Las dos Argentinas: caen compras presenciales y cierran locales pero vuelan las ventas online y el puerta a puerta
El consumo en Argentina atraviesa realidades disímiles, según los canales y los rubros. Por un lado, las ventas en supermercados y de artículos de consumo masivo muestran signos negativos. Mientras que las compras online siguen creciendo, de la mano de un boom de importaciones puerta a puerta que se acercó a máximos históricos.
Esta realidad impacta de lleno, lógicamente, en distintas variables: por caso, en un escenario de consumo retraído y con el canal online como vía preponderante, aumenta la cantidad de locales vacíos. Y eso redunda en un impacto directo en el empleo: por caso, distintos informes dan cuenta que el comercio es uno de los sectores donde más puestos de trabajo se perdieron durante los últimos años.
De eso dan cuenta distintos relevamientos, tanto privados como oficiales. Las velocidades del consumo son heterogéneas, mientras que la realidad en materia empleo luce preocupante: el 2025 cerró con un crecimiento en la desocupación, mientras que un reciente sondeo advierte que la mitad de las pymes evalúa recortar personal en los próximos meses.
El consumo masivo se desplomó en marzo; pero voló el comercio online
El consumo masivo evidenció en marzo una caída interanual del 5,1%, acumulando así su tercer retroceso mensual consecutivo, de acuerdo con un informe de la consultora Scentia. En el acumulado del primer trimestre, la caída es del 1%
La baja mensual fue prácticamente general en todos los canales, con dos excepciones puntuales: el comercio electrónico, que registró un fuerte crecimiento del 34,3% frente al mismo período del año pasado, y el canal de farmacias, que mostró una leve mejora del 0,9%.
Al comparar marzo de 2026 con igual mes de 2025, se observaron caídas en mayoristas (-8,8%), supermercados (-7%), autoservicios independientes (-5,1%) y almacenes y kioscos (-4,5%).
En el acumulado del primer trimestre, el consumo masivo retrocedió 3,1%. Desde la consultora explican que este resultado estuvo influido, en parte, por gastos estacionales como las vacaciones y el inicio del ciclo lectivo, que suelen reconfigurar las prioridades de consumo de los hogares.
Dentro del canal online, los productos que más crecieron fueron los denominados "impulsivos", con una suba interanual del 53,6%, seguidos por bebidas con alcohol (45,6%), alimentos (44,9%) y categorías vinculadas al desayuno y merienda (36,6%).
Fuentes del sector señalaron a iProfesional que "el comercio electrónico viene creciendo desde la pandemia ininterrumpidamente". En el caso del e-commerce de consumo masivo -que abarca alimentos, bebidas, cosmética y limpieza, que se venden desde plataformas de supermercados o en las denominadas de "última milla"- señalan que "es un canal que partía de una base chica y viene ganando volumen, aunque todavía mantiene un peso reducido frente a la venta presencial".
El consumo en los hogares también cayó en marzo, según la CAC
Durante marzo de 2026, el Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) reflejó una baja interanual del 1,3%, junto con una caída desestacionalizada del 0,5% en comparación con febrero, es decir, sin considerar los efectos típicos del calendario sobre el consumo.
Este desempeño debe analizarse en el marco de la dinámica de precios. Desde mediados de 2025, la inflación mostró una leve aceleración, y el 3,4% mensual registrado en marzo implicó más de seis meses consecutivos por encima del 2%, un nivel que no se superaba de manera sostenida desde abril de 2025 (cuando el índice había sido del 3,7%). En términos interanuales, la suba de precios alcanzó el 32,6%, cortando una racha de tres meses consecutivos de aceleración.
En 2025, el comercio electrónico creció 55%
De acuerdo con el Estudio Anual de la Cámara de Comercio Electrónico (CACE), el ecommerce registró un incremento del 55% en su facturación respecto de 2024, superando ampliamente la inflación interanual, que se ubicó en 31,5%. En este caso, el crecimiento solo refiere a las ventas de empresas argentinas, dentro del país.
Sin embargo, uno de los datos más destacados del informe es el crecimiento de las compras en el exterior: "Viene creciendo en un 270% en relación al año anterior", sostuvieron desde CACE semanas atrpas, impulsadas tanto por la apertura del mercado como por la irrupción de nuevas plataformas globales.
Importaciones puerta a puerta vía courier, en niveles récord
De hecho, las importaciones realizadas mediante courier alcanzaron en marzo los u$s103 millones, según datos del INDEC. Se trata del registro más elevado para un mes de marzo y el segundo más alto en términos históricos, solo por debajo de diciembre del año previo.
El dato implica un aumento de u$s12 millones respecto de febrero y marca un crecimiento interanual del 123,1%, consolidando el avance de este tipo de operaciones en el comercio exterior minorista.
Efecto colateral: aumenta la cantidad de comercios vacíos en Buenos Aires
Como una especie de efecto inmediato colateral, este escenario del consumo impacta de lleno en la cantidad de locales vacíos. Un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) correspondiente al bimestre enero-febrero mostró que la cantidad de locales vacíos en las principales zonas comerciales de la Ciudad de Buenos Aires aumentó 38,5% en comparación con el mismo período de 2025.
En total, durante los primeros dos meses de 2026 se contabilizaron 284 locales en venta, alquiler o directamente cerrados. Si se lo compara con la medición previa (noviembre-diciembre de 2025), el incremento fue aún mayor, del 43,4%, ya que en ese entonces se habían registrado 198 locales vacíos.
Al analizar únicamente los locales ofrecidos —en alquiler o venta— se observa que los alquileres crecieron 158,8% interanual y 91,3% frente al bimestre anterior. En cambio, los inmuebles en venta aumentaron 12,5% respecto de enero-febrero de 2025, pero mostraron una caída del 25% en comparación con el período previo.
El comercio, uno de los sectores más golpeados por la pérdida de empleos
Es así que el comercio queda como uno de los sectores más golpeados en cuanto a pérdida de puestos de trabajo en los últimos años. Desde la asunción de Javier Milei, el entramado productivo argentino atravesó un proceso de contracción significativa. Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) indican que entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 la cantidad de empleadores con personal registrado pasó de 512.357 a 490.419.
Esto implica la desaparición de 21.938 empresas en dos años, lo que equivale a un promedio de 30 cierres diarios. Solo en noviembre de 2025 se perdieron 892 empleadores, mientras que en los primeros once meses del año el saldo negativo alcanzó las 9.722 firmas.
Tras alcanzar un máximo a fines de 2023, la cantidad de empresas comenzó a caer con fuerza durante el primer semestre de 2024, en un contexto atravesado por la devaluación y el ajuste fiscal, con especial impacto en sectores como la construcción. Hacia diciembre de ese año, el total había descendido a 499.682, con una posterior desaceleración en el ritmo de caída.
Según un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) basado en datos de la SRT, los sectores más afectados en términos absolutos fueron:
- Transporte y Almacenamiento (-5.239 empresas)
- Comercio mayorista y minorista (-4.593)
- Servicios inmobiliarios (-3.101)
- Industria manufacturera (-2.436)
- Servicios profesionales, científicos y técnicos (-2.315).
En términos porcentuales, Transporte y Almacenamiento también lideró las pérdidas, con una contracción del 13,3%, seguido por Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales (-12,3%), Servicios inmobiliarios (-10,5%) y Construcción (-8%).
La desocupación cerró 2025 en alza y las proyecciones no son alentadoras
En ese marco, el INDEC informó que la tasa de desocupación correspondiente al cuarto trimestre de 2025 se ubicó en 7,5%, lo que representó un aumento de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024 y de 0,9 puntos en relación con el trimestre anterior.
De esta manera, el desempleo interrumpió dos trimestres consecutivos de descenso y alcanzó el nivel más alto para un cuarto trimestre desde 2020, cuando la actividad se vio afectada por la pandemia.
Por su parte, la informalidad laboral creció un punto en comparación con fines de 2024 (del 42% al 43%), aunque mostró una leve baja de 0,3 puntos respecto del tercer trimestre de 2025, cuando había llegado al 43,3%.
La mitad de las pequeñas empresas evalúa reducir personal
Las pymes argentinas atraviesan un momento decisivo. Casi el 50% de los empresarios considera reducir su plantilla en los próximos seis meses, según la última encuesta de expectativas del IAE Business School.
El relevamiento, encabezado por el profesor Guillermo Fraile y realizado entre enero y febrero de 2026, evidencia un cambio significativo en la dinámica del empleo dentro del sector.
Los datos son contundentes: el 31,1% de los empresarios sostiene que "probablemente" reducirá personal, mientras que el 18,5% ya tomó esa decisión. En conjunto, ambos grupos rozan la mitad de los encuestados, marcando el nivel más alto de toda la serie.
Se trata de un salto considerable respecto de mediciones previas, en las que esta posibilidad tenía menor peso. Actualmente, la reducción de personal se instala como una opción concreta dentro de la planificación empresaria.
"El dato más relevante de esta medición es el cambio en la dinámica del empleo", señala Guillermo Fraile. "Por primera vez vemos que una proporción significativa de pymes no solo dejó de pensar en crecer, sino que empieza a evaluar reducir su dotación, lo que refleja un escenario de mayor cautela y menor previsibilidad", explica.
La tendencia se confirma en los hechos: también aumentó la cantidad de empresas que efectivamente redujeron personal en el último semestre, alcanzando el 41,9%.
Este escenario convive con otra dificultad persistente: más del 70% de las pymes afirma tener problemas para cubrir puestos por falta de talento adecuado.
Así, se configura una situación compleja en la que coexisten dificultades para contratar perfiles calificados con una mayor prudencia en las decisiones de empleo, lo que lleva a muchas empresas a evaluar recortes incluso sin haber resuelto sus necesidades de personal.