• 10/8/2026
ALERTA

Caputo aprieta las clavijas para sostener al dólar e ignora las advertencias del mercado

El Gobierno puso en ejecución varias herramientas para evitar presiones sobre el dólar. Volvió la volatilidad de las tasas de interés
10/08/2026 - 07:00hs
El ministro de Economía Luis Caputo, con billetes de $20.000 de fondo. Imagen generada por iProfesional

Hay una definición que empieza a ordenar todas las decisiones económicas del Gobierno de cara a los próximos meses, y que no pasó desapercibida para el mercado.

Santiago Bausili, presidente del Banco Central, la sintetizó con una frase contundente: "Nuestra prioridad es cuidar el peso".

Detrás de esa afirmación hay mucho más que una declaración de principios. Se trata de una elección de política económica: profundizar el proceso de desinflación, aun cuando para conseguirlo haya que sostener tasas de interés volátiles, restringir la cantidad de pesos dando vueltas por la economía y aceptar que la recuperación de la denominada economía real siga demorándose.

Luis Caputo y Bausili parecen haber despejado así una de las principales dudas que venían planteando incluso economistas cercanos al Gobierno: ¿qué pesa más rumbo a 2027, acelerar la actividad o consolidar la desinflación?

La respuesta oficial es cada vez más clara. Primero, la inflación. Después, la actividad.

Luis Caputo pone el foco en los precios y en el dólar

El último Informe de Política Monetaria del BCRA ya había mostrado esa orientación: el organismo considera que la desaceleración de los precios volvió a afirmarse durante el segundo trimestre y que el dólar tranquilo resulta fundamental para sostener ese proceso.

La inflación promedio pasó a 2,2% mensual entre abril y junio, mientras que la inflación núcleo llegó a 1,6% en junio.

El problema es que la economía real no está despegando. Sectores emblemáticos como la industria, el comercio y la construcción siguen mostrando números en rojo.

La semana pasada volvió a dar señales preocupantes. Los patentamientos de autos 0 km llegaron a mostrar una caída superior al 30% interanual durante julio, mientras que la industria textil acumula fuertes retrocesos y trabaja con niveles de utilización de capacidad instalada que apenas superan el 40%.

A eso se suma la construcción, con despachos de cemento que mostraron una retracción del 8,2%. Es decir, los indicadores que permiten medir lo que ocurre en la calle, con los sectores más dadores de empleo, siguen mostrando una economía que no consigue tomar velocidad.

Y ahí aparece el dilema que el Gobierno parece haber decidido resolver de una manera muy concreta.

Qué hay detrás de la decisión del Gobierno

La lógica oficial tiene una explicación sencilla. Un dólar estable, combinado con una inflación que siga bajando, puede convertirse en el principal activo económico del Gobierno rumbo a las elecciones de 2027.

El objetivo es que la sociedad llegue al año electoral percibiendo una economía con precios más previsibles y sin un salto cambiario que vuelva a deteriorar los ingresos. Ese escenario es lo que le permitió a Javier Milei lograr un triunfo resonante en octubre 2025.

El precio de esa estrategia es menos sencillo.

En los últimos días volvió a aparecer volatilidad en las tasas de interés.

Y mientras el Gobierno intenta mantener el tipo de cambio cerca de los $1.500, la política monetaria debe funcionar como una suerte de barrera de contención. La intención es evitar que un exceso de pesos termine presionando sobre la cotización del dólar.

Es exactamente el punto que algunos economistas vienen cuestionando.

Economistas cuestionan el plan de Caputo

Pablo Goldín, por ejemplo, definió el problema como un "tapón monetario": la falta de circulante estaría funcionando como un obstáculo para que la estabilidad macroeconómica se transforme en recuperación de la actividad.

La discusión es de fondo: mientras el Gobierno busca mantener la liquidez bajo control para evitar una mayor demanda de dólares, distintos sectores productivos reclaman precisamente lo contrario, más crédito y más pesos para que vuelva a moverse la economía.

El crédito, además, enfrenta otro problema: la elevada morosidad, el mayor índice en más de dos décadas.

Bausili descartó que el Banco Central vaya a intervenir para resolver el deterioro de la cartera de préstamos. Según explicó, el organismo considera que el aumento de la mora comenzó a estabilizarse y apuesta a que el crecimiento del crédito vuelva a resolver gradualmente el problema. También descartó una nueva reducción de los encajes para liberar liquidez.

La señal es importante: no habrá un salvataje monetario para acelerar artificialmente la recuperación del crédito.

Y esto tiene una consecuencia evidente. Si hay seis millones de personas con dificultades para pagar sus deudas y, al mismo tiempo, las entidades financieras tienen que administrar cuidadosamente el riesgo, la recuperación del crédito no puede ser inmediata. Mucho menos en un contexto de tasas elevadas.

Apuesta a mediano y largo plazo.

La esperanza de los funcionarios es que en algún momento los ingresos de los trabajadores y de los hogares tengan que empezar a ganarle de manera sostenida al aumento de los precios. Y eso recién permitiría recomponer consumo, crédito y demanda.

El problema adicional es que existe una parte de la inflación que tiene cierta inercia propia.

Las tarifas de servicios públicos son un ejemplo. El Gobierno mantiene el compromiso de reducir subsidios y eso implica aumentos en electricidad, gas y transporte. En consecuencia, aun cuando el dólar permanezca relativamente estable y la demanda siga débil, hay precios regulados que continúan subiendo y ponen un piso a la velocidad con la que puede bajar el índice general.

Por eso la meta de llevar la inflación a un nivel que empiece con "1" no es sencilla. Julio, de hecho, todavía estaría alrededor del 2%, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el IPC llegó al 2,9%.

La advertencia de Broda

El economista, uno de los referentes ortodoxos que viene planteando reparos sobre la estrategia cambiaria, señaló que para que sectores como la construcción, el consumo, la industria y el comercio reaccionen de cara a las elecciones debería producirse un rebote significativo en los próximos meses.

En su visión, una corrección del tipo de cambio forma parte de las alternativas que permitirían recuperar competitividad y actividad.

"Los motores de la economía están muy averiados", dijo Broda.

Caputo y Bausili están priorizando otra cosa: que el dólar siga cuidado, que las expectativas permanezcan ancladas y que la inflación continúe descendiendo. La apuesta política es que una inflación tolerable para la sociedad termine pesando más en las urnas que una recuperación económica que todavía no llega.

Por ahora, esa es la hoja de ruta.

Temas relacionados