Caputo se prepara para una nueva licitación y el mercado le pide que apague la aspiradora de pesos
Tras la polémica por el "misterio de los $4 billones", y en medio de las críticas por las altas tasas de interés, se generó una presión sobre el ministro de Economía, Luis Caputo, para que en la próxima licitación del Tesoro relaje su política de contracción monetaria y alivie la falta de liquidez.
Es así que hay una expectativa inusitada por saber cómo actuará el ministro ante una situación rutinaria: un vencimiento de bonos de deuda, por un monto de $4,8 billones, una cifra relativamente pequeña si se considera que el Tesoro ha enfrentado cancelaciones por montos cuatro veces más grandes.
Pero ocurre que las tasas de interés están en el medio de la polémica, como consecuencia de la crisis de morosidad que afecta al sistema financiero. Y no son pocos los analistas que sostienen que el motivo de esa crisis es el alto nivel de las tasas activas, y que una forma de incentivar a un abaratamiento en el costo financiero sería que Caputo "apague la aspiradora de pesos".
Es decir, que ante un vencimiento de deuda, se limite a renovar el monto, o incluso que emita bonos por menos pesos de los que vencen, para pagar una parte en efectivo y, de esa forma, transmitirle más liquidez a los bancos.
También están quienes opinan que la solución al problema es aflojar las exigencias de encajes que tienen los bancos, para permitirles que puedan usar un mayor porcentaje de los depósitos de plazo fijo y aplicarlos a préstamos.
Críticas de economistas a Luis Caputo por la falta de liquidez
Lo cierto es que la dureza de Caputo está en el centro de las críticas, porque hay economistas que consideran que el "lado B" de la contracción monetaria es la resignación un nivel de actividad cada vez más frío. De hecho, la última encuesta REM mostró una revisión a la baja en la proyección del PBI para este año, que ahora se espera que crezca un modesto 2,7%, muy por debajo de la expectativa oficial de 4,5%.
"Mantener a un Tesoro que aspira compulsivamente los pesos de la plaza bancaria es exactamente lo contrario de lo que el ciclo económico demanda. Esta sobre-absorción bloquea el mecanismo por el cual los bancos se verían forzados a desarmar liquidez y reducir las tasas para canalizar el crédito hacia las familias y las empresas productivas. En lugar de ello, el ancla cambiaria arrastra a la economía real hacia un severo umbral de estrés sistémico del que será sumamente complejo salir en el corto plazo", escribió el analista Christian Buteler.
Otros pusieron el foco no tanto en el "rolleo" de la deuda, sino en los altos niveles de dinero inmovilizado que se les exige a los bancos. La consultora Outlier argumenta: "La contracción de la masa transaccional de pesos implica menos transacciones y menor dinamismo del mercado interno, sin un buen desempeño de los indicadores de actividad desde marzo. La clave para revertir este cuadro sería flexibilizar los requerimientos de encajes -especialmente la integración diaria- para reactivar el canal crediticio, aunque eso implicaría mayor creación endógena de pesos y potencial presión sobre el techo del tipo de cambio en $1.500".
Y, durante las últimas dos semanas, hubo expresiones de quejas desde los bancos, por la volatilidad registrada en las tasas de cortísimo plazo, sobre todo las de operatorias como la caución y los préstamos "repo".
Y, para fundamentar la gravedad de la "sequía", los analistas muestran gráficos como los del stock diario que toma el BCRA en "repo". Con $0,5 billones, marcó un mínimo de siete años, según estimó la consultora 1816. Ese stock suele subir cuando los bancos tienen mayor liquidez de la que necesitan, y cae en la medida en que deben usar los pesos.
La estrategia de Luis Caputo ante las críticas
¿Qué puede ocurrir este miércoles? Por un lado, el "menú" de opciones que ofrece el Tesoro luce menos atractivo que en anteriores licitaciones: ya no aparecen los títulos duales -que combinan riesgo cambiario e inflacionario, al ofrecer el mejor rendimiento entre dólar y Tamar o entre CER y Tamar-.
Tampoco aparecen, a diferencia de las anteriores licitaciones, bonos con vencimiento posterior al 2027, el momento bisagra para el mercado, porque marca el final del período del gobierno Milei. En definitiva, los inversores tendrán que elegir entre una opción de tasa fija, como la Lecap, con vencimiento en noviembre, un bono CER que vence en enero 2027 y dos bonos dólar linked, que pagan respectivamente en septiembre y octubre.
Esa escasez de opciones, más las críticas por la iliquidez podría inducir a pensar que, esta vez, Caputo no quiere ser tan severo en su voluntad de captar pesos.
Sin embargo, el hecho de que el vencimiento de deuda sea por un monto relativamente pequeño hace que resulte fácil renovar por completo los títulos, sin que el Tesoro deje un sobrante de pesos para expandir.
Pero, sobre todo, los analistas creen que Caputo encontró una fórmula con la que se siente cómodo: absorbe la mayor cantidad de pesos posible, para luego dosificar, con un criterio bastante discrecional, cuándo y por qué montos inyectar liquidez a la plaza. Es algo que quedó en evidencia durante la polémica por la "desaparición" de los $3,7 billones de la última licitación.
El analista Salvador Vitelli observó que si el Tesoro deposita dinero en el BCRA, queda encajado al 100% y no se puede utilizar. En cambio, desde una cuenta del Nación, como cualquier ahorrista, puede ir retirando liquidez en la medida y en el momento en que considere necesario.
"Se nota la voluntad de un manejo más discrecional sobre la liquidez. Antes era el Banco Central el que intervenía mientras el Tesoro se mantenía ajeno", apunta Vitelli. Desde su punto de vista, el efecto de renovar más pesos de los que vencen y luego reinyectarlos es similar al de las operaciones de recompra de bonos.
Un "estrés postraumático"
Aunque el problema no había sido generado por el Banco Central, igualmente se le reclamó a Santiago Bausili que buscara una solución para atenuar las turbulencias. Pero el funcionario, en una conferencia de prensa, le restó gravedad a la situación.
Dijo que había un componente de "estrés post traumático" por parte de los operadores, que temen que pueda recrearse una crisis parecida a la del año pasado.
Pero aseguró que no hay comparación posible entre ambos momentos, y reconoció que sí hay un desequilibrio, pero que se corregirá en el corto plazo. Su explicación sobre la volatilidad de los últimos días fue que el rollover de la licitación del Tesoro -de 144,5%- sorprendió al mercado y generó un temor de iliquidez. Un temor que, según Bausili, es injustificado, porque el BCRA está preparado para intervenir y proveer liquidez temporaria.
"Como el año pasado, en un contexto totalmente distinto, habíamos tenido una postura muy agresiva al respecto, creo que muchos participantes del mercado temieron que eso volviera a pasar. En realidad, eso no se manifestó, pero si mirás el detalle de los volúmenes y las tasas de jueves y viernes, se nota que primero hay una aceleración de preocupación, y cuando se dan cuenta que el mercado no se va a desequilibrar, entonces se vuelcan para el otro lado y se exagera, y entonces las tasas del viernes terminaron en el piso al cierre del mercado", fue la explicación del presidente del BCRA.
Y, en una insinuación de que la crisis ya está en vías de ser superada, pidió que "ojalá haya servido para ganar un casillero más de credibilidad".