DATOS DE ARCA

La recaudación cortó racha negativa, pero los impuestos vinculados al comercio siguen en baja

Tras nueve meses, se quebró la tendencia negativa, por al aumento en la recaudación de Ganancias. Pero el IVA volvió a reflejar un bajo nivel de actividad
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 01 de Junio, 2026

La buena noticia es que, por fin, después de nueve meses, se rompió la racha de caída interanual en la recaudación impositiva. La mala noticia es que el motivo para este quiebre de tendencia no es un aumento real de los impuestos vinculados a la producción y el comercio, sino a que venció el saldo de declaración jurada del Impuesto a las Ganancias Sociedades con cierre diciembre correspondiente al período fiscal 2025.

Como el año pasado se había producido una disminución del saldo a ingresar, por los anticipos que se habían hecho en el período fiscal 2024, quedó una base de comparación muy baja, que hace que el rubro de Ganancias registre ahora un aumento de 67,9% en la caja de ARCA.

Gracias a ese efecto es que la recaudación impositiva de mayo tuvo un incremento nominal de 35,6% -lo que implica un aumento real de 1,6% cuando se descuenta la inflación-. Pero la realidad es que, si se excluyera el impuesto a las Ganancias, el resto de la recaudación apenas varió un 21,7% nominal, lo que implica una brusca caída de 8,8% en comparación con el año pasado.

Es una situación que contradice las expectativas, sobre todo por el aporte del comercio exterior. En las últimas semanas, en el ámbito del campo se había proyectado una posible exportación de más de u$s4.000 millones, lo cual generaría una recuperación explosiva de la recaudación por retenciones. Esa revisión de las cifras, plasmada en las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, hacía prever un salto de 50% en la recaudación, aun cuando este año está rigiendo una alícuota menor para los productores de soja y maíz.

Sin embargo, la cifra registrada, pese a ser un 7% mayor que la de abril pasado y mostrar el volumen más alto del año, sigue siendo pequeña si se la compara con mayo 2025, cuando se produjo un boom exportador por la rebaja temporaria de las retenciones. Hace un año, la exportación agrícola había sido de u$s3.054 millones.

Esa combinación de una caída en el volumen exportado y una menor alícuota del impuesto -la soja tributa ahora 24% contra un 26% del año pasado-, hace que la "lluvia de dólares" que celebra el gobierno todavía no se vea reflejada plenamente en las cifras de la recaudación tributaria.

Como, además, las importaciones muestran un estancamiento, también ese rubro del comercio exterior ha dejado un aporte menguado en las arcas fiscales: la recaudación por aranceles creció apenas un 5,4% nominal -en términos reales, un desplome de 15%.

Una recaudación poco reactiva

Pero no terminan ahí las malas noticias. Porque el IVA, el impuesto por excelencia ligado a la actividad comercial e industrial, mostró una nueva caída, después de haber amagado en los últimos meses con una recuperación.

En mayo, el IVA impositivo -es decir, sin incluir al que se cobra en la Aduana- tuvo un aumento nominal de 29,3%, lo que implica una caída de 3% interanual en términos reales. Es un dato que parece contradecir la prédica oficialista sobre una recuperación en el consumo.

Incluso el impuesto al Cheque, que venía mostrando dinamismo, mostró también una caída interanual. Dado que este gravamen representa casi un 8% del total de la recaudación, esta caída implica una situación preocupante desde el punto de vista fiscal.

Una situación similar ocurrió con los tributos vinculados a la seguridad social, como los aportes y contribuciones patronales, que registraron caídas en torno de 5%, confirmando los temores sobre la erosión salarial y del empleo en el sector privado registrado.

Además, incide otro factor: en mayo comenzó a aplicarse el beneficio incluido en la ley de reforma laboral, mediante el cual se dispuso una alícuota reducida de Contribuciones patronales por cada nuevo trabajador incorporado hasta abril de 2027.

Esta situación hace prever que en los próximos meses también se registren mermas en la comparación interanual de la recaudación de la Anses.

¿Lo que viene es peor?

La excepción en ese panorama desalentador fue, como era previsible, la recaudación por el impuesto a los combustibles. En un contexto de incremento de precios por la suba internacional del petróleo, este gravamen contribuyó a la caja de ARCA un 42,6% más que hace un año. Esto implica, en términos reales, una suba de 6,8%.

Así, Combustibles ya representa un 2,5% del total recaudado, lo cual lo pone en un escalón similar a las retenciones a la exportación.

¿Qué esperar para el corto plazo? En términos de variación interanual, es posible que se vuelva a ver números negativos, dado que resultará difícil que en junio se pueda superar el récord de $1,2 billón que recaudó ARCA hace un año en el mes de mejor exportación agrícola.

Ajustada por inflación, esa cifra equivaldría a $1,6 billones de hoy. Para estar a tono con esa cifra, el aporte del campo por concepto de retenciones tendría que triplicarse respecto de su nivel actual.

Igualmente, es probable que en junio haya una mejora intermensual respecto de mayo, dado que ante la cosecha mejor a la proyectada inicialmente -se levantarán 50 millones de toneladas de soja y 68 millones de toneladas de maíz- y visto el intenso movimiento logístico en la zona portuaria de Rosario, se prevé que los números de exportación seguirán mejorando.

La incógnita es cuál será el comportamiento del IVA, que por ahora parece dar la razón a los analistas críticos, que hablan de una tendencia de enfriamiento de la economía.

El IVA es uno de los motores de la recaudación, con un 32% del total recaudado. Si bien en los momentos de inflación alta registra subas nominales -porque está vinculado a los precios-, suele reflejar una caída en consonancia con las caídas reales de salario real. En las últimas semanas hubo firmas de convenios por parte de los gremios más numerosos, lo que podría implicar una recuperación en el consumo, con la correspondiente suba en el aporte del IVA al fisco.

Sea cual sea la situación, lo que los números de la recaudación parecen confirmar es que, para asegurarse el superávit fiscal primario -el objetivo es 1,4% del PBI-, el gobierno deberá maximizar su esfuerzo de "motosierra" sobre el gasto público. De hecho, es algo que ya se está notando con el recorte de subsidios estatales, lo cual tiene su correlato en los incrementos tarifarios de los servicios públicos que empiezan a regir en junio.

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