Gigante de Wall Street proyecta que Argentina será beneficiada por el fenómeno climático qye alerta al mundo
Puntos importantes
La posibilidad de que el planeta atraviese uno de los fenómenos de El Niño más intensos de la historia moderna encendió las alarmas entre economistas e inversores.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 81% de probabilidad de que el evento sea "muy fuerte", mientras que investigadores de la Universidad de Miami estiman entre 35% y 40% las chances de que la temperatura media global supere por primera vez los 2°C.
Así el mundo se prepara para enfrentar más inflación, sequías, inundaciones y mayores costos fiscales, pero Morgan Stanley identifica a la Argentina como uno de los grandes beneficiarios del fenómeno.
Entre los corredores de granos locales también hay más "optimismo que pesimismo" por el impacto del fenómeno sobre el campo argentino y por ende, en una de las columnas vertebrales del ingreso de dólares al país.
En un informe sobre deuda soberana de mercados emergentes, el banco estadounidense concluye que el impacto económico de El Niño no será uniforme y que el país aparece entre "un reducido grupo que podría transformar un shock climático global en un impulso para su economía".
El fenómeno climático que puede cambiar el mapa financiero
Para Morgan Stanley, El Niño representa principalmente un riesgo para la inflación y no tanto para el crecimiento global.
El banco explica que las alteraciones en las lluvias y las temperaturas afectan la producción agrícola, elevan el precio internacional de los alimentos y pueden retrasar las bajas de tasas de interés en varios países. Morgan Stanley considera que este será uno de los principales factores de riesgo para la deuda soberana emergente entre 2026 y 2027.
Con ese diagnóstico elaboró un ranking de vulnerabilidad para los países incluidos en el índice EMBI, utilizando tres variables:
- impacto físico directo (sequías, inundaciones e infraestructura);
- impacto macroeconómico (inflación, alimentos y sector externo);
- capacidad fiscal y acceso al financiamiento.
El resultado muestra que 47% del universo de deuda emergente presenta una exposición negativa, mientras que 11% se ubica en la categoría de mayor riesgo.
Argentina aparece entre los pocos ganadores, según Morgan Stanley
La sorpresa del informe es que la Argentina integra la categoría "Potential Upside", junto con Chile, Uruguay, Paraguay y México. Es decir, países que podrían obtener un beneficio económico si finalmente se confirma un episodio muy intenso de El Niño.
La explicación pasa casi exclusivamente por el agro. Morgan Stanley sostiene que el aumento de las precipitaciones favorecería la producción de soja, maíz y trigo, mejorando tanto los rendimientos como el volumen exportable.
Más cosecha implica más exportaciones. Y eso se traduce en un mayor ingreso de dólares para una economía que históricamente encuentra en el complejo agroindustrial una de sus principales fuentes de divisas.
"Las mayores lluvias pueden mejorar los rindes de soja, maíz y trigo, fortaleciendo las exportaciones agrícolas y los flujos de divisas", resume el informe.
Cuál puede ser el impacto fiscal de El Niño para Argentina, según el gigante de Wall Street
A diferencia de otros países de América Latina, Morgan Stanley considera que el impacto fiscal para la Argentina sería limitado, concentrado únicamente en eventuales gastos por asistencia ante inundaciones localizadas.
El optimismo sobre la Argentina contrasta con el panorama que el banco proyecta para varios vecinos.
El banco ubica a Perú, Colombia y Costa Rica entre los países más expuestos debido a la combinación de inundaciones, sequías, problemas para la generación hidroeléctrica, mayores presiones inflacionarias y deterioro de las cuentas públicas. Ecuador también aparece entre los casos más vulnerables, aunque Morgan Stanley mantiene por ahora su recomendación positiva sobre su deuda soberana.
En esos países, El Niño podría traducirse en menor crecimiento, mayor gasto público para reparar infraestructura y subsidios energéticos, además de una inflación de alimentos más persistente. La Argentina, en cambio, juega el partido desde una posición muy distinta.
El Niño puede jugar a favor de Argentina
Mariela Brandolin, analista de mercados y asesora financiera coincide con ese diagnóstico, aunque agrega que el impulso no llegará únicamente por una mejor cosecha local.
En charla con iProfesional y a su entender, el verdadero cambio estará en que el fenómeno climático también "golpeará a varios de los principales competidores agrícolas del país".
"Yo soy optimista en términos de precios para el mediano plazo. No sólo por El Niño sino también porque los precios medidos por inflación en Chicago están históricamente baratos. Si a eso le sumamos una muy buena demanda de granos para biocombustibles y una posible baja de tasas en Estados Unidos, la perspectiva mejora aún más", señala la analista.
La misma idea aparece reforzada por otro de los analistas consultados por este medio. "Este Niño tiene chances reales de ayudar a la macro argentina, pero no por el motivo que se repite. No es sólo que acá va a llover más: es que el mismo fenómeno que nos moja el campo le está secando el campo a nuestros competidores", agrega Lautaro Ronchi, consultor de agronegocios.
Brandolin explica que el impacto positivo sobre los precios podría venir de varios frentes al mismo tiempo.
En trigo, sostiene que India y Australia enfrentan problemas de sequía, mientras que el sur de Brasil podría sufrir pérdidas de calidad por exceso de lluvias. En soja y girasol, destaca que la fuerte sequía prevista para Indonesia y Malasia amenaza la producción mundial de aceite de palma, mientras que el norte de Brasil también podría verse afectado por falta de agua, favoreciendo las cotizaciones internacionales de la soja.
Ronchi, por su parte, llega a una conclusión similar, aunque desde una mirada macro. "El manual dice que cuando Sudamérica produce mucho, el precio se cae y el beneficio se diluye. El mapa de este evento no es el del manual"
Como respaldo, el estratega menciona una serie de datos internacionales:
- Australia ya redujo su proyección de trigo para la campaña 2026/27 un 26%.
- El USDA proyecta la menor producción de trigo estadounidense en más de medio siglo.
- La FAO prevé una caída de 4,3% en la producción mundial de trigo.
- El índice de aceites vegetales ya sube más de 23% interanual.
"Traducido: Argentina puede producir más en un mundo que tiene menos. Ahí sí se justifica hablar de aliado", desliza Ronchi
No todo es una buena noticia: también existen riesgos
Los dos especialistas coinciden en que el escenario favorable no está garantizado.
Brandolin advierte que el exceso de lluvias también puede convertirse en un problema sanitario para los cultivos argentinos y brasileños.
Ronchi recuerda el antecedente de 2016, cuando precipitaciones extraordinarias afectaron la cosecha.
"No nos comamos el amague. El fantasma se llama abril de 2016". Además destaca que la campaña actual parte de una cosecha récord, por lo que lluvias excesivas podrían deteriorar la calidad del trigo y retrasar nuevamente la recolección de maíz.
Su conclusión es que: "Trigo y aceites son los que pueden capturar precio; soja y maíz van a jugar más al volumen, salvo que Brasil confirme daños."
El verdadero desafío no es producir más dólares, sino que esos dólares entren.
Aquí aparece probablemente el punto más interesante porque dialoga directamente con la tesis de Morgan Stanley.
El banco estadounidense cree que mayores lluvias pueden traducirse en más exportaciones y más ingreso de divisas para Argentina.
Sin embargo, el Ronchi hace hincapíe en un matiz importante: el clima puede generar más producción, pero eso no garantiza que aparezcan los dólares cuando la economía los necesita.
"Que esa agua se convierta en dólares no lo decide el clima. Lo decide el precio y, sobre todo, el productor cuando aprieta el botón de vender. Hoy no lo está apretando", comentó.
Los datos muestran por qué. Apenas el 42% de la soja ya fue comercializada y sólo el 27% tiene precio fijado, muy por debajo del año pasado. Con un tipo de cambio oficial que sube menos que la inflación y retenciones que permanecen elevadas, el productor encuentra más atractivo conservar el grano.
Como resume el analista: "El silobolsa funciona como el mejor plazo fijo en dólares disponible. Y el grano en el silobolsa no es reserva del Banco Central".