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ALERTA

Con riesgo país en mínimos en 8 años, Caputo apuesta a un shock para una economía que no despega

El Gobierno persiste en que el abaratamiento del financiamiento impulsará las inversiones privadas en la obra pública. La industria, en jaque
23/06/2026 - 14:30hs
Con riesgo país en mínimos en 8 años, Caputo apuesta a un shock para una economía que no despega

Luis Caputo tiene desafíos pendientes para el corto plazo. El ministro de Economía sacó a relucir en las últimas horas que mediante su gestión bajó el riesgo país a un escalón cercano a los 400 puntos, un escenario que parecía lejano.

Este lunes, de hecho, el riesgo país siguió retrocediendo hasta tocar 422 puntos básicos, el nivel más bajo desde fines de abril de 2018.

También puede sacar pecho con el manejo del mercado cambiario.

Mientras el mundo financiero parece vivir una "fiesta", la economía real muestra una fisonomía mucho más compleja y heterogénea.

Los últimos datos de la actividad confirman que la recuperación no es pareja: una economía de "dos marchas" donde sectores extractivos como la minería y el petróleo vuelan, mientras que la industria manufacturera y la construcción siguen atrapadas en el barro del ajuste.

La minería, el motor de la economía que no para

La "marcha rápida" de la economía está claramente liderada por la minería. En abril, este sector anotó una suba del 0,7% desestacionalizada frente a marzo, acumulando en el primer cuatrimestre un alza del 7,4% respecto al mismo período del año pasado.

Si miramos la película, el contraste es total. La dinámica del sector fue impulsada casi totalmente por la "extracción de petróleo", que representa la mitad del índice minero y trepó un impactante 19% frente a 2025 y un asombroso 34% contra los niveles de 2023, momento en que asume Javier Milei.

Es, hoy por hoy, el gran sostén de los números de actividad que el Gobierno exhibe con orgullo, apalancado en el potencial de Vaca Muerta.

La industria y la construcción siguen en rojo

En la otra vereda, la industria manufacturera parece haber puesto reversa. Tras un leve rebote en marzo, el sector retrocedió un 2,1% mensual en abril. Un informe de la consultora Eco Go, al que tuvo acceso iProfesional, echa luz sobre la cuestión.

Lo más preocupante es el acumulado anual: la industria está un 2,4% por debajo de 2025 y, lo que es más grave para medir el camino que queda por delante, se ubica un 8,9% por debajo de los niveles promedio de 2023.

¿Cuáles son los sectores que más sufren? La apertura comercial y la caída del consumo interno vienen pasando factura. Las caídas interanuales más profundas se registran en:

  • Textil: -25,5%.
  • Maquinarias y equipo: -19,8%.

Como contracara, dentro del mismo mundo industrial, sólo los rubros vinculados a la energía y la química logran sacar la cabeza del agua.

La refinación de petróleo creció un 9,6% y los productos químicos un 10,3% frente a 2025. Por su parte, alimentos y bebidas, aunque tuvo una leve merma del 0,5% en abril, se mantiene un 2,3% por encima de 2023.

Si hay un sector que refleja la crudeza del parate económico es la construcción. En abril experimentó una caída mensual del 4%, prolongando el impacto del freno total en la obra pública.

Si bien el índice logró una mejora acumulada del 2,1% respecto a un 2025, la comparación contra la prepandemia luce demoledora: el sector evidencia un desplome generalizado del 22,7% respecto a 2023.

En este escenario, prácticamente ningún rubro se salva, a excepción del segmento de pinturas para la construcción, que es el único que logra mantenerse en terreno positivo en esa comparación.

¿Cuánto falta para recuperar el terreno perdido?

La pregunta refiere a cuándo estos sectores retornarán a los niveles previos a esta crisis. Los datos de Eco Go sugieren que la brecha es todavía enorme para los sectores que dependen del mercado interno y de la inversión en infraestructura.

Para que la industria vuelva a niveles de 2023, debería crecer casi un 10% desde los niveles actuales, algo difícil de imaginar en un contexto de consumo debilitado.

En la construcción, el desafío es mayor: necesita recuperar casi un cuarto de su actividad perdida para volver a ser lo que era hace apenas dos años.

La economía se mueve hoy sobre un desfiladero. Por un lado, el frente financiero muestra señales de alivio con la desinflación —que Eco Go proyecta en torno al 1,9% para junio— y el ordenamiento de las cuentas públicas.

Por el otro, el tejido productivo tradicional (pymes, textiles, metalmecánicas) y la construcción siguen sufriendo el impacto de una recesión sectorial y también de la decisión del Gobierno de mantenerse aislado de las inversiones en la obra pública.

La decisión de que esas inversiones de capitales las desarrollen los privados puede llevar más tiempo.

El Gobierno apuesta a que el "rally" de los bonos y la mejora crediticia eventualmente se traduzcan en una baja del costo de financiamiento que reactive la inversión. Pero mientras tanto, la realidad es la de una Argentina a dos velocidades: una que viaja en el jet de la energía y otra que camina con pesadez por el llano de la industria y la obra pública.

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