MERCADO FRAGMENTADO

Saputo lidera el ranking de empresas lácteas en Argentina, mientras las históricas caen en crisis

Mastellone y Savencia completan el podio, pero el reporte convive con una ola de quiebras y ventas forzadas que se produjeron en el último año
Por Diego Mañas
ECONOMÍA - 14 de Agosto, 2026

El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), junto con la Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea (FunPEL), presentó una nueva edición de su Ranking de Industrias Lácteas.

El trabajo, que se realiza porque el secreto estadístico impide acceder a los datos oficiales de la Dirección Nacional Láctea (DNL-SAGyP) discriminados por empresa, se construye a partir de la información que las propias compañías envían de manera voluntaria, complementada con estimaciones de "informantes calificados" cuando alguna firma del top 20 no participa.

Ranking de empresas lácteas: Saputo, Mastellone y Savencia, en el podio

El ranking de empresas lácteas

La producción total de leche del país alcanzó en el período junio 25 a junio 26 los 11.882.661.187 de litros, un 6,9% más que en el ciclo 2024/2025. Dentro de ese universo, la canadiense Saputo -que en Argentina opera bajo la marca La Paulina desde sus plantas de Rafaela y Tío Pujio, en Córdoba- retuvo el primer lugar por tercer año consecutivo, con una recepción de 3.861.156 litros diarios, equivalentes al 11,9% de toda la leche recibida en el país.

En segundo lugar, se ubicó Mastellone Hermanos-La Serenísima, con 3.500.000 litros diarios (10,8%), y el tercer puesto quedó para Savencia Argentina, controlante de Ilolay y Milkaut, con 1.791.448 litros diarios (5,5%). Entre las posiciones siguientes se destacan Punta del Agua y Noal S.A., dos pymes de la zona de Villa María (Córdoba), Adecoagro -de creciente peso en el sector- y Ramolac, con planta en la localidad santafesina de Ramona, que procesa 281.210 litros por día.

Un dato llamativo hacia adelante es que Saputo podría dejar de integrar el ranking desde el próximo ciclo, luego de que el grupo peruano Gloria le comprara en febrero el 80% de su paquete accionario en el país, lo que reconfigurará el mapa de las grandes jugadoras en la edición 2026/2027.

Un mercado atomizado, a contramano del mundo

El informe de OCLA vuelve a marcar una diferencia estructural entre la lechería argentina y la de los principales países productores. Mientras que a nivel global las cinco empresas más grandes de cada país suelen concentrar más del 80% del procesamiento de leche, en Argentina el Top 5 apenas llega al 36%.

En paralelo, el sistema cooperativo, que en 1994 industrializaba un tercio de la producción nacional, hoy recibe apenas el 3% de la leche del país, muy por debajo del promedio mundial, que supera el tercio. En el sentido inverso, la participación de las empresas multinacionales pasó del 8% al 37% del total nacional en tres décadas, y dentro del propio top 20 del ranking ya controlan más del 60% del volumen recibido.

Los nombres históricos que faltan: SanCor, La Lácteo y Elcor

Tan relevante como quiénes encabezan el ranking es quiénes no aparecen en él. SanCor y La Lácteo volvieron a quedar afuera del relevamiento, al igual que Elcor, la empresa detrás de la manteca Tonadita. El caso de SanCor es el más resonante: la cooperativa, que llegó a procesar 6 millones de litros diarios con 7.000 empleados y 14 plantas en su mejor momento, terminó pidiendo su propia quiebra el 16 de abril de 2026, tras más de un año en concurso preventivo de acreedores sin lograr una salida negociada.

La Justicia de Rafaela decretó la quiebra el 22 de abril, en un expediente que reveló un pasivo que crecía a razón de 3.000 millones de pesos mensuales, con deuda impositiva y previsional por 6.349 millones, deuda laboral por 12.788 millones, deuda comercial por 13.313 millones y compromisos en dólares por más de 86 millones. De los 917 trabajadores que aún dependían de la cooperativa, se estima que apenas un centenar continuará en funciones tras las suspensiones dispuestas judicialmente.

La crisis en cadena: Verónica, La Suipachense y ARSA

El de SanCor no es un caso aislado, sino parte de una seguidilla de crisis que atravesó al sector en el último año y medio. Lácteos Verónica, de la familia Espiñeira, viene arrastrando dificultades financieras desde hace más de ocho años, que se agravaron a partir de abril de 2025. Sus 700 trabajadores, distribuidos en las plantas de Lehmann, Suardi y Classon, acumulan ocho meses de sueldos impagos, mientras la empresa suma más de 3.600 cheques rechazados y enfrenta varios pedidos de quiebra de sus acreedores.

A comienzos de agosto logró un respiro parcial al firmar un acuerdo de producción a fasón con la cordobesa Copalac para reactivar, de forma "parcial y transitoria", la planta de Suardi con la elaboración de quesos duros. Sin embargo, en las últimas semanas la compañía también despidió a 50 empleados administrativos y cerró sucursales comerciales en Rosario, Totoras, Mar del Plata y Boulogne, lo que llevó al diputado provincial Carlos Del Frade a pedir la intervención del Ministerio de Trabajo de Santa Fe.

En la provincia de Buenos Aires, el desenlace fue más drástico, aunque con un capítulo de reactivación posterior. La Suipachense, una fábrica con 70 años de historia en la localidad de Suipacha y controlada en su etapa final por el grupo venezolano Maralac a través de Lácteos Conosur S.A., fue declarada en quiebra en febrero de 2026, dejando 140 puestos de trabajo en la calle.

Ese cierre llegó apenas meses después de la quiebra de ARSA (Alimentos Refrigerados S.A.), firma también vinculada a Maralac que elaboraba los yogures, flanes y postres de marca SanCor -Shimy, Sancorito, Sublime y Vida- y que empleaba a más de 400 personas entre sus plantas de Lincoln (Buenos Aires) y Córdoba, con una red logística de 165 distribuidores que abastecía a 70.000 comercios por semana. En junio, no obstante, La Suipachense reabrió sus puertas bajo un nuevo operador liderado por Pablo Acsi, ex directivo de Parmalat, tras nueve meses de parate total.

Sudamericana de Lácteos, el caso con final más auspicioso

La historia con desenlace más favorable del último año se dio en Díaz, un pueblo santafesino de apenas 2.200 habitantes cuya economía depende en gran medida de Sudamericana de Lácteos, dueña de marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca. La planta había quedado paralizada desde comienzos de 2025 en manos de Sergio Servio, titular de Lácteos Servio (Villa María), quien buscaba desde el inicio desprenderse de ella.

Tras meses de negociación -incluido un conflicto de último momento con el gremio Atilra por las condiciones laborales-, la compañía fue comprada en julio de 2026 por el empresario rosarino Pablo González, dueño también de una planta aceitera en Serodino. El acuerdo garantizó la continuidad de los 82 puestos de trabajo y contempla una inversión de 4 millones de dólares para relanzar la producción, que arrancará con 100.000 litros diarios de leche procesados en quesos duros y de barra orientados a la exportación, aprovechando que la planta cuenta con aduana propia habilitada.

Un sector que crece en volumen, pero no logra estabilidad

El informe de OCLA deja así un panorama de dos velocidades: por un lado, una industria que sigue expandiendo su volumen total de leche recibida y que profundiza su histórica atomización, con más empresas multinacionales y pymes regionales ocupando el espacio que dejan las cooperativas en retirada. Por otro, una seguidilla de crisis financieras, quiebras y ventas forzadas que en apenas dieciocho meses golpeó a firmas históricas como SanCor, Lácteos Verónica, La Suipachense y ARSA, y que solo en algunos casos -como el de Sudamericana de Lácteos o el de la propia Suipachense tras su reapertura- encontró una salida hacia la reactivación productiva.

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