DATO DE INDEC

El nuevo superávit comercial dejó una señal de alerta: el boom de exportaciones pierde fuerza

El Gobierno volvió a celebrar la balanza comercial, que dejó un saldo de u$s2.115 millones. Pero la perspectiva es de una merma en los próximos meses
Por Fernando Gutiérrez
ECONOMÍA - 20 de Agosto, 2026

Puntos importantes

La balanza comercial de julio registró un superávit de u$s 2.115 millones, el menor saldo en cinco meses por la baja de las exportaciones.

Las exportaciones de combustibles de Vaca Muerta subieron 97,8% interanual en julio, impulsadas por un alza de 19,5% en el precio del crudo.

La caída de 7,7% en importaciones de bienes de capital refleja una baja inversión industrial, recortando la previsión de crecimiento del PBI.

La balanza comercial sigue dando motivos de festejo al gobierno, pero los números dejan en claro que el mejor momento ya quedó atrás. La cifra exportada en julio es la más baja en cuatro meses, y el saldo de la balanza es el más bajo en cinco meses.

Y, dado que, por un típico efecto de estacionalidad del campo, en los próximos meses habrá menor aporte del agro, todo indica que la euforia exportadora bajará de intensidad hasta fin de año.

Naturalmente los números que difundió el INDEC siguen impactando, con ventas por u$s8.854 millones y un saldo neto de u$s2.115 millones. De mantenerse ese promedio, se cumplirá la proyección oficial de que el año finalice con ventas de bienes por una cifra récord de u$s100.000 millones y un probable saldo en el entorno de u$s25.000 millones.

Le mejor de la exportación quedó atrás

Pero hay una tendencia a la baja en los principales rubros de exportación, si se compara con los meses previos.

En el renglón de los productos primarios, se registra una caída respecto del año pasado, aun cuando los precios del mercado internacional siguen siendo buenos, con un 2% promedio más alto que en 2025.

Los expertos del negocio agrícola creen que en el segundo semestre primará la cautela, por lo que, aunque todavía resta un importante stock de mercadería en los silobolsas, el ritmo de exportación se mantendrá sin saltos, y las liquidaciones se producirán en la medida en que los productores necesiten financiar la nueva campaña.

Hay un indisimulable enojo por la persistencia de las retenciones que, aunque hayan tenido un recorte en la alícuota, igualmente siguen poniendo en riesgo el margen de rentabilidad de los proyectos, dado el incremento de costos verificado en insumos como el combustible y los fertilizantes.

El petróleo, ya sin récord de precio

Pero, además, este año incide otro efecto, el de la exportación de petróleo, el rubro estrella que ayudó a que se equilibrara, por fin, la cuenta corriente.

La exportación del rubro hidrocarburos obedece al gran boom productivo del yacimiento Vaca Muerta, como lo acredita el hecho de que, en meses como mayo, los volúmenes vendidos hayan aumentado un 78% en términos interanuales. Pero, sobre todo, lo que hizo que este fuera un año extraordinario para la exportación fue el conflicto de Medio Oriente, que disparó la cotización del barril de crudo en el mercado internacional.

En julio, se registró un impactante incremento de 97,8% en las exportaciones de combustibles, en comparación con el año pasado. Hablando en plata, un alza interanual de u$s744 millones, para completar un total de u$s1.506 millones.

Se llegó a ese monto gracias a un aumento de 67,6% en los volúmenes vendidos, pero además por el impacto de una suba de 19,5% en el precio del petróleo. Por la forma en que se confecciona la estadística, hay un desfasaje, de aproximadamente 45 días, entre el momento en que se produce la venta y el momento en que se fija el precio. Eso significa que las cifras de exportación de julio toman como referencia a los precios del petróleo de junio, cuando el barril Brent seguía encima de los u$s100.

El "efecto Irán" empuja menos

En cambio, los próximos meses ya reflejarán el bajón en la cotización petrolera, que llegó a u$s83 en julio. Traducido a la estadística del comercio exterior argentino, esto significa que el impacto del precio será menor y, por lo tanto, para que el sector energético siga aportando dólares se dependerá de mantener un flujo intenso en las cantidades vendidas.

Por lo pronto, las exportaciones petroleras de julio fueron un 13,7% inferiores al pico registrado en mayo. Ese mes, con el "efecto Irán" a pleno y el precio del crudo por encima de u$s110, el petróleo aportó divisas por u$s1.745 millones, lo cual representó un 18,3% del total exportado.

¿Qué puede ocurrir a futuro? Los bancos de inversión que analizan el mercado energético plantean un escenario de un precio en torno de u$s80 promedio para el segundo semestre, y una caída para inicios del año próximo. Por supuesto que en el mundo petrolero hay una incidencia política mucho más alta que en otros productos pero, aun así, los analistas observan que el momento de mayor volatilidad ya pasó y que, aun con las amenazas de Donald Trump sobre un recrudecimiento del conflicto, difícilmente se repitan los precios récord de inicios de año.

Caen todas las importaciones

Del otro lado del mostrador, el de las importaciones, tampoco hay buenas noticias. El volumen sigue cayendo en términos interanuales. Y lo peor es que los rubros donde hubo una baja más pronunciada fue en bienes de capitales, así como en piezas y accesorios. Las cifras muestran compras que caen, respectivamente, un 7,7% y un 14,9%.

Y esto no ocurre, precisamente, porque haya un tipo de cambio alto. Más bien al contrario, la queja recurrente entre los industriales es el atraso cambiario que dificulta la competencia contra los productos terminados provenientes de Asia. Los números son elocuentes al respecto: el dólar subió un 1,7% entre enero y junio, mientras la inflación acumulada fue de 19,3%.

Para los economistas, no hay dudas sobre cómo interpretar el fenómeno: hay una baja inversión en la industria manufacturera, como consecuencia del alto nivel de capacidad ociosa existente en las fábricas y de la merma en las ventas al mercado interno.

Tradicionalmente, se tomó la regla según la cual por cada punto de crecimiento del PBI se necesitaba que crecieran tres puntos las importaciones. Pero en lo que va del año las importaciones descendieron un 3,5%, lo cual no sería compatible con una expectativa de crecimiento de la actividad.

De todas formas, es un tema que está en debate, porque los economistas afines al gobierno hablan sobre un cambio de paradigma, en una economía que ya no depende de una entrada de insumos importados para poder seguir creciendo, sino que necesita un flujo de inversión externa. Es la fórmula que sustenta el modelo en el cual el petróleo, el gas y la minería ejercen el rol de nuevo motor de la economía.

Aun así, la baja en las importaciones sigue siendo un motivo de preocupación. Por lo pronto, los economistas que participan de la encuesta REM revisaron otra vez a la baja su proyección de crecimiento del PBI, que ubicaron en 2,7%, muy lejos de la expectativa oficial de 4,5%.

Además, hubo en julio un dato llamativo: también los bienes de consumo final sufrieron un recorte, rompiendo una racha de subas incentivadas por el "efecto Temu-Shein". La variación fue negativa en 7,3% en julio, lo que podría estar indicando una saturación en la compra de bienes importados.

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