La difícil misión de Fernanda Raverta: transformar el recorte jubilatorio en fuente de buenas noticias

La difícil misión de Fernanda Raverta: transformar el recorte jubilatorio en fuente de buenas noticias
Tras el duro ajuste jubilatorio del primer semestre, el Gobierno planea una compensación. La titular de la Anses, una "favorita de Cristina" está a cargo
Por Fernando Gutiérrez
23.08.2021 07.08hs Economía

No ocupa ningún lugar en las listas de candidatos, pero Fernanda Raverta, la directora de Anses, se ha transformado en una de las mayores apuestas del Gobierno para mejorar el humor social y obtener un resultado favorable en las urnas.

Ocurre que una de las mayores dificultades para la campaña electoral oficialista es recuperar el favor de los jubilados, un sector que desde el inicio de la gestión de Alberto Fernández ha perdido poder adquisitivo, al punto que desde dentro de la propia coalición gubernamental ha habido críticas por cómo las jubilaciones habían sido tomadas como variable de ajuste.

Lo cierto es que la austeridad fiscal que le permitió al ministro Martín Guzmán reducir el déficit fiscal a sólo 0,5% del PBI en el primer semestre no podría haber sido conseguida si no fuera por una fuerte contención del gasto jubilatorio.

Según calcularon los economistas de la Fundación Mediterránea, en el primer semestre el gasto previsional promedio cayó 9,4% en términos reales respecto del año pasado. Y si la comparación se hace contra el 2018, la reducción resulta más impactante: un 17,7%.

En tanto, un informe de la fundación Idesa indicó que el "veranito fiscal" se basó -además de los ingresos extraordinarios por la soja y el impuesto a las grandes fortunas- en el hecho de que las jubilaciones apenas crecieron un 32% -proyectando en términos anualizados-, contra una inflación del 45%.

En definitiva, una situación incómoda para cualquier gobierno, dado que los jubilados y pensionados suman más de siete millones de personas y no solamente constituyen el mayor colectivo del país sino que tienen la capacidad de inclinar una elección, al conformar el 22% del padrón electoral.

Ante esa situación, no resultó extraño que se intentara compensar las pérdidas de las jubilaciones en su carrera con la inflación, mediante el pago de bonos. Y ahora, en septiembre, cuando se anuncie el ajuste trimestral de calendario -por un 12.39%- se intentará revertir el malhumor de este grupo.

Esa difícil tarea recae en Fernanda Raverta, cuyo objetivo es que lo que hasta ahora ha sido percibido como una política de ajuste empiece a ser considerado como una gestión de defensa de los jubilados.

Compensando los defectos de la fórmula indexatoria

Transformar el defecto en virtud ha sido una tradición del kirchnerismo. Ya lo hacía Cristina en su presidencia, cuando hacía un acto en cada aumento previsto por calendario y se las ingeniaba para darle "épica" incluso a aumentos que iban por debajo de la inflación.

Algunos de esos rasgos pueden advertirse también en Raverta. Quedó en claro, por ejemplo, en el último acto de anuncio de un bono extra de $5.000 para los jubilados de la mínima. La medida era, en sí misma, una admisión tácita de que la nueva fórmula indexatoria no garantiza la cobertura contra la inflación.

El ajuste fiscal del primer semestre se logró sobre la base de un recorte jubilatorio; ahora Raverta tiene la misión de compensar en la campaña electoral
El ajuste fiscal del primer semestre se logró sobre la base de un recorte jubilatorio; ahora Raverta tiene la misión de compensar en la campaña electoral

Pero Raverta contestó las acusaciones sobre que los jubilados hayan sido la variable de ajuste. Para ello se valió de la comparación nominal contra la gestión Macri: "Cuando asumimos, un jubilado de la mínima cobraba $14.000, y con este bono, cobrará $28.0002, dijo, aun cuando en realidad la mínima seguía estando en $23.000 y que el bono era un pago de única vez.

Por otra parte, enumeró una serie de medidas que ayudaban a que Alberto Fernández quedara mejor parado tras haber prometido en campaña que los jubilados serían su prioridad. Raverta recordó que "se sancionaron leyes como la tarifa diferencial para jubilados y jubiladas que viven donde hace frio, se congelaron las tarifas para todos y se aumentaron un poquito. Se bajaron las tasas de interés. Se hicieron muchas cosas, pero además se aumentaron las jubilaciones. Se discutió una ley, que nos permitió tener una fórmula que ahora actualiza los haberes cada tres meses que garantiza que tengamos más y mejores jubilaciones".

Antes, en entrevistas periodísticas, había reclamado que no sólo se juzgara al Presidente por el monto de aumento jubilatorio, sino que se debía tener en cuenta las medidas de medicamentos gratis y los pagos de bonos extraordinarios.

El Presidente le reconoció esa defensa, al afirmar que a los jubilados "los seguimos cuidando cuando Fernanda mira atenta los ingresos de los jubilados y no deja que la inflación atente contra sus ingresos".

Claro que el reconocimiento no sólo llegó en forma de frases elogiosas sino también en un refuerzo de la billetera. Por ejemplo, en la reciente ampliación presupuestaria dispuesta por decreto, a la Anses le tocó un 16% de los $700.000 millones en que se incrementará el gasto público.

¿La favorita de Cristina?

Lo cierto es que el aumento jubilatorio de septiembre ya se está escenificando como uno de los mojones importantes en la campaña oficialista. De manera que Raverta, que en su momento fue evaluada como cabeza de lista para diputados en Buenos Aires, será protagonista de todas formas.

La figura de la titular de Anses era promovida desde el kirchnerismo, y no sólo por sus antecedentes de militancia en La Cámpora, sino porque los estrategas de campaña le veían un perfil atractivo.

De apariencia juvenil a sus 44 años, tiene buenas dotes de comunicadora, una larga carrera en la provincia -en 2011 fue electa diputada bonaerense y en 2019 perdió por escaso margen la intendencia de General Pueyrredón, donde se ubica Mar del Plata- y, además, lo complementa con sus iniciativas legislativas específicas hacia la mujer y la juventud.

Su currículum personal y político cumple todos los requisitos del perfecto kirchnerista. Viene de una familia ligada a la militancia setentista, pasó su niñez en Cuba por el exilio de su padre, militó desde joven en el PJ y ocupó diversas responsabilidades a nivel provincial.

Ya en 2015 contaba con la aprobación de Cristina Kirchner, quien la tuvo en cuenta la hora de armar una lista de diputados que le garantizara fidelidad personal en caso de que Daniel Scioli llegara a presidente y quisiera marcar un perfil propio. En aquel momento, Raverta ocupó el octavo puesto de candidatos por Buenos Aires en la lista que encabezó Wado de Pedro.

El nombramiento al frente de la Anses, en abril de 2020, fue un movimiento sorpresivo de Cristina, disgustada por cómo Alejandro Vanoli se estaba desempeñando al frente del organismo. En aquel momento se dijo que era una sanción por el desorganizado pago a jubilados, que en plena cuarentena debieron aglutinarse frente a la puerta de los bancos. Pero en realidad había más: se le reprochaba a Vanoli no haber actuado con rapidez para nombrar directores estatales en grandes empresas privadas, donde el Estado tenía derecho de representación por ser accionista.

Desde ese momento, Raverta es vista como una persona de la confianza de ex presidenta, que la sugirió para dirigir un organismo de 13.000 empleados, responsable del pago de más de siete millones de jubilaciones y pensiones, de la AUH -que comprende a cuatro millones de chicos- y del salario familiar -otros cuatro millones-.

En una entrevista televisiva le preguntaron explícitamente si era "la favorita de Cristina". "No lo sé, pero me encantaría", fue su respuesta.

Ya con experiencia legislativa y una candidatura en Mar del Plata, Raverta es considerada una de las figuras
Ya con experiencia legislativa y una candidatura en Mar del Plata, Raverta es considerada una de las figuras "favoritas" de Cristina Kirchner

La cercanía con la líder kirchnerista ha quedado de manifiesto en varias ocasiones. Por ejemplo, cuando coordinaron la ley de defensa del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Se trata del organismo creado para administrar la masa de recursos estatizadas a las AFJP en 2008, que para Cristina siempre ha sido un lugar estratégico. Raverta expuso en el Congreso el proyecto, que implica que los recursos del FGS no sean utilizados para el pago de la "reparación histórica" que había aprobado Macri. Además, la ley establece el respaldo financiero del FGS a las provincias que deban renegociar deudas.

Otro anuncio de alto impacto que tuvo a Raverta como protagonista fue el de la jubilación anticipada para mujeres que, teniendo 60 años, no cuenten con los años de aporte y hayan tenido a su cargo tareas de cuidado familiar. Se les reconocerá un año por cada hijo. Se estima que unas 155.000 mujeres podrán gozar de ese beneficio en forma inmediata.

Es una medida que emparenta con la filosofía de la gestión de Cristina, durante la cual tres millones de personas que no cumplían alguno de los requisitos se sumaron a la masa de jubilados.

No es el único tema en el que Raverta apareció cercana a Cristina: también dio su autorización para que la ex presidenta cobrara su jubilación en simultáneo con la pensión del fallecido Néstor Kirchner. Un hecho que le valió una denuncia judicial, que finalmente fue desestimada en la Justicia.

La apuesta en la recta final

Ahora, con $112.000 millones adicionales, la titular de Anses jugará uno de los roles fundamentales de la campaña: revertir la pérdida de los jubilados.

Al anunciar el próximo ajuste de septiembre, prometió que en el año la jubilación le ganaría a la inflación.

La realidad es que hasta ahora, la realidad le ha dado la razón a quienes criticaban el cambio de fórmula indexatoria -que dejó de ajustar por la inflación pasada y tomó como referencia la variación salarial y la recaudación de Anses-.

Con el primer ajuste de 8% en marzo, los haberes jubilatorios perdieron contra una inflación de 13%, una realidad que la propia Raverta trato de enmendar con el pago de dos bonos de $1.500 en abril y mayo para los beneficiarios de la jubilación mínima.

En junio hubo un recorte de la pérdida anterior, dado que el ajuste fue de 12,12% en un trimestre con inflación de 11%. Y ahora, con un aumento de 12,39% para septiembre -que llevará la jubilación mínima a $25.922 y la Asignación Universal por Hijo a $5.063-, se espera mostrar un crecimiento real de las jubilaciones, en coincidencia con el cierre de la campaña electoral.

En principio, parece factible, dado que las previsiones de los economistas apuntan a una inflación de 8,6% para el trimestre. Pero, en el caso de que ocurriera un imprevisto, la "mirada atenta" de Raverta disparará un nuevo pago de bono extraordinario.