ECONOMÍA

La actividad económica cayó en julio y la City ve un panorama "mixto, tirando a negativo"

La consultora FMyA pone el foco en la evolución de los precios pero, sobre todo, en los últimos registros de la "economía real"
Por C.Z.
ECONOMÍA - 17 de Agosto, 2026

¿Hay chances de que la actividad económica mejore en la última porción de este 2026? La pregunta circula en el mercado, y los consultores de la City miden la evolución periódicamente.

Todos saben, desde los economistas hasta los funcionarios del equipo de Luis Caputo, que esos números serán determinantes durante la campaña electoral.

Un análisis elaborado por la consultora de Fernando Marull puso el foco justamente sobre esa dinámica. La conclusión es que julio habría dejado un panorama de actividad "mixto, tirando a negativo", en continuidad con una tendencia que viene observándose desde comienzos de año: una economía que avanza a los saltos, con una suerte de "serrucho" en sus indicadores.

Un invierno complicado

El dato oficial de actividad de mayo había mostrado una caída mensual de 0,5%. Junio, a su vez, dejó señales contrapuestas: mientras la industria avanzó 0,9%, la construcción se desplomó 4,1%. Y los primeros indicadores de julio no permiten hablar todavía de una recuperación firme.

Hay algunos datos positivos:

Pero del otro lado de la balanza aparecen varios indicadores relevantes:

  • El despacho de cemento cayó 8,1% interanual
  • El Índice Construya retrocedió 6,5%
  • La producción de autos bajó 16%
  • Las exportaciones a Brasil mostraron una fuerte contracción
  • También cayó el crédito al consumo

Y hay un dato particularmente significativo para medir el pulso de la demanda interna: las ventas minoristas relevadas por CAME cayeron 3,8% interanual en julio, después de haber registrado una suba de 0,9% en junio.

El cuadro se completa con los patentamientos de autos, que descendieron 28,1% interanual, y con un stock de crédito al consumo que también mostró una caída significativa.

El serrucho de la actividad

La lectura de la consultora es que, más allá de cuál termine siendo el resultado definitivo de julio, desde comienzos del año se viene observando este comportamiento de "serrucho": meses o sectores con mejoras que son seguidos por retrocesos, sin que todavía aparezca una tendencia sólida y generalizada de expansión.

La expectativa, de todos modos, es que el segundo semestre sea mejor que el primero. El supuesto es que los ingresos y el consumo vayan recuperándose gradualmente y que la economía pueda cerrar 2026 con un crecimiento del PBI cercano al 3%.

El otro frente clave es la inflación.

Julio tampoco fue un mes sencillo para la estrategia de desinflación del Gobierno. El IPC nacional subió 2,1%, frente al 1,9% de junio, interrumpiendo tres meses consecutivos de desaceleración. La inflación acumulada en los primeros siete meses del año llegó a 19,3% y la variación interanual alcanzó 33,8%.

La particularidad es que el problema no estuvo solamente en los precios regulados. Los alimentos aceleraron con fuerza, desde 1,3% en junio hasta 2% en julio, mientras que los estacionales aumentaron 4,5%. La inflación núcleo, que permite observar mejor la dinámica subyacente, también se aceleró: pasó de 1,6% a 1,8%.

Esto no significa que la desinflación se haya terminado. Pero sí muestra que llegar al famoso "dos por ciento" no implica necesariamente haber resuelto el problema.

La mirada hacia agosto es algo más optimista. El indicador de alta frecuencia de la consultora muestra que durante la segunda semana del mes los alimentos aumentaron 0,4% semanal, por debajo del 0,5% de la semana anterior. Con una menor presión de los precios estacionales y pese a que los regulados continúan subiendo, la estimación apunta a una inflación mensual de alrededor de 1,9%.

En otras palabras, el escenario que empieza a delinearse es bastante más complejo que el de una economía simplemente "recuperándose".

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