FINANZAS DE LA CRISIS

A Massa se le desalinearon las variables: la inflación vuelve a superar al dólar y a la tasa de interés

Con el 6,6% de febrero, se confirmó el quiebre de tendencia y otra vez la inflación supera a la devaluación. El plan de Massa, bajo ataque del kirchnerismo
ECONOMÍA - 15 de Marzo, 2023

Para el Gobierno, hay algo peor que el doloroso 6,6% que arrojó el IPC de febrero: los recordatorios de toda la saga de fracasos en la política contra la inflación, que los opositores y críticos varios se están encargando de sacar a flote. Por ejemplo, que justo se cumple un año de la "declaración de guerra" que había hecho Alberto Fernández, después de que en febrero con una inflación de 4,7%, una cifra que entonces parecía escandalosa pero que inmediatamente quedó empequeñecida por el 6,7% del mes siguiente.

Yendo más atrás en la historia, resulta impactante el dato de que el 102,5% anualizado que arrojó el IPC de febrero, porque supone el quiebre de otra "barrera psicológica": se llega a los tres dígitos de inflación anual. Es algo que no se veía desde 1991, tras la crisis del segundo pico hiperinflacionario, en el inicio de la gestión menemista. Es decir, una situación de la que no tienen recuerdo personal ningún mayor de 40 años.

Pero el ministro Sergio Massa le importa mucho más la actualidad que las comparaciones históricas. Para empezar, porque el peor dato del IPC es que el rubro que lideró los aumentos de precios fue el de alimentos y bebidas no alcohólicas, con un impactante 9,8%.

Es un dato que prácticamente termina con la credibilidad del programa Precios Justos, que preveía el congelamiento nominal para 2.000 productos de primera necesidad, mientras que un listado de casi 50.000 productos aumentaría a un ritmo de 3,2% mensual.

En contra de los pronósticos escépticos de los economistas, el programa Precios Justos se había planteado el objetivo expreso de incidir sobre las expectativas de inflación. Las denuncias sobre escasez de productos, las acusaciones sobre "trampas" de los fabricantes y las multas a supermercados no han hecho más que confirmar las presunciones escépticas.

En el plano político, el mayor riesgo para el ministro es la erosión de su propia credibilidad. Sobre todo porque el número que acaba de publicar el Indec confirma el error cometido a fin de año, cuando el ministro se ilusionó con el inicio de un camino descendente de la inflación. Massa había pronosticado que cada dos meses se iba a bajar un punto, hasta llegar a abril con un registro inferior a 4%.

Con la aceleración inflacionaria de febrero, se acentuaron las dudas sobre la eficacia del programa Precios Justos

Hoy, aquel pronóstico no solamente es objeto de bromas crueles sino que pone en serio riesgo el mantenimiento de la referencia de 60% para las negociaciones salariales que el Gobierno le pidió a los sindicatos. Y, desde ya, el 6,6% pone en duda las probabilidades de que Massa mantenga el apoyo partidario para una eventual candidatura presidencial.

Para que la inflación termine el año en línea con lo que se había previsto en la ley de presupuesto, sería necesario que desde ahora hasta fin de año la inflación mensual esté por debajo del 4%, algo que no luce probable, sobre todo cuando las consultoras ya prevén que en marzo, un típico mes de aumentos estacionales, pueda acercarse al 7%.

Los precios vuelven a pasar al dólar

Todo ese ruido político generado en torno al IPC de febrero ha dejado, sin embargo, algo opacado otros datos, que no llegan a las primeras planas de los debates pero que son seguidos con atención por los analistas de la city, los inversores financieros, los empresarios y… los funcionarios del Fondo Monetario Internacional.

El primer dato clave es que se confirma que la inflación vuelve a marchar a una velocidad más rápida que la tasa devaluatoria. Mientras los precios subieron un 6,6%, el dólar oficial lo hizo un 5,4%.

En enero, el IPC había sido de 6% mientras que el tipo de cambio había avanzado un 5,5%. Y todo indica que la tendencia se confirmará en marzo, dado que con la mitad del mes ya transcurrido, el dólar se movió un 2,5% y se proyecta que para todo el mes volverá a tener una variación en torno del 5,5%. En contraste, todas las consultoras privadas prevén que el IPC de marzo se ubique bien por encima del 6%.

Esto implica que en el primer trimestre del año, ya se empieza a insinuar un regreso a la política del "ancla cambiaria", con un dólar que avanza en torno al 17% contra una inflación de 20%. Es cierto que es un retraso leve si se lo compara con otros momentos de este gobierno. Durante 2021, el entonces ministro Martín Guzmán y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, habían ingresado en un sendero de fuerte retraso cambiario, en el que por cada tres puntos de inflación el dólar apenas se movía un punto.

Era uno de los principales temas que el Gobierno se comprometió a corregir cuando firmó el acuerdo "stand by" con el FMI. Y, de hecho, el cambio de política devaluatoria empezó a notarse cuando Massa asumió el ministerio. A partir de su debut como "superministro", se empezó a notar una aceleración del "crawling peg": en agosto se había ubicado en 5,7%, subió a 6,2% en septiembre, a 6,4% en octubre y alcanzó un pico de 6,6% en noviembre. En diciembre bajó a 6,2% pero igual se volvió a ubicar encima del IPC.

En el arranque del año se produjo un quiebre de tendencia: otra vez la inflación supera a la tasa devaluatoria

Esta política permitió que se atenuara la "inflación en dólares", que en 2022 fue de 12,7%, un valor relativamente bajo si se considera que el año anterior había sido de 25%. Y es un punto que repetidas veces el equipo de Massa defendió como parte del programa de estabilización y recuperación de la competitividad. Por caso, el viceministro Gabriel Rubinstein lo confirmó al contestar las críticas sobre la generación de una "bomba financiera".

"En cuanto al crawling peg, se ha dejado de lado la política de atrasarlo", afirmó explícitamente Rubinstein, en la parte de su columna en la que analiza la política cambiaria y declara que el objetivo de corto plazo es reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo.

Sin embargo, lo que se está viendo desde el comienzo de año es un quiebre de tendencia: ya nadie se imagina que, ante una inflación de más del 6% por mes, el Banco Central apure la tasa devaluatoria para mover al dólar un 7%.

La tasa de interés de plazo fijo ¿también en la mira?

El segundo dato que marca un cambio de tendencia, y que a pesar de no estar en el foco de atención política es muy seguido por los inversores, es la relación entre la inflación y la tasa de interés. Con el IPC de febrero, se volvió a la situación de que la inflación supere el rendimiento del plazo fijo mensual, que se ubica en 6,25%.

Es otro de los puntos que contradicen los pedidos del FMI, que remarca la importancia de que se mantengan las tasas pasivas en términos reales positivos, como forma de fomentar que los ahorristas mantuvieran la demanda de pesos y no corrieran a refugiarse en el dólar.

La sucesión de subas en las tasas de interés ha sido uno de los puntos que mayor debate interno han generado en el Gobierno, dado que hay un sector que se queja de su efecto recesivo, por el encarecimiento del crédito productivo.

En las últimas semanas, el Banco Central había dado señales de estar dispuesto a posponer las subas de tasas lo máximo posible, dadas las señales de enfriamiento en la actividad económica. Sin embargo, el hecho de que ahora nuevamente el IPC haya superado el rendimiento mensual del plazo fijo abre la expectativa sobre un posible retoque al alza.

El Banco Central, bajo presión para retocar al alza las tasas de interés de los plazos fijos

Es cierto que si se hace la proyección anual, la tasa de interés efectiva -es decir, acumulando los intereses al capital- llega a 107%, con lo cual todavía es debatible si llegó el momento de subir la tasa o si hay margen para esperar una moderación de la inflación. Pero, tal como está hoy el panorama macro, y con economistas que prevén un 120% de inflación para el año, las presiones sobre la tasa de interés vuelven a hacerse notar.

El kirchnerismo presiona por un "dólar ancla"

Este quiebre de tendencias coincide con un momento en el que recrudecen las críticas desde el kirchnerismo al programa económico que Massa negoció con el FMI.

Fue la propia Cristina Kirchner quien, en su reciente discurso en la Universidad de Río Negro, planteó que la política de mantener al dólar por encima de la inflación, y a la tasa de interés por encima de ambos, es un esquema que puede profundizar la crisis.

El argumento que el kirchnerismo viene planteando desde hace tiempo es que un "crawling peg" que acelere por encima del IPC puede constituir, en sí mismo, un factor inflacionario. Alegan que muchos comerciantes que toman como referencia al dólar a la hora de fijar sus precios, tenderán a acelerar sus aumentos a modo de cobertura, por lo que se puede ingresar en una espiral nominal ascendente.

Esa política, a la que Massa denomina "alineamiento de las variables" y define como una forma de moderar las expectativas inflacionarias, ha sido señalado por Cristina Kirchner como uno de los puntos a revisar en el acuerdo con el FMI.

Y el punto fue profundizado en el reciente comunicado de La Cámpora titulado "El Fondo Monetario y los reveses de sus políticas". En ese texto se insinúa que, lejos de buscar una disminución de la inflación, el acuerdo "stand by" la alienta como forma de equilibrar las cuentas fiscales.

"¿No será que la morfina para que el pueblo soporte inicialmente el acuerdo es la inflación? Queda claro que el acuerdo es inflacionario", es el elocuente planteo de la agrupación kirchnerista.

Toda esta situación pone una nota de duda sobre hasta qué punto el ministro Massa seguirá teniendo la convicción -y el apoyo político interno- como para sostener su plan de que la tasa devaluatoria supere al IPC y que la tasa de interés siga siendo positiva en términos reales.

A juzgar por lo que se está viendo en estas semanas con la relación entre el dólar y los precios, todo indica que el kirchnerismo podría imponer su punto de vista y que se esté ingresando en una nueva etapa de "dólar ancla".

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