0,847, con el pasaje del precio del dólar de $20,8 a $25,4.

Quizás, como manifestara en la primera parte del artí­culo, este valor carece del rigor económico y metodológico, pero hoy con un dólar rozando los $28, los datos empí­ricos parecieran llevarnos a una conclusión de que ambos valores están relacionados en el largo plazo.

Así­ como The Economist utiliza al Big Mac como referencia entre monedas, el valor de la nafta premium podrí­a ser un fácil y buen indicador para evaluar si el peso se encuentra apreciado o depreciado.

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