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Semana clave: Guzmán apuesta al proyecto de Presupuesto para bajar la brecha del dólar blue

El ministro cree que, al dar señales de moderación fiscal para el año próximo, dará el mensaje que el mercado necesita para sacar la presión devaluatoria
ECONOMÍA - 14 de Septiembre, 2020

Martín Guzmán está convencido de que la va a dar vuelta. Que las expectativas negativas que persisten en el mercado sobre la gestión oficial son exageradas. Y que el paso del tiempo le dará la razón. Como cuando terminó de cerrar el acuerdo con los acreedores, que aleja el fantasma del default por los próximos años.

El ministro intenta ponerle un sello a su gestión desde el primer momento, con aquéllo de "tranquilizar" la economía. Insiste con ese concepto. Aunque, en la Argentina, cualquier cosa que denote tranquilidad suene utópico.

Por lo pronto, los tiempos apremian y ya esta semana -a poco de cerrar trato con los acreedores- volverá a jugarse una instancia decisiva: será cuando presente en el Congreso el Presupuesto 2021, el primero de la administración Fernández.

El ministro ya adelantó que allí incluirá una pauta de déficit fiscal del 4,5% del PIB para el año que viene, lo que ya le sumó objeciones desde la City porteña y también desde Wall Street, por considerarlo un objetivo demasiado tacaño para las urgencias de la Argentina.

¿Puede haber algún cambio de último momento? Dentro del Gobierno, nadie quiere desmentir al ministro. Mientras en la City sospechan que en el proyecto del Presupuesto podría incluirse una "trampita": acaso sea una subestimación del crecimiento económico para el año que viene, que luego sirva para sobrecumplir la meta. Un antiguo "ardid" que utilizaba el primer kirchnerismo para dejarse margen de maniobra en la distribución de fondos.

El recorte de la asistencia estatal post cuarentena, una de las claves que prevé Guzmán para cambiar expectativas con el proyecto de prespuesto

Dólar, inflación y tasas

Dos fines de semanas atrás, Guzmán convenció al Presidente de que no debía cortar el "dólar ahorro" para evitar una disparada de la cotización del "paralelo" y de los "alternativos": contado con liqui y MEP.

El ministro está convencido de que la brecha entre el dólar "ahorro" y el "paralelo" -ahora en torno al 30%- se reducirá a no más del 10% dentro de cuatro a seis semanas. "Entraremos en una dinámica virtuosa", suponen en su entorno.

En el Gobierno están convencidos de que habrá una suba en las cotizaciones de los nuevos bonos de la deuda -surgidos tras el canje- aunque miran de reojo que Wall Street no haga pegar un susto, como a comienzos de esta semana.

La disminución de la brecha resulta clave para aplacar la "euforia" por el dólar "ahorro". La venta de dólares a los minoristas viene quebrando récord mes tras mes, y cuando Alberto Fernández abrió la chance de eliminar la posibilidad, Guzmàn le pidió tiempo para dar vuelta las expectativas.

Para lograr el objetivo, "los nuevos títulos podrían rendir entre 8% y 9% anual en el corto plazo", arriesgan fuentes oficiales que hablaron con iProfesional. "Lo más acuciante y crítico ya se resolvió, que era una negociación durísima con los acreedores, y que debía resolverse rápido", explican.

El Banco Central, se sabe, está dispuesto a utilizar su artillería -también constituida por unos u$s7.500 a u$s9.000 millones- en bonos de la "nueva" deuda para intervenir en el mercado para forzar la baja del "contado con liqui" y el "MEP".

Hay poco tiempo: hasta el último lunes, el BCRA llevaba vendidos u$s493 millones (apenas cinco días hábiles) para atender la demanda dolarizadora y evitar una devaluación.

Dentro de ese circuito para mejorar las expectativas, los funcionarios le ponen todas las fichas a la presentación del Presupuesto. "Va a quedar claro que buscamos la consolidación fiscal", señalan.

Los últimos registros oficiales ya dan cuenta de la tendencia buscada; de la señal que Economía quiere enviar al "mercado".

Aun en plena pandemia, con picos de contagios, el Gobierno hace esfuerzos por desmontar lentamente el gasto Covid, y mostrar un camino hacia el ordenamiento. Por eso -afirman- se observa un achicamiento en la brecha entre el gasto público y la recaudación impositiva, tanto en junio como en julio y el mes pasado.

Así como con el rojo de las cuentas públicas, también con la inflación habrá señales de moderación. "El proceso será largo pero consistente", afirman. Los funcionarios tienen en cuenta que algunos de los precios están vinculados a la decisión política y a la extensión de la pandemia, como las tarifas de los servicios públicos, que por lo pronto se encuentran congeladas hasta fin de año, pero hasta ahora nadie se atreve a pronosticar el desanclaje.

Hay una decisión, eso sí, de mantener una tasa de interés levemente positiva, con instrumentos que, de a poco, vayan inspirando la fe de los ahorristas en la moneda local. Algo que, por ahora, parece más bien "Argentina año verde".

Una señal de ese camino se conoció en la tarde del jueves, cuando el Banco Central habilitó a los bancos a tomar plazos fijos atados a la cotización del dólar. Una medida que había sido adelantada por iProfesional el último 15 de agosto.

¿Desdoblamiento descartado?

"De ninguna manera", rechazan quienes tratan al ministro en la cotidianeidad. La posibilidad de desdoblar el mercado cambiario trascendió en el seno mismo del Gobierno.

La vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, aprobó, en público, ese camino. Pero Guzmán y también Miguel Pesce rechazan la posibilidad de un desdoblamiento cambiario.

"No hay ninguna experiencia exitosa de ese régimen. En algunos casos puede servir en el corto plazo, pero no en el largo. El mercado, en algún momento, presiona por un mercado cambiario único. De hecho, ya vimos en 2015 cómo termina una experiencia similar", apunta la fuente.

"Acá tenemos que recordar cómo funcionaba el mercado cambiario a comienzos de año. La cotización del paralelo se encontraba por detrás del dólar ‘ahorro’. Se alteró todo a partir de mayo, cuando el mercado tuvo muchas dudas sobre la negociación de la deuda, pero esa instancia terminó de manera exitosa. Creemos que vamos a volver a aquel escenario de brecha muy baja", agregan desde los despachos oficiales, con el pedido de mantener el anonimato.

El Banco Central sufre la presión por las reservas, pero en el Gobierno no creen que el desdoblamiento cambiario sea la solución

"La clave pasa por estabilizar las expectativas, y en eso estamos. La semana que viene será clave, con la presentación del Presupuesto 2021 y el inicio formal de las negociaciones con el Fondo Monetario", concluye.

La hoja de ruta en el Palacio de Hacienda se parece a lo que aguardan en algunos bancos de Wall Street.

Ese punteo incluye cuatro cuestiones que, tanto para el Gobierno como para los financistas, resultan clave para lo que viene en los próximos meses, donde se juega gran parte de la suerte de la economía post pandemia:

  • Señal de ordenamiento fiscal a través del Presupuesto 2021.
  • Eventual intervención del BCRA con los nuevos bonos en el mercado del "contado con liqui".
  • Apertura formal de la negociación con el Fondo Monetario Internacional.
  • El último punto es el que ya se cerró, con éxito: el canje de la deuda.

En definitiva, en las próximas dos semanas se juega buena parte del éxito de la estartegia oficial para estabilizar el mercado cambiario, evitar una devaluación, y operar para que la economía se siga recuperando lo más rápido posible.

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