Estados Unidos confirmó una inflación del 3,4% en julio y el mercado ya mira la próxima decisión de la Fed
La inflación de Estados Unidos volvió a mostrar una evolución moderada durante julio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento del 3,4% interanual, en línea con las previsiones que manejaban los analistas.
El resultado adquiere relevancia porque llega mientras los inversores intentan definir cuál será el próximo movimiento de la Reserva Federal (Fed). La decisión de septiembre todavía genera posiciones enfrentadas entre quienes esperan un cambio en las tasas y quienes consideran que el banco central mantendrá su postura.
El informe difundido por el Departamento de Estadísticas Laborales (BLS) también mostró una desaceleración en la medición que excluye alimentos y energía.
Inflación de Estados Unidos: cómo evolucionaron los precios en julio
La denominada inflación núcleo terminó julio en 2,5% interanual, exactamente en línea con el pronóstico del mercado.
El indicador quedó 0,1 punto porcentual por debajo del nivel de junio, mientras que la medición general también mostró una reducción de igual magnitud respecto del mes anterior.
En la comparación mensual, el comportamiento fue contenido. El índice general avanzó 0,1%, luego del retroceso de 0,4% registrado en junio.
La medición subyacente, por su parte, aumentó 0,2% mensual, después de haber permanecido estable durante el mes anterior.
En consecuencia, el informe no produjo una desviación significativa respecto de lo que esperaba el mercado. Tanto el IPC general como el indicador núcleo se movieron dentro del escenario que habían anticipado los analistas.
Qué cambia en las apuestas sobre las tasas de la Fed
La publicación del dato modificó las probabilidades que los operadores asignan a una eventual suba de tasas en septiembre.
La lectura de julio redujo el respaldo que tenía entre los inversores la posibilidad de un incremento de los tipos de interés. Según la herramienta FedWatch de CME, la chance de una suba de 25 puntos básicos quedó en 38%.
El porcentaje era de 48% un día antes y había llegado al 54,4% antes de conocerse el último informe de empleo, que había generado nuevas dudas sobre la evolución de la economía estadounidense.
El nuevo dato de precios, por lo tanto, alivió parte de la presión que enfrentaba la Fed para endurecer su política monetaria, aunque todavía no permite anticipar cuál será la decisión definitiva.
Cómo reaccionaron los mercados al dato de inflación
La primera respuesta de los mercados fue positiva. La menor presión sobre las expectativas de tasas favoreció especialmente a los bonos y se trasladó también a las acciones.
"En general, estos datos suponen una noticia positiva para los mercados, lo que ha impulsado al alza los precios de los bonos en toda la curva y ha hecho que las probabilidades de una subida de tipos por parte de la Fed en septiembre bajen por debajo del 40%", destacó John Kerschner, gestor de carteras en Janus Henderson.
La reacción también alcanzó al mercado de deuda estadounidense. El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años cayó 0,66 puntos y quedó en 4,6%, una referencia seguida de cerca por los inversores de todo el mundo.
En Wall Street, los principales índices mostraron avances durante las operaciones previas a la apertura. El S&P 500 subió 0,51%, el Nasdaq avanzó 1,01% y el Dow Jones ganó 0,30%.
La Fed todavía debe conocer nuevos datos antes de decidir
El resultado de julio no será el último dato que tendrá en cuenta la Reserva Federal antes de definir su estrategia.
La próxima reunión para decidir sobre las tasas está prevista para el 16 de septiembre. Antes de esa fecha, el BLS dará a conocer tanto el nuevo informe de inflación como los datos de empleo correspondientes a agosto.
Por eso, las actuales apuestas pueden modificarse si alguno de esos indicadores muestra un deterioro importante del mercado laboral o una aceleración de los precios.
La evolución de ambos frentes será especialmente relevante para determinar si la Fed encuentra margen para mantener las tasas sin cambios o si considera necesario modificar nuevamente su política monetaria.
Jackson Hole será otra escala clave para los inversores
Además de los próximos datos económicos, los mercados tendrán otra oportunidad para buscar señales sobre el rumbo de la política monetaria durante la conferencia de la Fed de Kansas City en Jackson Hole.
El encuentro será seguido especialmente de cerca por los inversores debido a la expectativa por las posibles declaraciones del titular de la Reserva Federal, Kevin Warsh.
"Ahora queda esperar dos semanas hasta la conferencia de la Fed de Kansas City en Jackson Hole para ver si el presidente Warsh tiene alguna intención de descubrir sus cartas", comentó Kerschner.
El especialista agregó que, dado el "desdén" del titular de la autoridad monetaria por las orientaciones prospectivas, "los inversores esperan obtener pocas pistas".
De esta manera, el IPC de julio aportó una señal que favorece a quienes esperan que la Fed evite una nueva suba de tasas en septiembre.
Sin embargo, el escenario todavía está abierto y los datos de inflación y empleo de agosto serán determinantes para definir las próximas decisiones del banco central estadounidense.