ECONOMÍA VERSUS POLÍTICA

Con un escrutinio para el infarto, en Perú no se movió el dólar: ¿se puede replicar su modelo en Argentina?

El mundo se asombra ante el contraste entre la inestabilidad política y la solidez financiera. El secreto: la absoluta independencia del Banco Central
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 13 de Junio, 2026

Una semana después de la segunda vuelta electoral, todavía no se sabe quién gobernará el país. La diferencia entre los dos candidatos es mínima, y hay cientos de mesas impugnadas. Ambos contendores representan modelos de país antagónicos pero, pese a todo, el tipo de cambio apenas se movió y el Banco Central reafirmó su convicción de que la inflación bajará al entorno del 2%... anual. Para asombro de los argentinos que observan a la distancia, esa es la situación que se vive estos días en Perú.

Por increíble que parezca desde estas latitudes -en donde se considera natural que ante una elección disputada toda la población se dolarice o acumule stock en forma defensiva-, los indicadores económicos en Perú ni se despeinaron. El dólar había cerrado el año pasado cotizando a 3,30 soles, y ha mantenido con escasas variaciones: tuvo un pico de 3,49 tras la renuncia del octavo presidente que tuvo el país andino en la última década, pero ahora cayó a 3,40 soles.

Entretanto, los peruanos fueron a las urnas en abril para elegir entre la cantidad récord de 35 candidatos. Y atravesaron la campaña para el balotaje entre Keiko Fujimori -hija del fallecido Alberto Fujimori- con un discurso liberal en lo económico y de dureza en lo social, y el izquierdista Roberto Sánchez, que fue ministro de Comercio Exterior durante el mandato de Pedro Castillo, que está preso desde fines de 2022 por un fallido "autogolpe de Estado".

Lo cierto es que el mundo, y Argentina en especial, se sigue asombrando del contraste entre la extrema inestabilidad política de un país donde es casi imposible que un presidente termine su mandato en tiempo y forma, y una situación económica estable, con indicadores de primer mundo.

Mientras en Argentina el gobierno celebra que el índice de riesgo país cayó al entorno de 440 puntos, en Perú hace años que el spread de deuda está alrededor de 120 puntos. Y en marzo pasado salió a buscar deuda en el mercado internacional, con un bono denominado en moneda nacional, por el equivalente a u$s2.000 millones. La tasa de interés fue 6,85% en soles.

En el Banco Central peruano hay reservas por u$s98.000 millones, equivalente a un 36% del PBI, una notable diferencia con el BCRA, cuyas reservas brutas no llegan al 6% del PBI.

El secreto del éxito peruano

¿Cómo se explica este divorcio entre una política conflictiva y una economía súper estable? Muchos atribuyen ese hecho a que, en contraste con la alta rotatividad de los presidentes, en el Banco Central peruano hace 19 años que está la misma persona al mando, el economista Julio Velarde.

El caso es seguido con particular interés desde Argentina, donde la política suele "contaminar" a la economía. De hecho, la mayoría de los economistas están pronosticando que en 2027 volverá a producirse una caída en la demanda de pesos por parte del público, y una masiva fuga hacia el dólar.

La cuestión que debaten los analistas en argentina es si se debe considerar la estabilidad económica peruana como el resultado de su diseño institucional o si hay que darle todo el mérito a las capacidades de Velarde.

Es un debate importante en un momento en el que buena parte de los economistas, incluyendo a algunos que ocupan cargos en el gobierno, hablan con admiración del "modelo peruano". Seguir ese camino implicaría, entre otras cosas, pasar a una autonomía total por parte del Banco Central, algo que no todos ven viable en el contexto político argentino.

Velarde, que conoció como funcionario los tiempos hiperinflacionarios de fines de los años 80, se fijó una estricta disciplina monetaria, con metas de inflación, y una independencia total de la tesorería. Por la carta orgánica, no puede endeudarse ni asistir financieramente al gobierno en caso de problemas fiscales.

Como resultado de esta situación, Perú cerró el 2025 con una inflación anual de 1,5%, la menor en ocho años. El peor año de su gestión fue el 2022, cuando el IPC dio 8,4%. En cuanto al plano cambiario, la moneda se ha robustecido frente al dólar, desde una paridad de 4,11 soles por dólar en 2021 hasta un nivel actual de 3,40 soles.

¿Un modelo adaptable a Argentina?

Lo llamativo es que, mientras el modelo peruano ha sido puesto muchas veces como modelo -y Velarde ha sido invitado muchas veces a dar conferencias en Argentina-, los economistas más ortodoxos no ven viable la adopción del sistema de total independencia entre el Banco Central y el gobierno.

Quien más explícitamente argumentó en ese sentido fue Emilio Ocampo, el principal defensor de la dolarización, quien durante la campaña electoral condujo los equipos de Javier Milei.

"En Perú, la independencia del Banco Central no ha sido puesta a prueba, porque desde 2016 ningún presidente ha terminado su mandato y, en promedio, no han durado más de un año en el poder", sostiene.

Y una de sus observaciones más polémicas es que la fortaleza del Banco Central peruano no ocurre "a pesar de" la debilidad de los gobiernos sino, en buena medida, gracias a que los presidentes no cuentan con un poder que les permita interferir en las áreas monetaria y cambiaria.

"La estabilidad monetaria peruana descansa, en gran medida, en la habilidad, el prestigio y la fortaleza técnica de un funcionario excepcional. La debilidad del Poder Ejecutivo actuó como antídoto natural a la anomia institucional. Pero esto introduce una fragilidad estructural. No existe garantía alguna de que el próximo presidente del BCRP preserve el mismo grado de independencia y profesionalismo que el actual. Cuando los resultados dependen más de las personas que de las instituciones, no son necesariamente extrapolables", afirma.

"Mientras no se eliminen las causas profundas de la divergencia entre ambos países, pretender emular a Perú es voluntarismo ingenuo y peligroso", sostiene Ocampo.

Y recuerda que quienes proponen el camino peruano omiten un dato crucial: el autogolpe de Estado hecho en la década de los ’90 por Alberto Fujimori, que disolvió el parlamento y puso en práctica una nueva constitución. Desde el punto de vista de Ocampo, fue esa nueva constitución, y no el "régimen bimonetario", lo que permitió que la economía peruana lograra la estabilidad que hoy produce admiración. Ese marco institucional afianzó la independencia del Banco Central, y eliminó la posibilidad del financiamiento inflacionario.

El BCRA, en garras del populismo

A modo de refuerzo de su argumentación, Ocampo publicó en su cuenta de X una entrevista en la que Martín Redrado recuerda cómo Cristina Kirchner le impuso, a inicios de 2010, la transferencia de las reservas, lo cual derivó en una pelea pública -el ex funcionario se "atrincheró" varios días en la sede del BCRA- y luego en una salida tumultuosa.

Para Ocampo, eso demuestra que en Argentina, un BCRA que era "de jure" independiente, no puede resistir el embate del populismo, aun cuando esté protegido por una Carta Orgánica como la de 1992.

"De facto, la independencia es una quimera. Es una consideración de peso en países adictos al populismo, donde se trata de una enfermedad que no cura ni en uno ni en dos mandatos presidenciales", agrega el promotor de la dolarización.

Es una postura que choca de frente con la que sostiene el ministro Toto Caputo, quien sostiene que en 2027 "por primera vez la economía se va a llevar puesta a la política", y que el célebre "riesgo kuka" tenderá a reducirse paulatinamente. Claro que Caputo, si bien mantiene la ortodoxia en materia fiscal, nunca argumentó una independencia absoluta del Banco Central "a la peruana". Más bien al contrario, su gestión borró prácticamente la frontera entre el ministerio de Economía y el BCRA.

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