LA DEUDA AL ROJO VIVO

Optimistas, en el mercado creen que la probabilidad de que el Gobierno arregle con los acreedores es del 70%

Si bien hay una diferencia entre lo que quieren acreedores y el Gobierno, se siguen acercando las demandas. Semana clave para la deuda y Alberto Fernández
ECONOMÍA - 26 de Mayo, 2020

Después del feriado largo tanto en Buenos Aires como en Estados Unidos -allá por el Memorial Day- la semana financiera comenzará otra vez enfocada en lo avances con respecto a la reestructuración de la deuda que encara el Gobierno Nacional.

Luego de que varios grupos de bonistas le enviaran distintas propuestas y Martín Guzmán avisara que estaba a punto de hacerle una contraoferta, las expectativas estarán puestas en si lo que presente el ministro de Economía termina por acercar el acuerdo o, por el contrario, aún se mantiene una distancia muy grande.

Se sabe que los bonistas estarían dispuestos a aceptar una oferta que valga en torno a los 55 dólares de cada 100 que el país les debe. La segunda propuesta de Guzmán, que se desconoce a pesar de algunos trascendidos, estaría aún un poco lejos. Y es parte de la estrategia de la negociación, donde se van soltando de a poco hasta llegar a un punto en común. 

La cuestión es que los fondos de inversión no tienen margen para bajar sus pretensiones mucho más allá de 50 dólares. Y para llegar a ese número el Gobierno debería endulzar mucho más de lo que se desea. 

El correr del tiempo juega a favor de los acreedores que, además, tienen un as debajo de la manga. La aceleración de los pagos, esto es pedir que los títulos que no se paguen como el del viernes pasado dispare solicitudes de cancelación total del título.

Esa estrategia que podría servir para presionar al Gobierno es la que tienen los grandes acreedores, muchos de ellos enfrentados públicamente con la estrategia de Guzmán.

El mayor acreedor de la deuda está en pie de guerra contra Guzmán y lo acusa de no negociar.

Acreedores enojados con Guzmán

Un fiel reflejo de ello es lo que pasó el viernes pasado cuando el grupo de acreedores que tiene a Blackrock como máximo exponente acusó al gobierno de no mantener diálogo con ellos en los últimos 30 días. "Las acciones hablan más que las palabras. Durante el último mes, Argentina prácticamente no ha tenido un compromiso sustancial con sus acreedores", dijeron en un comunicado este grupo que tiene el 25 por ciento de los bonos Macri y 16 por ciento de la deuda ya canjeada.

De todas formas, en la City creen que las chances de que haya un acuerdo empezó a tomar más color. Ahora, y después de que trascendiera una hipotética contraoferta oficial a los bonistas, se cree que hay entre 60 y 70 por ciento de chances de que las negociaciones lleguen a buen puerto. "Pareciera que hay una mayor acercamiento o decisión política de levantar el default del viernes y que la economía no sufra más. Creo que hay margen para que ambos se sienten y lleguen a un acuerdo", afirmó el gerente de un banco de inversión local.

Según un informe de Mercados para Todos, las posturas entre el gobierno y los acreedores, aún con avances, todavía están lo suficientemente lejos como para dilapidar los 500 millones de dólares que se dejaron de pagar el viernes, semejante monto en momentos que las reservas internacionales caen peligrosamente.

"Hay riesgo, entonces, de no llegar a un final feliz. Por otro lado, y relacionado, hay acercamiento y negociaciones entre las partes y declaraciones mutuas que buscan una salida ordenada, con lo cual el no pago del viernes quedaría como anecdótico en las palabras de Guzmán si se llega a una solución en el corto plazo", afirman.

En el mercado no pueden ocultar que a partir del lunes el riesgo legal aumenta luego de oficializado el no pago de intereses, vencido el período de gracia. Pero el default de los precios ya había ocurrido.

El 12 de agosto del año pasado, un día después de las PASO que abriera el camino hacia la presidencia a Alberto Fernández, bonos y acciones se derrumbaron 50% en una rueda y nunca se recuperaron (salvo rebotes circunstanciales), continuando un lento y constante retroceso que llegó hasta hace unos pocos días. Si ese fue el piso se verá en las próximas semanas, dice Mercados para Todos.

La consultora de Costantini cree que hay 60 por ciento de chances de un acuerdo por la deuda.

Un gurú optimista por la deuda

Un informe de Consultatio, la empresa de Eduardo Costantini, dice que los problemas de coordinación entre acreedores que parecían surgir se atenuaron bastante tras versiones que indican que uno de los principales fondos estaría dispuesto a reducir marginalmente sus expectativas. 

"Creemos que hay varios puntos en común y vemos factible un acercamiento mayor en las pretensiones de cada una de las partes. El Gobierno extendió el plazo de la negociación, pero se fijó la fecha del 2 de junio. A nuestro entender, se está dejando fuera del tablero la opción de un Standstill Agreement, lo que entendemos representa un paso positivo", remarca Consultatio.

A estos niveles, creen que hay valor en la deuda: con los VPN -valor presente neto- de las contraofertas, los precios actuales tienen implícito una probabilidad de acuerdo de 60%. "Para nosotros, la probabilidad de acuerdo es mayor. Dado que hay un caso para pensar que la curva de rendimientos podría estar invertida, el mayor atractivo lo vemos en Globales medios y largos", afirman.

Según un informe de Emmanuel Alvarez Agis de la consultora PxQ, el Gobierno se guardó una carta: la redesignación de bonos, la cual le permite durante o una vez terminado el canje redesignar los bonos elegibles con lo cual puede sacar series de bonos en las cuales no haya tenido buena adhesión, quedarse con las que sí aceptaron el canje y ejecutar las CAC (siempre y cuando llegue a los límites requeridos).

"A su vez, a través del documento presentado ante la SEC, el Gobierno dejó establecido que quienes ingresen al canje prestan su conformidad para que sus títulos puedan ser utilizados para alcanzar mayorías en futuros canjes", asegura el ex viceministro de Economía de Axel Kicillof.

"Si las contrapropuestas no avanzan y la negociación se traba, el Gobierno deberá tomar una decisión ya que los plazos se alargarían más de lo esperado y caer en default en esa circunstancia podría generar que se gatillen los pedidos de aceleración en los bonos y otros títulos ejecuten las cláusulas de cross-default, generando un costo más adelante para tener que curar estos eventos", sostiene el informe de PxQ.

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